LA VIDA DE UNA NUEVA PERSONA
Somos llamados hijos de Dios por creer en el evangelio. Creer en el evangelio es la fe que salva. La fe que da salvación es don de Dios.
“Vosotros sois la sal de
la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más
para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.”
Mateo 5:13 (RVR 1960)
No
te dejes engañar al pensar que por recibir la gracia inmerecida y maravillosa
de Jesucristo para ser llamado(a)
hijo(a) de Dios no vas a experimentar el dolor o el sufrimiento.
Nosotros somos la sal de la tierra pero podemos perder sabor y razón de vivir
en el momento que dejamos de luchar. La lucha no es contra las personas, sino
contra este sistema dirigido por satanás (Efesios 6:12), por lo tanto debemos
vestirnos de toda la armadura de Dios (Efesios 6:13-18) y no rendirnos.
“Cuando veo tus cielos, obra de tus
dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,
Digo: ¿Qué es el hombre, para que
tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?
Le has hecho poco menor que los
ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.”
Salmos
8:3-5 (RVR 1960)
Nosotros
somos llamados por Dios a permanecer firmes en medio de las pruebas (2
Corintios 12: 7-10). El derecho a dar y quitar vida solamente le está reservado
a Dios (Job 1: 21) por lo tanto es rebeldía contra Dios asumirnos este derecho,
más bien gocémonos y deleitémonos en la Santidad de La Vida (Génesis 2: 7).
“Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”
Salmos 37: 4 (RVR 1960)
Nosotros
fuimos llamados por su gracia por lo tanto no la despreciemos sino
disfrutémosla. Que te falte el dinero, que te falten amigos, que te falte
estudio, que te falte la comida pero que nunca te falte Jesucristo. Jesucristo
debe ser el centro total de tu vida.
“Mira, yo he puesto delante de ti hoy
la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová
tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y
sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga
en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se
apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y
les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros
días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de
ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os
he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge,
pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”
Deuteronomio 30: 15-19 (RVR 1960)
Deja
todo lo que hace parte de tu desastrosa vida atrás para seguir a
Jesucristo. Reconcíliate con Dios por
medio de Jesucristo para disfrutar la plenitud de la vida.
“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué
comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas
estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas
estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas
estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana,
porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”
Mateo 6: 31-34 (RVR 1960)
Desfallecer
es fácil porque constantemente estamos bajo la presión de este sistema pero no
debemos dejar deprimirnos, sino aferrarnos al amor de Dios que todo lo puede.
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