DOCTRINAS DIVERSAS Y EXTRAÑAS
“No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.”
Hebreos 13:9 (RVR 1960)
La
palabra sacramento proviene del latin
sacramentum que se deriva del verbo sacrare que significa hacer santo y del sufijo mentum que es medio para, es decir que sacramento literalmente es un medio para hacer santo. El sacramento es
un rito de la religión católica que como todos los ritos que practica cualquier
religión su fin es que “el hombre llegue
a Dios por sus propios métodos”.
Las
religiones católica, ortodoxa y copta, reconocen siete sacramentos. De estos,
el sacramento de la confirmación, es uno de los más escuchados.
SACRAMENTO
DE LA CONFIRMACIÓN
El
individuo que quiere hacer la confirmación tiene que ser bautizado y hacer la
eucaristía. La confirmación es una doctrina católica impuesta por hombres que
establecen normas por medio de “imposición de manos”, “unción con oleos
sagrados”, etc.
Estas
normas no tienen ninguna base bíblica porque las religiones y los practicantes
de este medio para “hacerse santos a
ellos mismos”, han puesto en primer lugar a su doctrina humana, por encima
de la autoridad máxima: la palabra de Dios.
“Este pueblo me honra con sus labios, pero
su corazón está lejos de mí. Su adoración es una farsa
porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios”
Mateo 15:9 (NVI)
Jesucristo
les dijo hipócritas a los fariseos y maestros de ley (gente muy conocedora de
las escrituras), los cuales podemos comparar a los líderes religiosos de
nuestra época, porque ellos dicen pero no hacen, debido a que su corazón está
lleno de maldad y, por lo tanto, aparentan ser ovejas siendo lobos. Tengamos
mucho cuidado con estas ideas o doctrinas humanas porque por estas enseñanzas
el corazón de muchos se ha enfriado, alejando a muchas personas del verdadero
amor que nos enseña la Biblia.
Según
esta doctrina o idea humana: “el
sacramento de la confirmación genera en el que lo practica: sabiduría,
entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios, definidos
estos como los siete dones del Espíritu Santo”, pero ¿qué dice la Biblia
con respecto a esto?...
“Mas el fruto del
Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu,
andemos también por el Espíritu.”
Gálatas 5:22-25 (RVR 1960)
Dios
nos habla del FRUTO del Espíritu y no de las obras del Espíritu porque el fruto
es la consecuencia natural del que ha recibido por gracia el nuevo nacimiento
por medio de la fe, es decir, el fruto del Espíritu es lo natural en una vida sobrenatural.
Los
dones que recibimos no son dados por nuestro buen obrar, por hacer este
sacramento o algo que se parezca, estos dones que recibimos son dados
gratuitamente por Dios, es decir POR GRACIA los recibimos, y los tenemos desde
el momento en que creímos en Jesucristo. Cada verdadero hijo de Dios ha
recibido dones diferentes, pero todos con el mismo propósito: “la edificación
de la Iglesia”, sabiendo pues que la iglesia somos todos aquellos que recibimos
el regalo de la salvación.
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