EL UNICO CAMINO A LA SANTIDAD Y A LA VERDADERA FELICIDAD
“Bienaventurado
el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni
estuvo en camino de pecadores,
Ni
en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sino
que en la ley de Jehová está su delicia,
Y
en su ley medita de día y de noche.
Será
como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que
da su fruto en su tiempo,
Y
su hoja no cae;
Y
todo lo que hace, prosperará.
No
así los malos,
Que
son como el tamo que arrebata el viento.
Por
tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni
los pecadores en la congregación de los justos.
Porque
Jehová conoce el camino de los justos;
Mas
la senda de los malos perecerá.”
Salmos
1: 1-6 (RVR 1960)
El
Salmo 1 es una hermosa introducción del Salterio de alabanzas que nos deja un
gran consejo preventivo para evitar el mal camino y seguir el bueno, por lo que
se explicará el mismo de la siguiente manera:
·
El que evita la mala forma de vivir del
malvado (v.1)
·
El que se deleita en la ley de Jehová (v.2)
·
Consecuencias del que vive conforme al
consejo de Dios (v.3)
·
Consecuencias del que vive en maldad (v.4-5)
·
Dios conoce el camino de los justos (v.6)
El
anterior bosquejo de cinco puntos es similar a una estructura quiástica en la
que se puede dividir el capítulo en dos partes, la primera parte (A-B) habla
positivamente del que ha seguido el consejo de Dios, mientras la segunda (D-E)
negativamente del que lo rechaza, y en el centro (C), como tema central: la
dicha del que vive conforme al consejo de Dios. El primer capítulo del Salmos
hace un gran énfasis a la bienaventuranza del que se deleita en Dios, por lo
que se resaltará esta enseñanza, en medio de lo que le rodea. Conforme a lo
anterior se explicara a continuación cada punto del bosquejo planteado.
EL QUE EVITA LA MALA FORMA DE VIVIR DEL MALVADO (V.1)
Felicidad,
dicha y alegría, tiene el que no anduvo en consejo de malos, pero ¿Quién no ha
caminado tras estos dictámenes? El mismo apóstol Pablo reconoció que en su interior
moraba una ley que lo hacía prisionero del pecado (Rom. 7: 22-23), por lo que
ninguno en sí mismo puede evitar por completo el pecado, excepto uno que vivió
entre la humanidad, Jesucristo el varón perfecto. En Mateo 5 al 7 Jesucristo
empezó su sermón, conocido como el sermón del monte, de manera similar al Salmo
1 diciendo “Bienaventurados”, “dichosos” (Mat. 5: 3), y es de esta manera que
se hace un paralelismo entre el que es dichoso con el que es desdichado
conforme a lo que cada uno evita y en segundo por lo que aprueba y desea, es
asi que el que evita la mala forma de vivir del malvado es felicísimo aunque
para el mundo sea un desventurado.[1]
El
mundo ofrece un placer momentáneo que aunque promete aliviar el estrés humano y
cotidiano es un gran vacío que lo hace ahogarse cada día más en el gran abismo
de la intranquilidad para llevarlo a la muerte. Es un gran engaño el camino del
mal, por lo que debe ser evitado a toda costa aunque parezca ser agradable a
los ojos (Gen. 3). El que sigue el consejo del mal confía en la mentira que no
aprovecha, olvida e ignora el santo juicio de Dios (Jer. 7: 8-10).
Evitar
el mal camino, alejarse del pecado es el primer paso del Bienaventurado y es el
camino de los pobres en espíritu (Mat. 5: 3), pero como bien dijo el pastor
MacArthur en la siguiente ilustración para referirse a quienes querían ir al
cielo por su propio merito o camino:
Son
la clase de personas que van de viaje llevándose cuatro maletas: su
mundanalidad, el pecado, Satanás y ellos mismos. Están diciendo: “Jesús quiero
la felicidad que me vas a dar, quiero mantenerme alejado del infierno. ¡Aquí
vengo!” Pero no sueltan ninguna de sus maletas[2]
Los
que se niegan a sí mismos, los que toman su cruz para seguir a Jesucristo (Mat.
16: 24), los que se lamentan por su pecado cuando pecan, los mansos que no
ponen su mano en el arado para mirar hacia atrás (Luc. 9: 62), los de limpio
corazón que procuran con diligencia presentarse a Dios aprobados, los que
tienen hambre y sed de justicia, los que son perseguidos por ser fieles al
Señor, los que han abandonado sus maletas infernales para seguir a su Señor
deben gozarse y alegrarse porque grande recompensa les espera en los cielos
(Mat. 5: 12).
EL
QUE SE DELEITA EN LA LEY DE JEHOVÁ (V.2)
Dichoso
es aquel que tiene hambre de la Palabra de Dios. Dichoso o bienaventurado no es
lo mismo que ser feliz conforme al sentido que el mundo le ha dado,
condicionado a las circunstancias o a un mal vivir, sino que ser bienaventurado
en el contexto bíblico se refiere a ser profundamente gozoso en Jesucristo sin
importar las circunstancias de alrededor, esta palabra no implica un momento
emocional sino un carácter, el carácter del Amado, del Varón Perfecto. No se
refiere a hacer sino a ser, una gran diferencia, porque Dios no presenta
interés en lo que hacen las personas sino en lo que son, porque el ser
determina el hacer,[3]
por lo tanto ser bienaventurado no es la consecuencia de una buena acción sino
la causa del buen caminar, pero no es posible ser bienaventurado sino solo en
el Gran Bienaventurado, en Jesucristo, separados de Él nada es posible, no hay
árbol (vida), tierra fértil (fundamentos), ni abundantes aguas (medios de
gracia: la Palabra y la Oración).
CONSECUENCIAS DEL QUE VIVE CONFORME AL CONSEJO DE DIOS
(V.3)
El que
vive conforme al consejo de Dios es plenamente bienaventurado, gozoso de manera
profunda, no por lo que hace sino por lo que es, porque en lo que es se
evidenciará lo que hace. Para explicarlo mejor piensa en esta ilustración: una
persona vive en un país lejano, muy poco conocido, pero ha sido residente allí
toda su vida y es normal para él realizar ciertas prácticas que para otro país
pueden ser vistas de manera un poco inusual o extraña, es de esta manera que su
extranjería y lejanía lo hace realizar prácticas que para personas de otro
contexto serian raras, de la misma manera ocurre con un cristiano. Por ser
cristiano realizarás obras que son extrañas para el mundo, pero que deben ser
normales para ti, como honrar a los padres, no fornicar, no robar, entre otros,
porque estos son sus distintivos, pero cuando cae en el engaño del placer que
lo invita a parecerse al mundo pierde su distintivo y será muy normal que dude
hasta de su propia salvación. Las acciones revelan la identidad de una persona,
un bienaventurado en este contexto es aquel que vive conforme al consejo de
Dios porque es en Dios que ha encontrado su verdadera identidad.
La
verdadera identidad del ser humano no puede estar en el vacío de la vanidad, ni
en los espejismos de placer, ni en alguna otra cosa fuera de lo ordenado por
Dios, porque Dios ha designado que solo puede ser conocida en Jesucristo (2
Cor. 5: 17). La identidad en Jesucristo significa nueva vida, en donde las
cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas, es una vida que teme a Dios,
porque el cristiano es un temeroso de Dios que tiene un camino que Dios ha
diseñado para que ande en él (Ef. 2: 10), y como enseña el Salmo 112 es
refugiándose en Jesucristo quien es el Camino, adorando a Dios en espíritu y en
verdad, temiendo a Dios y deleitándose en su Palabra que tendrá como
consecuencias: bendicion (v.2-3) y esperanza (v. 4) y un carácter que se está
formando y afirmando en la misericordia, la justicia y la fe (Mat. 23: 23) para
un recto juicio (v. 5), en lo cual no resbalará jamás, ni tendrá temor de las
malas noticias, ni de lo que otros puedan hacer (v.6-10).
La
bienaventuranza no está ligada a las circunstancias, recuérdate esto
constantemente, ni a las acciones que se puedan llegar a hacer, sino solamente
a la identidad que esta escondida en Jesucristo, porque una persona puede hacer
muy buenas obras pero ser un completo hipócrita, por lo tanto la identidad debe
ser formada conforme al carácter de Jesucristo, el varón perfecto, en quien el
hombre contrito, quebrantado y humillado puede encontrar misericordia y
oportuno socorro para su alma, porque Jesucristo es el Salvador, el Mesías
prometido, verdaderamente Dios y verdaderamente hombre que sufriendo en su
carne la tentación nunca pecó sino fue fiel al Padre y fortalecido en el
Espíritu Santo murió en la cruz, experimentando el dolor por amor a sus
escogidos, aparentemente desdichado pero verdaderamente Bienaventurado porque
soportó el sufrimiento y la muerte en la cruz por el gozo que le esperaba sin
importarle la vergüenza que representaba, y resucitó en victoria, ascendió a
los cielos y ahora está sentado en lugar de honor junto al trono del Padre
(Heb. 12: 2).
CONSECUENCIAS DEL QUE VIVE EN MALDAD (V.4-5)
Los
malos, los que viven en una mala forma de vivir, son descritos como lo
inservible, no útil ni valioso, como aquellos que no tienen vida, ni derecho
para participar en la congregación de los justos, desechados, condenados y en
un futuro enviados al horno de fuego eterno (Mat. 13: 41-42).
DIOS CONOCE EL CAMINO DE LOS JUSTOS (V.6)
El
camino de los justos es conocido por Dios, es decir que el Señor mismo tiene
comunión intima con los que son llamados justos por la justificación del Justo
que justifica a todo aquel que en Él cree (Rom. 5: 1), pero los malos perecerán
eternamente. Muchos de los que están en este camino creen merecer salvación por
sus obras pero el Señor les responderá: “Apartaos de mí, malditos, al fuego
eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mat. 25: 41), en cambio a
los que estén a su derecha les dirá “Venid, benditos de mi Padre, heredad el
reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mat. 25: 34).
El
Salmo 1 de manera general exhorta a evitar participar de la forma de vida de
los malvados, en cambio a deleitarse en la ley de Jehová, lo cual es comparable
a un árbol que es plantado junto a canales de irrigación que en el antiguo
Israel representaban aguas que nunca se secaban a pesar de los tiempos, una
tierra escasa pero muy deseada, asi tambien se invita al oyente a acercarse y
deleitarse en el Señor en quien encontrara abundancia de gozo en medio de la
sequía espiritual. [4]
Para una mejor comprensión del significado original del Salmo 1 se expone el
siguiente cuadro:
|
Salmo 1 - Salmo de instrucción |
|
|
El Justo y el Camino del Bien (Vida) |
El impío y
el camino del Mal (Muerte) |
|
DESCRIPCIÓN |
|
|
No anda en consejo de malos |
Anda en
consejo de malos |
|
No está en camino de pecadores |
Es camino de pecadores |
|
En la Ley de Jehová esta su delicia y en ella
medita de día y de noche |
No se deleita
en la Ley de Jehová |
|
¿QUÉ PRODUCE? |
|
|
Sera como árbol plantado en abundantes aguas |
Experimenta
la sequia |
|
Da su fruto a su tiempo |
Sin fruto alguno |
|
En todo lo que hace prosperara |
No
prospera en nada, aunque pueda aparentar que si |
|
Se levantará en el juicio y en la gran
congregación |
No se elevará entre los justos |
|
Jehová conoce su camino |
No son
conocidos por Dios, porque no confían en Él (Nahúm 1: 7) |
Matthew
Henry propuso el siguiente bosquejo para el Salmo 1: la santidad y dicha de una
persona piadosa (v. 1-3), la pecaminosidad y la miseria del malvado (v. 4-5) y
el fundamento y la razón de ambos casos (v. 6). La primera parte son como dos
escalones, el primer escalón de la sabiduría: apartarse del mal y el segundo:
aferrarse al bien, los cuales se han descrito en el cuadro anterior, la segunda
parte menciona las consecuencias del malvado que es como el polvo que para nada
sirve y finalmente el fundamento y resultado de cada caso.[5] En estos tres puntos se
puede ver un significado y un resultado, sin distinción, para todas las
audiencias.
Los
Salmos son llamados las Palabras de Cristo, porque es Jesucristo hablando de sí
mismo. En los pasajes de arrepentimiento puede verse como el gran Sumo
sacerdote que intercede por sus hijos, tomando sus pecados, confesándolos y
muriendo por ellos, como si hubieran sido de Él sin ser de Él, porque Él nunca
cometió pecado alguno.[6] En referencia al Salmo 1
se enseña claramente el camino de Jesucristo, el Justo, quien demostró ser el
verdadero Bienaventurado, porque ¿Qué hombre no ha andado en camino de
pecadores? Todos, excepto Jesucristo, en quien la Iglesia es justificada y Bienaventurada
por medio de la fe (Rom. 3), para amar Su Palabra y ser fieles a sus
ordenanzas.
Este
Salmo es un gran ánimo para la Iglesia, porque la consuela y anima a ser fiel
al Señor, evitar el mal camino y deleitarse en Su Palabra de todo corazón, en
la esperanza de un fin mejor. Este salmo no solo debe decirse que fue para el
pueblo de Israel, sino tambien es para la Iglesia de todos los tiempos. Hoy en
día con gran vehemencia debe resaltarse la importancia de que ella guarde
fielmente y con verdadero gozo la Palabra del Señor.
La
definición de Iglesia en la teología sistemática de Wruden es “la comunidad de
todos los verdaderos creyentes de todos los tiempos”,[7] por lo tanto es un mensaje
que debe recibir el cristiano de la contemporaneidad como lo recibió el de hace
mil años, reconociendo que solo en Jesucristo hay verdadera prosperidad
espiritual para crecer y dar fruto, pero es necesario asirse y vestirse de las
Escrituras y orar conforme a la voluntad de Dios constantemente, derramando el
corazón ante el Señor. Este maravilloso Salmo no se debe leer como una simple
repetición religiosa, sino como bien dijo Matthew Henry “Al cantar estos
versículos, y orar sobre ellos, dejémonos poseer de un santo temor de la
porción del malvado y de una santa diligencia en presentarnos a Dios aprobados
en todo, y busquemos su favor de todo corazón”.[8]
La Confesión
de fe de la Convención Bautista del Sur redacta en 1925 y revisada en 1963, en
su artículo diez sobre las ultimas cosas, dice: “Dios, en su propio tiempo y en
su propia manera, traerá el mundo a su fin apropiado”.[9] La anterior confesión es
correcta y debe ser aceptada porque está basada en las Escrituras que enseñan a
la Iglesia a descansar en la Soberanía de Dios (Sal. 112, Is. 41: 10) quien ha
determinado un fin para todas las cosas, el hombre perverso irá a destrucción
eterna, mientras el que ha confiado en Jesucristo es conocido por Dios y tiene
la esperanza de la Vida Eterna (Jn. 3: 18).
El
Salmo 1 enseña dos caminos, el camino del justo y del malo, consecuencias de
bien para el primero, pero de ruina para el segundo, dos caminos que Dios ha
puesto delante del ser humano, pero siempre la Palabra del Señor recomendara el
camino de la Vida. Asi dijo Dios “os he puesto delante la vida y la muerte,
la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu
descendencia” (Deut. 30: 19). No hay mejor camino que el camino de la vida,
uno en donde puede que no haya fama, riquezas y honra, pero hay mayores
excelencias, aun en medio de los posibles vituperios, porque en deleitarse en
Dios hay plenitud de vida no solo en la vida que vendrá sino en esta vida,
puesto que el gozo del Señor es la fortaleza del creyente.
Los
consejos preventivos de esta primera sección hacen un llamado de urgencia a
detenerte para evitar andar en el camino del Mal y seguir con gozo el Sendero
de la santificación, el camino del Bienaventurado. Al Camino quien es
Jesucristo y nos ha dejado Su Testimonio en las Escrituras para que andemos
bajo Su dirección y vivamos lejos de la vergüenza, la idolatría, el temor al
hombre y disfrutemos de estar en el temor del Señor, andar en Su Palabra y
recibir Su Consuelo.
[1] Rene Padila, ed., Comentario
Bíblico contemporáneo (Buenos Aires, Argentina: Ediciones Kairós, 2019),
657.
[2] John MacArthur, El único camino a
la felicidad las bienaventuranzas (Grand Rapids, MI: Portavoz, 2009), 24.
[3] Ibid., 39.
[4] David S.
Dockery, Comentario Bíblico Conciso Holman (Nashville, TN: B&H
Publishing Group, 2011), 216
[5] Matthew Henry, Comentario bíblico
de Matthew Henry, trad. de Francisco Lacueva (Barcelona, España: CLIE,
1999), 549.
[6] Joel R. Beeke, ed., Biblia de
Estudio Herencia Reformada para la Familia y el Estudio Devocional
(Medellín, Colombia: Poiema, 2018), 758.
[7] Wayne Grudem, Teología Sistemática
(Miami, Fl: Vida, 2009), 897
[8] Matthew Henry, Comentario bíblico
de Matthew Henry, 549.
[9] Wayne Grudem, Teología Sistemática,
1273.
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