UNA RELACIÓN ÍNTIMA CON EL SEÑOR
Has llegado a la mitad del libro, ¡felicitaciones!, pero aún faltan algunas cosas por decir, por lo tanto no te vayas, no abandones la lectura, porque lo que viene será de gran provecho para tu alma.
La
adoración verdadera se refiere a esa relación íntima con el Señor, en donde el
que se acerca a Dios lo hace con todo su corazón y con todo su entendimiento
(Jn. 4: 23), sometiendo toda su vida a Él de tal manera que reconoce que la
relación más significativa en su vida es su relación con Dios, por lo que su
motivo más grande para hacer o dejar de hacer algo es Él. Lo anterior es
relevante para una persona que tiene alguna adicción, porque para salir de ello
debe tener una motivación genuina y verdadera, y no hay mejor motivación que su
relación íntima con Dios.
“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto.”
Salmo
25: 14 (RVR 1960)
“Porque Jehová abomina al perverso;
Mas su comunión íntima es con los justos.”
Proverbios
3: 32 (RVR 1960)
El
pecado, la adicción y la idolatría, afectan gravemente nuestra relación íntima
con Dios, por lo que dejarla es demasiado importante para poder fortalecer esta
intimidad. Para dejar el pecado es necesario que nuestro corazón tenga un
profundo temor, respeto, reverencia ante Dios (Prov. 16: 16), y cultivamos este
temor a medida que estudiemos con mayor profundidad los atributos y las
virtudes de Dios reveladas en Su Palabra. Cuando te acerques de manera correcta
en oración a Dios, con un corazón dispuesto a conocerlo, a escucharlo y a
obedecerlo podrás alejarte de tu adicción e idolatría.
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