IMPORTANTE DESDE LA NIÑEZ

 La abstinencia es un don que debe ser enseñado desde muy temprana edad, porque es necesaria para la formación integral de cualquier persona. Un bebe debe aprender a controlar su cuerpo, sus lloros y gritos o le puede pasar lo que le ocurren a muchos niños como me ocurrió a mí de pequeño, una hernia umbilical; más adelante, cuando aprende a caminar debe controlar sus pasos y no afanarse en correr de manera inmediata, cuando aprende a hablar debe aprender también a escuchar y a hablar cuando se le dé la palabra, para ello necesita autorregularse, lo cual es muy difícil para los niños y es de los problemas más comunes en las escuelas porque muchos niños hablan o conversan en clase mientras el profesor está enseñando, provocando no solo un disgusto en el profesor sino haciendo que la clase se vea interrumpida, así también ocurre en los esfínteres, muchos niños grandes no han aprendido a controlar los esfínteres dejando que escape de su cuerpo orina o heces, generando entre muchas otras cosas dificultades para relacionarse con otros.

Lo anterior nos enseña lo importante del control en nuestro cuerpo para nuestra vida desde la niñez, pero el control y dominio propio es un aprendizaje como bien se ha dicho, por lo tanto, aprender a dominar el cuerpo requiere de mucha paciencia, amor y perseverancia, pero sobre todo de disposición, porque si un niño o su padre no tienen disposición de aprender o enseñar a ir al baño entonces no vamos a poder formar de manera correcta. En el caso del aprendizaje de ir al baño un niño debe ser enseñado a ir al baño por sus padres desde temprana edad, no es que el niño aprende solo, sino que los padres deben ir paulatinamente haciendo ejercicios con él para que pase de los pañales a su ropa interior, enseñándole a controlar sus esfínteres y hacer chichi o popo solo hasta que esté en el baño sentado en el inodoro. El ejemplo anterior del baño es funcional para el desarrollo de otros hábitos que requieren abstinencia.

Un niño que hace lo que quiera sin control de sus padres, es un niño que no podrá aprender la abstinencia y por lo tanto se criara de una manera perjudicial para su vida, por eso dice la Biblia:

“Él que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia.” Proverbios 13: 24 (LBLA)

Las recompensas de la abstinencia en un niño son muchas, pero su falta de abstinencia siempre será un obstáculo para su crecimiento y desarrollo, como vimos anteriormente en el caso del control de esfínteres, un niño que no ha aprendido a controlar sus esfínteres no puede entrar aun al colegio o va a tener problemas de relacionamiento con los demás si ya siendo grande sigue con este problema, pero si ha aprendido a controlar su cuerpo en esta área de tal manera que en su aprendizaje ha enseñado a su cuerpo a ir al baño en los tiempos oportunos, entonces enseña limpieza con su vida, siendo agradable también para los demás y una gran alegría para sus padres. Mas adelante tendrá que el niño aprender abstinencia en otras áreas pero será más fácil para el sí desde pequeño se le enseña. No es fácil para los padres ni para los profesores enseñar al niño el control y el dominio propio, pero su fin es bueno y agradable, no solo para él sino aun para los padres y profesores, es como un agricultor cuando cultiva, no es un trabajo fácil, pero en la cosecha se encuentra la recompensa, por lo tanto cuando te sientas cansado y no quieras seguir formando más en ellos carácter, disciplina y los buenos hábitos recuerda:

“Los que con lágrimas siembran, con regocijo cosechan.”  Salmos 126: 5 (NVI)

La abstinencia requiere de paciencia, para ser paciente es necesario aprender a esperar sin afanarse, estar tranquilos y confiados en Dios, sin estar afanados en hacer y hacer sino poder descansar en el Señor y su Palabra. Aun asi la abstinencia tambien se podría presentar como un mal, esto dependerá de la intención de obtenerla.

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