ORACIÓN DE UNA MUJER: ME AMO COMO DIOS ME HIZO
Para Dios toda mujer es especial, no es un objeto sino un tesoro único de Dios, así que no se comparen, porque al ver el brillo de la otra persona pueden opacar su propio brillo, cada una es una hermosa flor pensada hace mucho tiempo, antes que la tierra fuera hecha. No dependas de un hombre para saber lo especial que eres para que luego te pisotee, por favor mírate al espejo y sonríe porque Dios te ama y eso es suficiente, no digo que entonces estar sola es mejor, solo digo que esperes en el tiempo de Dios a la persona que Dios tiene para ti, porque esa persona, así como Dios, se dará cuenta de lo única y especial que eres, porque no te mirara con ojos humanos, si no que te mirara con los ojos de Jesucristo.
Jesucristo
vino a esta tierra a restaurar la creación y eso incluye a la mujer, a que
hubiera una reconciliación con la mujer porque en su Palabra dice:
“Y pondré enemistad entre tú y la
mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo
herirás en el calcañar.”
Génesis 3:15 (LBLA)
Este
versículo es una de las primeras profecías que habla que la simiente de la
mujer “…lo herirás en el calcañar…”.
La simiente es Jesucristo y aplastó a Satanás en el momento que venció la
muerte en la cruz. Para reconciliarse no solo con el hombre sino también con la
mujer, por eso utilizó a María, sierva de Dios, como instrumento de este
maravilloso milagro, porque así como la mujer fue engañada por esa serpiente
que era satanás, Dios la utilizó luego para su gloria y para que hubiera esa
reconciliación por medio de Jesucristo. En la vida de Jesús también vemos como Él
habló con diferentes mujeres no juzgándolas si no perdonándolas, así que no
temas en ir a la presencia de Dios, Él te escucha y está esperando por ti, ora
de la siguiente manera:
Del único que dependo es de Dios, mis
emociones no deben ser afectadas por algo o por alguien, conozco que valgo como
mujer, siempre busco dar lo mejor de mí en mis relaciones, me valoro por lo que
soy y por lo que Él continuamente hace en mí.
Dios, en ti confía mi corazón, sé que
tú lo guardas y proteges, gracias te doy, mi Padre Celestial, porque tú eres y
serás siempre mi primer lugar y yo la niña de tus ojos que cada día se
maravilla más de lo que haces en mí, que mi corazón, mi mente y mis
pensamientos se llenen de ti. Soy única, un tesoro y nada ni nadie hará cambiar
mi forma de ser y de pensar ya que cada día tú te perfeccionas más en mí. Ahora
te pido que me sigas dando sabiduría, pasión y amor, en todo lo que me permitas
vivir en la tierra, sé que algún día estaré contigo contemplándote y contando
las estrellas en el cielo. Gracias por
hacer de mí una MUJER FUERTE.
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