¿QUÉ HACER EN MEDIO DEL SILENCIO Y LA SOLEDAD?

Estar en soledad no es fácil, la tristeza que inunda aquel estado es muy grande, seguirá aumentando hasta ahogarnos si asi se lo permitimos, por lo tanto no debemos dejar que inunde nuestro corazón sino confiar en Dios y esperar con gozo en Su voluntad. No es bueno estar en soledad, porque Dios nos creó como seres sociales, pero sí que es bueno tener momentos de estar a solas con Dios, es muy diferente entonces la perspectiva que asumamos frente algunas circunstancias. Si aprovechamos los momentos de no estar con nadie para orar y leer las Escrituras entonces estamos administrando bien nuestro tiempo, claro que no vamos a estar todo el día orando y leyendo las Escrituras, pero si es lo primordial y, cuando establecemos bien nuestras prioridades entonces podremos disfrutar de hacer otras actividad como compartir con otras personas, porque si nuestro disfrutar no es primeramente estar con Dios, entonces aun con muchas personas a nuestro alrededor seguiremos sintiendo soledad, debido a que la soledad no es un estado externo sino interno, del corazón. Podemos, por lo tanto, vivir felices con o sin mucha gente cuando nuestro corazón encuentra reposo en el Señor.

Sin reposo en el Señor Jesucristo no puede haber reposo en nada, entonces ¿Qué hacer en medio del silencio y la soledad? Refúgiate en el Señor, espera en Él, disfruta Su Presencia, pero tambien sal con amigos que te lleven a reflexionar, meditar y vivir en lo bueno, o camina solamente alrededor de tu barrio meditando en el Señor y en todo lo bueno, descansando en el Señor con gozo.

“Confía en el Señor con todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propio entendimiento”

Proverbios 3: 5 (NBLA)

La solución a tu soledad no es una novia, ni siquiera casarte, y tu bien lo sabes, sino es estar completamente satisfecho en Jesucristo, por lo tanto confía en Él con todo tu corazón.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA SALVACION ESTA DETERMINADA POR DIOS PARA TODOS

EL CONOCIMIENTO ENVANECE

¿CESACIONISMO, CONTINUISMO O CONTINUACIONISMO?