LA SALVACION ESTA DETERMINADA POR DIOS PARA TODOS

La Soteriologia, del griego soterios (salvación) y logos (estudio), es el estudio o la doctrina de la salvación que se encuentra organizada en la teología sistemática como una categoría de estudio desde las Escrituras (teología bíblica), la historia y la tradición de la Iglesia (teología histórica). El estudio de la salvación para el que es cristiano le fortalecerá en humildad, humillación y agradecimiento a Dios, por lo que es necesario para nuestra santificación poder realizar el mismo de una manera pausada y en continua oración, pidiendo la guía del Espíritu Santo. En esta corta sección se pretende hablar sobre la salvación de una manera general y tambien responder a la cuestión que desde hace varios años algunos han hecho sobre si la salvación es ofrecida o dada a todos los seres humanos o solo a algunos.

En la Soteriologia es necesario que reconozcamos en un primer lugar la naturaleza del ser humano desde la caída, una esclavitud total al pecado que solamente lo lleva a hacer el mal (Gen. 6: 5), sin ninguna intención de buscar al Dios verdadero en adoración verdadera (Rom. 3), sino procurando continuamente ir a la idolatría, los vicios y todo tipo de mal que día a día lo aparta más de Él (Rom. 1: 18-32), por lo anterior presta atención al siguiente escrito:

 

NUESTRA LIBERTAD ESTA EN NUESTRA CONFIANZA EN DIOS

Lo que elegimos en nuestra vida no siempre nos conduce a ciertas preferencias, por ejemplo si decidimos vivir en Canadá no significa que amaremos el frio. Aunque decisiones que tomamos nos abre un abanico de posibilidades en cuanto a intereses, gustos o preferencias, la libertad humana se encuentra muy limitada y condicionada no tanto por el contexto sino por su pecado, su naturaleza pecaminosa, que la va a querer conducir primeramente hacia todo lo que es contrario a la Palabra de Dios.

La libertad en nuestras elecciones no existen, sino solo en Jesucristo, por lo tanto solo el cristiano es un libre que puede disfrutar de su libertad cuando ella se encuentra sometida a la Palabra de Dios. No es posible que podamos pensar en una libre determinación en nuestra vida, cuando nuestra naturaleza se encuentra corrompida por el pecado, porque está libre determinación tiene una fuerte inclinación solamente al mal la cual la imposibilita totalmente a buscar de manera libre o por voluntad propia a Dios, como lo enseñó muy bien Lutero:

Esta esclavitud universal al pecado incluye a aquellos que parecen ser los mejores y más rectos. No importa cuanta bondad los hombres puedan lograr por naturaleza, esto nos es lo mismo que el conocimiento de Dios. Lo más excelente de los hombres es su razonamiento y su voluntad, pero hay que admitir que esta parte más noble es corrupta. Pablo dice en Romanos 3:10-12: “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”. El significado de estas palabras es absolutamente claro. Es en la razón y la voluntad que Dios es conocido. Pero nadie por naturaleza conoce a Dios. Por lo tanto, tenemos que llegar a la conclusión de que la voluntad del hombre es corrupta y que el hombre es totalmente incapaz, por sus propios medios, de conocer a Dios o complacerlo.[1]

La depravación total es como se le conoce a la doctrina que nos enseña que estamos totalmente perdidos en nuestra corrupción sin posibilidad alguna de poder acercarnos a Dios, a menos que en Su Gracia nos rescate para poder conocerle, servirle y vivir para Él. El pelagianismo, como algunas doctrinas arminianas, han enseñado que existe un residuo de bondad en el que una persona puede acercarse a Dios de manera libre bajo su propia voluntad, pero históricamente la Iglesia ha reconocido que solo es por Gracia que el hombre pecador puede ser salvo de su horrenda condenación.

La importancia de un correcto entendimiento de la doctrina del libre albedrio para la vida del creyente es tal que este puede caer en una gran depresión, decepción o frustración a menos que reconozca que no es por sus obras sino es por la Gracia de Dios que ha obtenido el regalo inmerecido de la salvación y la vida eterna. La doctrina del libre albedrio es crucial en la teología,  el Liberum arbitrium o Libre voluntad, se puede abordar desde el concepto de la Sola Fide, el cual ha sido un respuesta contundente a la teológica católica romana.

La teología católica romana no comprende el concepto de la Sola Fide como lo entiende la teología reformada, porque la teología católica romana considera la fe como un don de Dios que debe estar acompañada de la caridad para la salvación. En cambio la Sola Fide en la teología reformada dice que la fe es el único medio de Salvación, la fe sola que como decía Lutero no viene sola, en el sentido de que siempre dará como fruto buenas obras sin ser ellas su causa. Por lo anterior, la fe sola sin compañía de sacramentos y esfuerzos humanos es dada única y exclusivamente por Dios para salvación.

La Iglesia ha tenido credos y posteriormente confesiones de fe que han resumido sus doctrinas esenciales, las cuales han sido su fundamento solido contra las doctrinas extrañas (Apocalipsis 2: 12). La confesión de fe nos ayuda a crecer en la sana doctrina y nos previene de errores que han ocurrido desde tiempos antiguos, desde los mismos inicios de la Iglesia, y tambien protege a la membresía de la iglesia local, cuando determina claramente las doctrinas en común conforme a las Escrituras, asi tambien busca evitar que neófitos o apostatas ejerzan el ministerio.

La apostasía crece, florece y madura en contextos que olvidan la historia de la Iglesia, los credos y las confesiones que hacen un gran énfasis en la Autoridad de las Escrituras. El teólogo suizo Urlico Zwinglio fue uno de los reformadores que llamó fuertemente la atención a una Iglesia que estaba olvidando que las Escrituras eran su Máxima Autoridad, su ejemplo ha pasado a generaciones, enseñándonos que solo seremos teólogos sabios, maduros y mejor preparados cuando nos sometamos con toda nuestra mente, fuerzas y corazón a la Autoridad de las Escrituras.

Las Escrituras son claras, pero requieren de principios hermenéuticos coherentes que puedan interpretarla de una manera correcta. La hermenéutica se entiende como la causa interpretativa que concluye en una corriente de interpretación, por ejemplo la interpretación que se da partiendo desde el Nuevo Testamento representa una teología del pacto bautista, en cambio cuando se da desde el Antiguo Testamento se sigue una corriente dispensacionalista como su principio de interpretación para poder entender el Nuevo Testamento, por ello la interpretación dispensacionalista hace una distinción de los pactos dados a Israel y a la Iglesia. De esta corriente de interpretación existen básicamente tres subcorrientes, las cuales son: el dispensacionalismo revisado, clásico y radical. Aunque existen diferentes vertientes entre las anteriores corrientes, se puede concluir que cuando se realiza un serio estudio de las Escrituras no tienen mucha diferencia.

La corriente teológica bautista reformada me parece que es la más ortodoxa que existe, pero debe tener cuidado con caer en una hiperalegarizacion y en una absoluta teoría del reemplazo que podría llegar a concluir que Israel fue reemplazado por la Iglesia cuando no es asi, porque de serlo debiéramos seguir realizando prácticas que fueron dadas específicamente a Israel y que se abolieron cuando Jesucristo resucitó y ascendió a los cielos, por lo que sí debemos afirmar que Jesucristo es el cumplimiento de todas las promesas y es en Él que podemos recibir aquellas promesas dadas desde tiempos antiguos. Por lo anterior, para comprender mejor las Escrituras debemos leer el Nuevo Testamento con su contexto proporcionado en el Antiguo Testamento.

Las corrientes ortodoxas de interpretación dispensacionalista y pactual deben reconocer que antes que defender un método de interpretación su principal búsqueda debe ser confiar de todo corazón en Dios y en Su Palabra, de tal manera que si reconocen por medio de las Escrituras que deben cambiar algo, aun en sus credos o confesiones, que lo hagan sin temor alguno, sino con completa humildad, porque quien no confía en Dios ni procura escuchar Su voz está destinado a vivir en una vida en el desierto de la oscura soledad.

La doctrina de la expiación limitada no habla de la condenación de los que irán al infierno sino de la salvación de los que irán a vida eterna, por lo que se refiere a la predestinación de las ovejas del Señor y en cuanto a los que no son del rebaño solo podemos decir que son personas que fueron dejadas por Dios en su propio pecado, porque prefirieron vivir en la oscuridad que acercarse a la Luz. Jesucristo es el gran Pastor que vino a morir por todos pero ese todos se refiere a todas las ovejas de Su rebaño, no por todo el mundo en un sentido literal, porque de ser asi todos serian salvos. El Señor Jesucristo dijo:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos.” Juan 10: 27-31 (RVR 1960)

Dios Padre le dio a Dios Hijo Sus ovejas, es lo que dice el texto, por lo que si le dio las ovejas es porque: las ovejas dijeron de manera autónoma queremos que el Padre nos escoja para ser dadas al Hijo o el Padre las tomó y se las dio al Hijo. En la primera opción habría una dificultad en cuanto a que en la vida real las ovejas no escogen a su dueño, no andan diciendo al primero que ven porfavor quiero ser parte de tu rebaño, sino que ellas son escogidas por el que será su pastor y si ningún pastor las escoge simplemente se quedan sin pastor. El texto nos enseña que Dios Padre escogió las ovejas, las tomó y se las dio al Hijo, y aclara que el Padre y el Hijo son uno, porque Dios es uno y tres personas diferentes. En otro texto de las Escrituras Jesucristo dijo:

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” Juan 6: 37 (RVR 1960)

La causa de que personas vengan a Jesucristo no es su libre albedrio, ni un corazón deseoso de seguirlo sino es que el Padre las ha tomado y se las dado, y toda oveja que Él a recibido del Padre no la echara fuera, es decir que toda oveja que el Padre ha escogido y dado al Hijo será para siempre oveja de Su rebaño, lo cual hace referencia a la seguridad de salvación y de vida eterna para las ovejas del Señor, porque la salvación no se pierde para los que han sido predestinados para ella. Por lo anterior, la Salvación no es de hombres, ni obtenida por hombres, sino es de Dios y dada por Dios.

En cuanto a lo que algunos han afirmado sobre el Sacrificio del Cordero de Dios como una obra de expiación ofrecida a todos, pero solo efectiva en quienes la aceptan tomemos como referencia el día de la expiación del Antiguo Testamento que debía guardar el pueblo de Israel. El conocido Yom Kippur o día de la expiación narrado en Levítico 16 nos enseña un estatuto y orden especifica que Dios le dio a Moisés para que le dijera a su hermano Aaron: Una vez por año debía entrar al santuario con un becerro para expiación ofreciéndolo para reconciliación por si y su casa, después tomaría dos machos cabríos para expiación, el primero lo debía degollar como ofrenda por todos los pecados de los israelitas y el segundo cargaría todas las iniquidades de ellos para ser llevado con ellas al desierto, a una tierra solitaria, en donde seria soltado.

La expiación por los pecados narrada en Levítico 16 era una ceremonia continua que significaba el pago por todos los pecados de los israelitas. Este estatuto que debían obedecer no fue una invención o una propuesta de hombres, sino una orden de Dios, lo que nos enseña, como bien dijimos antes, que la expiación no es un diseño humano sino Divino y que esta ceremonia significaba pago de la deuda y la limpieza de todos los pecados de los israelitas (Lev. 16: 30, 34), es decir que la expiación era para todas las personas de un pueblo en específico. Este ritual era una sombra de lo que haría Jesucristo: sustitución (Is. 53: 5, 2 Co. 5: 21) y eliminación total del pecado (Jn 1: 29, He 9: 28, 1 Jn 2: 2), una vez y para siempre.

“…pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” Hebreos 10: 12 (RVR 1960)

En el Consejo Eterno la Trinidad se reunió para salvar a un pueblo, un rebaño que el Padre escogió y que el Hijo se ofreció a salvar como Sumosacerdote y ofrenda expiatoria por sus pecados. El Pastor de las ovejas murió una vez y para siempre por sus pecados, limpiándolos y haciéndolos una morada de Dios para que habite el Espíritu Santo en sus vidas y los guie en su camino de peregrinaje sobre esta tierra. 

La Salvación no es de los hombres, es de Dios, no fue dada a todos sino a un pueblo y si no fuera asi ninguno podría ser salvo, porque solo nos fue posible conocer a Jesucristo, el Hijo de Dios, porque Él mismo nos dio entendimiento para conocerlo, como dice 1 Juan 5: 20:

"Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna." (RVR 1960)

Hace muchos años un hombre llamado Pelagio enseñó que los hombres tenían algún residuo de bondad, que no eran totalmente pecadores, por lo que podían y debían obedecer la Ley, porque la Ley se nos ha dado para obedecerla o no tendría sentido que se nos hubiera dado. Pero esta enseñanza llamada pelagianismo es mucho más antigua. Recordemos a los judaizantes en Hechos 15:

“Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: «Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés no podéis ser salvos.»” Hechos 15: 1 (RVR 1995)

La Ley ceremonial que se refiere a rituales como el Yom Kippur fue completamente satisfecha en Jesucristo y la Ley moral tambien, por lo que la primera no debemos continuar haciéndola y la segunda nos enseña nuestro pecado y necesidad continua de Dios para obedecerla. La Ley moral se refiere a los 10 mandamientos enseñados en Éxodo 20, los cuales en la epístola a los Romanos se nos enseña que no sirven para la salvación sino para la condenación, porque llegan a lo más profundo de nuestro corazón para enseñarnos que somos pecadores (Romanos 1-7), pero que es únicamente por Gracias, por medio de la fe en Jesucristo, que somos salvos de la condenación (Romanos 8), no porque nosotros lo escogimos a Él sino porque Dios tuvo misericordia de nosotros y nos escogió para salvarnos.

“¿Qué, pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? ¡De ninguna manera!, pues a Moisés dice: «Tendré misericordia del que yo tenga misericordia y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” Romanos 9: 14-16 (RVR 1995)

 

¿JESUCRISTO MURIÓ POR TODOS O POR ALGUNOS?

La expiación de Jesucristo no fue para todos, porque si asi fuera todos serian salvos, pero las Escrituras bien enseñan que no todos lo serán. Lamentablemente muchos irán a la condenación eterna, al infierno que fue preparado para satanás y sus ángeles, como dice Mateo 25: 41 (RVR 1995):

“Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”

El Cordero de Dios quita la culpa de todos, pero de todos los que creen en Él, los que ha escogido por Gracia, no de toda persona, por eso en Hebreos 9: 28 dice que llevó el pecado de muchos y no de toda persona.

“así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos”

Los muchos por los que murió Jesucristo no tienen de que gloriarse, porque fueron salvos por Gracia y no por obras, no lo merecían y por eso deben agradecer a Dios por salvarlos. Cuando se enseña la doctrina de la expiación limitada no se debe enseñar con orgullo o soberbia sino con completa humildad. Una gran cantidad de discusiones se han suscitado en este punto, muchos de los que no creen en la doctrina de la expiación limitada argumentan su postura diciendo que Juan 3: 16 enseña que Jesucristo murió por todas las personas, pero cuando dice Juan 3: 16 que “amó Dios al mundo” ¿se refiere a que murió por todas las personas? No necesariamente, para ello quisiera que viéramos este versículo desde su original y los diferentes significados que puede tener una palabra (polisemia) por lo que se requiere tambien un estudio de su contexto para poder conocer mejor su significado.

La Concordancia Greco-Española nos dice que la palabra Mundo que en griego es Kosmos se encuentra 183 veces en las Escrituras, en donde también existen otras palabras que suelen traducirse también como mundo: Oikoumene (9 veces), Aion (3 veces) y Kosmokrator (1 vez). En el caso de Juan 3: 16 se puede ver que la palabra original en griego es Kosmos (#2562), pero en el evangelio de Juan también existen otros versículos en donde se encuentra esta palabra (Juan 1: 10, 1: 29, 4: 42, 8:12, 10: 36, 11:9, 12: 19, 13: 1, 14: 19, 16: 8, 17: 5, 18:20, 21: 25) y en otras partes de la Biblia también (Efesios 6: 12, Mateo 4: 8, Marcos 8: 36, Lucas 11: 50, Hechos 17: 24, Romanos 1: 8, 1 Co. 3: 19). No en todas partes parece significar lo mismo, por ejemplo en Efesios 6: 12 dice “κοσμοκράτορας” que significa dominadores del mundo o gobernantes mundiales, pero este mundo no se refiere a todas las personas sino a todo un sistema demoniaco.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna” Juan 3: 16 (NBLA)

En este contexto se puede evidenciar que cuando dice Dios amó al mundo, mundo se refiere a todos los seres humanos conocidos por Dios, aquellos que Él salvó por Su Gracia, es decir aquellos que creen en Jesucristo. Pero en otros lugares se refiere al planeta tierra (Jn 1: 10, 10: 36), incluso a la oscuridad, como dice Juan 8: 12

“Jesús les habló otra vez, diciendo: «Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luz de la vida».” (NBLA)

Jesucristo es como la Luz que guía en medio de este mundo que se encuentra oscuridad, por lo tanto mundo en este versículo se relaciona con la palabra oscuridad.

“Entonces los fariseos se decían unos a otros: «¿Ven que ustedes no consiguen nada? Miren, todo el mundo se ha ido tras Él».” Juan 12: 19 (NBLA)

Todo el mundo, no es toda la gente, sino todas las personas, o una gran mayoría de personas, es como cuando alguna persona dice que estuve en una reunion en donde vino todo el mundo, no esta diciendo que literalmente todas las personas del mundo vinieron sino que mucha gente vino.

El mundo no siempre significa un todo absoluto, recuerdo que en una ocasión dije en una clase mientras estudiaba que todo en la Biblia siempre es todo, pero el profesor me corrigió diciendo que no siempre todo es todo, reflexionando en ello estudie sobre lo que habia dicho y me he dado cuenta que es verdad. En otros pasajes de las Escrituras la palabra Kosmos tiene significados diferentes, como en Juan 14: 19 que se refiere a las personas que estuvieron alrededor el Señor, en Levítico 11: 50 y Hechos 17: 24 al universo, en Mateo 4: 8 a los reinos donde habitan los seres humanos en la tierra, en Marcos 8: 36 a las naciones y a todo lo que parece ser atractivo, en Romanos 1: 8 a muchas personas de diferentes naciones,  y en 1 Juan 2: 10 a todos los hermanos, porque en el versículo 7 dice “Hermanos”.

En el evangelio según JUAN La palabra kosmós puede tener varios significados, planeta tierra (Jn 1: 10, 10: 36), oscuridad de manera metafórica (Jn. 8: 12), todas las personas (Jn 12: 19) o las personas que estuvieron alrededor (Jn. 14: 19). En OTROS LIBROS DEL NUEVO TESTAMENTO puede referirse a Universo (Lc. 11: 50, Hch. 17: 24), los hombres, donde habitan los seres humanos en la tierra (Mat. 4: 8), las personas (Mc. 8: 36) o todas las personas de un contexto en específico (Rom. 1: 8).

En conclusión la palabra Kosmos hace referencia a un lugar: universo o planeta tierra (Jn 1: 10, 10: 36, Lc. 11: 50, Hch. 17: 24), a todas las personas (Mc. 8: 36, Jn 12: 19, Rom. 1: 50), todos los que viven en oscuridad (Jn. 8: 12), o todos los que habitan o se encuentran en un lugar en específico (Jn. 14: 19).

Según el Diccionario Teológico puede tener estos tres significados:

1.      κόσμος”, el Universo, la suma de todo lo creado.

2.      κόσμος” La morada de la humanidad, el teatro de la historia, el mundo habitado, la tierra

3.      κόσμος” la humanidad, creación caída y el entorno de la historia de la salvación[2]

Podemos concluir que Kosmos o Cosmos es un término que se usa principalmente para referirse a todos, mundo, universo, en referencia principalmente a los seres humanos en un contexto en particular. Juan 3: 16 desde el Textus Receptus (Stephanus 1550), escrito en griego koiné, dice:

ουτως γαρ ηγαπησεν ο θεος τον κοσμον ωστε τον υιον αυτου τον μονογενη εδωκεν ινα πας ο πιστευων εις αυτον μη αποληται αλλ εχη ζωην αιωνιον

La palabra en griego κοσμον puede significar literalmente algo ordenado, el sistema ordenado, el universo, la creación, el mundo, o como lo dice el diccionario strong: “arreglo ordenado, es decir decoración; por implicación el mundo (en un sentido amplio o estrecho, inclusivamente sus habitante literal o figuradamente [moralmente]”[3]. Por lo anterior este sustantivo, acusativo, singular y masculino tiene diferentes definiciones que en este contexto, cuando dice Dios amó al mundo, mundo entendiéndose desde su contexto se refiere a todos los seres humanos conocidos por Dios, aquellos que Él salvó por su Gracia, es decir aquellos que creen en Jesucristo como lo dice el mismo versículo, que pueden ser judíos o gentiles, no importa su nacionalidad, como algunos creían, porque algunos pensaban que la Salvación era solo para los judíos, pero la Salvación Dios la ha concedido a todo el que ha querido porque “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” (Gálatas 3: 28)

La doctrina de la expiación limitada no es muy popular entre muchos cristianos porque nos humilla al enseñarnos que nada aportamos para nuestra salvación excepto nuestro pecado. Pero algunos dicen que es un invento de hombres, porque 2 Pedro 3 : 9 dice:

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro 3: 9 (RVR 1995)

La carta está dirigida a la Iglesia, los amados que están en Jesucristo, por lo que Las Escrituras dicen en este versículo que Dios es paciente para con nosotros, refiriéndose a todos los que somos ovejas del Señor, no a todo el mundo, y esta paciencia para con sus ovejas es para que todas ellas procedan al arrepentimiento, porque sin arrepentimiento y fe en Jesucristo no hay remisión de pecados.

La doctrina de la expiación limitada no es para los incrédulos sino para la Iglesia y no es para que deje de evangelizar sino para que lo haga a todas las personas con la confianza en el Señor de que Él llamará a los que ha querido. En Hechos 13: 46-48 las Escrituras dicen:

“Entonces Pablo y Bernabé, hablando con valentía, dijeron: —A vosotros, a la verdad, era necesario que se os hablara primero la palabra de Dios; pero puesto que la desecháis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, nos volvemos a los gentiles, porque así nos ha mandado el Señor, diciendo:

“Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.”

Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.” (RVR 1995)

Pablo y Bernabé predicaron con valentía el evangelio, pero solo creyeron los que estaban ordenados para vida eterna. Por lo anterior el todos en la Biblia, como veremos más adelante, se refiere a ese rebaño del Señor que ha sido preparado para vida eterna, sean judíos o gentiles. De lo anterior podemos concluir varios puntos, pero algunos que debemos considerar son:

-      La expiación fue un obra de Jesucristo para Sus ovejas del redil de judíos y de los gentiles que hacen parte Su mismo rebaño (Jn 10: 16, Rom. 9: 24)

-      La voluntad revelada de Dios nos enseña que el hombre no puede obedecer la Ley de Dios sino solo por la Gracia de Dios puede ser transformado para obedecerla (Ef. 2: 8, Jn. 15: 10, Stg. 2: 17)

-      El misterio de la salvación radica en la salvación de unos y no en la condenación de otros porque todos merecemos la condenación (Rom. 3: 12, 11: 18).

No es posible responder a preguntas como por qué unos fueron escogidos para salvación y otros no, debido a que no tenemos una clara respuesta que nos diga que Dios se fijó en unas características específicas de unos para otorgarles salvación, sino nos dice que ha escogido a unos para salvación y vida eterna conforme a Su Soberanía. De lo que si podemos estar seguros es que todo el que se arrepiente y cree en Jesucristo es salvo, por lo que debemos seguir llamando a las personas al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo y es de ello que debemos ocuparnos con mayor rigurosidad que por cuestiones que no nos competen, debido a que:

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Deuteronomio 29: 29 (RVR 1960)

El estudio de lo anterior cambiara nuestra forma de evangelizar de decir Dios te ama y tiene un plan maravilloso para ti, a decir:

“arrepentíos y creed en el evangelio” Marcos 1: 15 (RVR 1960)

“arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” Hechos 3: 19 (RVR 1960)

La epístola a los Romanos nos enseña a evangelizar enseñándoles a las persona que la Ley es un  espejo de su alma que revela su condenación, que solo por Gracia y por medio de la fe el hombre puede ser justificado es decir librado de la culpa por su pecado. El llamamiento al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo tambien puede ser un llamado para ti, amado lector que piensas que eres un escogido de Dios porque naciste en un hogar cristiano, hiciste una oración de fe o asistes regularmente a una iglesia en donde se predica la sana doctrina, porque si aún no te has arrepentido de corazón y has depositado tu confianza en Jesucristo entonces no eres salvo y tus frutos, es decir toda tu vida, lo demostraran, porque ellos deben ser evidencia de tu salvación o condenación.

“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” Mateo 3: 8-10 (RVR 1960)

El juicio está por llegar, humillémonos ante Dios y reconozcámoslo en todos nuestros caminos, dándole gracias porque en Su soberana gracia nos ha salvado y usemos la razón pero en las Escrituras, es decir que dejémonos moldear desde nuestro interior por la Palara de Dios porque solo asi podremos degustar lo que es bueno para crecer en nuestra santificación.

La voluntad soberana, decretiva y revelada de Dios nos ha enseñado que todos los que han sido predestinados para la salvación serán salvos de la condenación por la predicación del evangelio y caminaran en esta vida en el sendero de la santificación teniendo deleite en los mandamientos y una lucha en su interior para ser fieles a ellos debido al pecado que aun mora en ellos (Rom. 7), pero en Jesucristo tienen la esperanza de la victoria total que los hace ser más que vencedores.

¿Te acuerdas de Pelagio? Resulta que la enseñanza de Pelagio y de los judaizantes fue discutida en el concilio de Orange (529) el cual afirmó que la capacidad el hombre de hacer el bien es únicamente dado por Dios, por lo que un hombre no puede decir que ha creído en Jesucristo si no ha sido por la Gracia de Dios. Por lo anterior podemos concluir que Dios si tiene la intención de salvar a todos, pero a todos los que son Su pueblo, no solo tiene la intención sino que realizó la Obra de Expiación que los salvaría y les daría la vida eterna, pero eso no significa que este jugando con las personas al ordenar a la Iglesia a predicar el evangelio a todos cuando no todos serán salvos, sino que está enseñándole a la Iglesia obediencia y dependencia absolutamente de Él, porque como Iglesia somos llamados a anunciar el mensaje del evangelio a todos, como mensajeros, nunca como salvadores, sabiendo bien que solo el que oyere con fe la Palabra de Dios será salvo.

“Cuando fui a vosotros, hermanos, proclamándoos el testimonio de Dios, no fui con superioridad de palabra o de sabiduría, pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y este crucificado.” 1 Corintios 2: 1-2 (LBLA)

Proclamemos como testigos del Señor el testimonio de las Escrituras y procuremos hacerlo siempre con humildad y sabiduría, dejando a un lado todo tipo de discurso antropocéntrico o estrategia humanista.

 

INMERECIDA GRACIA Y MERECIDA JUSTICIA DE DIOS

Estamos en un mundo maldito y condenado por la Justicia de Dios. Nadie merece la Misericordia de Dios, solo merecemos la Justicia de Dios debido a nuestro propio pecado, por lo que si Dios quiere tener Misericordia de alguien, puede hacerlo, es Soberano, pero no está obligado a hacerlo. Algunas personas suelen pensar que eligieron a Dios y que por esa razón Él tuvo misericordia de ellos, pero esto sería condicionar su soberanía, lo cual es contrario a lo que enseñan las Escrituras.

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” Juan 15: 16 (RVR 1960)

No puede haber una persona que merezca la Gracia de Dios, porque nadie la merece, pero si merecemos ser castigados, todos, eternamente en el infierno. Aun asi tampoco se cree que el Señor rechace al que viene a Él, como dice Juan 6: 37: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”

Una persona que va a Dios pidiendo su Misericordia, teniendo un corazón contrito y humillado, dirigido en la fe en Jesucristo, ha sido regenerada, porque ha sido elegida por Dios, no que haya elegido a Dios, sino que Dios la escogió, es asi que entendemos que la Salvación es completamente de Dios, nada hizo el hombre para obtenerla sino Dios por Su gran Misericordia, soberanamente nos escogió, no por algo que hubiéramos hecho sino porque asi quiso, es de esta manera que debemos estar con un corazón agradecido con Dios porque nos ha dado todo lo contrario a lo que merecíamos.

Como escogidos por Soberanía de Dios merecíamos condenación eterna, pero la Gracia de Dios nos dio vida eterna, merecíamos el fuego que nunca se apaga y la lombriz que nunca muere haciéndonos sufrir eternamente como el castigo merecido, pero Dios en su Misericordia nos ha dado un lugar en el hogar de Dios. ¿Acaso no es razón suficiente lo anterior para vivir una vida digna de Su llamamiento? Lo anterior debería motivarnos a vivir en una continua gratitud a Dios, obedeciendo por amor cada uno de sus mandamientos, compartiendo el mensaje del evangelio a todas las personas con un corazón humilde y humillado ante Dios.



[1] Martin Lutero, La Esclavitud de la Voluntad (Pensacola, Fl: Chapel Library, 1984), 4

[2] Gerhard Kittel y Gerhard Friedrich, eds, Compendio del Diccionario Teológico, 454-455

[3] Strong griego #2889 κόσμος kósmos. https://www.logosklogos.com/strongcodes/2889

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