TECNODEPENDIENTES
La publicidad ofimática y las nuevas tecnologías han sido dirigidas de una manera muy intencional por el mal para el mal. Aunque la tecnología no sea un problema, si lo es ser dependientes a las mismas, porque convertirse en un tecnodependiente es lo mismo que idolatrar la tecnología lo cual deshumaniza y pervierte el ser del ser humano.
“Nuestro
Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son
plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; tienen
ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no
huelen; manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan
con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera
que confía en ellos.”
Salmos
115: 3-8 (RVR 1960)
Todo idolatra se convierte en aquello a lo que idolatra,
por eso los que idolatran a una persona empiezan a hablar como esa persona,
vestirse como esa persona y hasta comportarse como esa persona, pasa
exactamente lo mismo para quien idolatra la tecnología, se convierte en una
persona insensible, automática, fría y sin determinación propia como lo es la
tecnología. Por lo anterior tengamos mucho cuidado porque tenemos unos enemigos
que querrán distraernos con la tecnología para que ignoremos por completo a Dios
y caigamos en la impiedad.
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