DÉJALO Y RECUERDA QUE LO DEJASTE
Si piensas ¿Cuándo saldré de esta adicción que me está consumiendo? O si disfrutas continuamente en recrear en tu mente el tiempo de culto a tu ídolo es porque no estas disfrutando de tu libertad o aún no eres libre. Si es lo primero debes reconocer tu libertad en Cristo y disfrutarla en medio de cualquier situación, pero si es lo segundo recuerda que nunca saldrás de la esclavitud al pecado, sino solo la aprenderás a reemplazar por otra cosa, ese será tu continuo vivir porque no eres libre. Una persona libre de la adicción no piensa en el objeto de la adicción, no lo desea, ni le interesa, simplemente rechaza porque reconoce que no hace parte de su vida. Cuando llegue un mal pensamiento recuerde que eso no lo quiere en su vida y que por la Gracia de Dios ya lo dejó para siempre, porque ha muerto al pecado y su gozo está en el Señor.
“Si
morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él, y sabemos que Cristo,
habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más
de él. En cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; pero en cuanto vive,
para Dios vive. Así también vosotros
consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor
nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo
obedezcáis en sus apetitos; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado
como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como
vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de
justicia.”
Romanos
6: 8-13 (RVR 1995)
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