LA REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918
La reforma universitaria de 1918 es muy aclamada por muchos, porque sus grandes objetivos fueron alcanzados, como lo es la gratuidad de los estudios…pero ¿a quién iba dirigida esta reforma? Y ¿qué métodos utilizó para llegar a tan esperado objetivo? Espero abordar cuidadosamente y lo más objetivamente posible estos temas, los cuales son parte de lo que llamamos humanidades, estas humanidades que supuestamente tienen un objetivo transformador.
A
LOS HOMBRES LIBRES DE SUDAMÉRICA…
En
el transcurso de la historia de la UNC (Universidad Nacional de Córdoba) ha
habido cambios significativos que la han equipado de un gran prestigio. Estos
cambios son el resultado de múltiples luchas desde comienzos del siglo XX.
La
autonomía universitaria, como “independencia
política y administrativa frente a factores externos”, fue una de las principales demandas de los
estudiantes desde comienzos del siglo XX. Pero ¿Qué tipo de estudiantes exigían
tal cosa? Y ¿para quienes demandaban tal derecho?
Los
estudiantes argentinos, “por primera vez”, en 1916 disfrutaron de un gobierno
“democrático”, elegido en voto secreto por hombres. Empezaban entonces “nuevos
tiempos” para la universidad, entre ellos, el establecer leyes que permitieran
un gobierno autónomo dentro de la UNC, que generara la posibilidad de decretar
nuevas leyes en beneficio a la sociedad, como es la gratuidad de la
universidad, la extensión universitaria, entre otros; todo ello fue planteado
por movimientos estudiantiles dentro de la UNC que concluyeron en un estallido,
el 15 de Junio de 1918, dando como origen a una reforma que afectó a todo el
sistema educativo latinoamericano.
Las
mujeres no podían votar, como en gran parte del mundo en ese entonces, porque
eran consideradas inferiores al hombre, como también aquellos que no hacían
parte de las elites y que “no podían serlo”: los esclavos. Para entender mejor
veamos algunos antecedentes.
ESCLAVOS EN SUDAMERICA
El
comercio de esclavos africanos en Sudamérica empezó en el año 1502
(aproximadamente) como consecuencia de la perversidad del dominio “blanco”.
Estos esclavos eran tratados peor que un animal, libros como “Twelve Years as a
Slave” (Solomon Northup, 1853) revelan el trato a estos hombres y mujeres.
En
argentina el racismo era más evidente que en cualquier otro país de Sudamérica,
teniendo uno de los mercados más grandes de esclavos. Aun, cuando en 1807 los
ingleses “impidieron el tráfico internacional de negros”, este comercio
continuaba, quedando solo en un papel lo dicho por los ingleses. Cuando Juan
Manuel de Rosas asumió el poder, tampoco dio libertad a los esclavos, siendo
gobernador de la provincia de Buenos Aires desde 1835 hasta 1852.
La
esclavitud seguía, sin ningún impedimento y, aunque algunos esclavos recibieron
la libertad, esto solo era una apariencia para generar ante otras naciones la imagen de un pueblo libre. Multinacionales
como la Forestal en Argentina o la United Fruit Company en Colombia son
ejemplos de que la esclavitud aún seguía vigente en este continente.
Masacres
tan masacres han ocurrido en la historia, por la abundante maldad que invade a
la humanidad. Solo la gracia de Dios puede salvar a las personas de la
condenación que merecen, pues hasta pastores, misioneros y clérigos, mal
llamados cristianos, han pervertido el mensaje de Dios para servir al diablo,
actuando bajo su maldad, porque en verdad no le han creído a Dios.
La
reforma de 1918 redactada por Deodora de la Roca, empieza con la siguiente
frase:
“La juventud argentina de
Córdoba a los hombres libres de Sud América”
Esta
reforma evidentemente estaba siendo dirigida por “intelectuales” los cuales
tenían en su mayoría la ideología de que “solo
los hijos de intelectuales pueden ser intelectuales” o, mejor dicho, “solo los ricos pueden ser ricos”, y
nadie puede cambiar esa condición. Estos hombres se creían europeos que nacían
en América pero no reconocieron que también eran esclavos. Esclavos de
ideologías y esclavos de su propio egoísmo. Si hubieran dejado esa esclavitud
que enceguece por la esclavitud que libera, es decir, si hubieran sido
transformados por el poder de Dios demostrado en Jesucristo para ser esclavos
de Él, la historia hubiera sido diferente.
¿A
quién iba dirigida la reforma de 1918? Estos beneficios eran para los hombres,
para las mujeres no, y solo para hombres libres, pues los esclavos aun no
podían gozar de tal “derecho” al no ser
considerados humanos.
Esta
es la triste historia de cada uno de nuestros pueblos, todas las naciones
tienen ese común denominador: EGOISMO Y AMARGURA que los han llevado a ver
inferior al otro para sentirse superior. Lo más triste de todo es que esta
historia día a día sigue repitiéndose en nuestras naciones, empezando
primeramente por nuestros hogares. Nuestros hogares no están bien dirigidos. La
mujer no quiere cumplir su función como madre y el hombre le da miedo asumir su
rol masculino, como cabeza de hogar, lo que da como consecuencia natural a un
niño que se cría sin valores y, por lo tanto, un futuro narcotraficante,
prostituta, drogadicto o un corrupto político.
Comentarios
Publicar un comentario