TÚ DECIDES
Puedes orar mucho, leer toda la Biblia más de una sola vez, ir a varias consejerías cristianas, ingresar a un monasterio, aun cortar alguna parte de tu cuerpo que consideres pecaminosa, pero no es nada de lo que hagas lo que podrá salvarte de tu pecado, ni siquiera internarte a una montaña o repetir una oración, sino es creer en la solución del Señor.
Dios no va a hacer lo que te corresponde a ti hacer, no va
a decidir por ti, no va a atar tus manos ni tus pies para que dejes de pecar,
pero si te va a dar el poder para no volver a pecar, las fuerzas para resistir
la tentación, el amor para perdonar y la valentía para decirle no al pecado si
en verdad le crees. Sin Dios no vas a poder dejar la adicción pero tú decides
si continuar o no con el pecado, por lo tanto asume tu responsabilidad y decide
no pecar, usa las estrategias que veas necesarias, no te des por vencido sino
vence con el bien el mal y así, andando en el consejo de Dios, vencerás.
Decide con firmeza dejar de ser de doble ánimo y dile no
para siempre al pecado, al vicio que te esclaviza, dile no a lo que un día le
dijiste que sí, y dile no para siempre con firmeza y sin titubear.
Comentarios
Publicar un comentario