DEJA DE CREER QUE ERES UN ADICTO
Muy probablemente has escuchado la frase “eres lo que piensas”, en cuanto a la adicción es algo muy similar, si piensas que eres un miserable esclavo que nunca va a salir de su adicción por más que pueda, entonces vivirás continuamente como un miserable esclavo al vicio. Pero si en vez de eso confías en Jesucristo y crees en Su promesa de libertad de cualquier adicción, entonces lo serás, por lo tanto cree en Jesucristo y serás libre.
Si has creído verdaderamente en Jesucristo tienes que
reconocerte como una persona libre, como un no adicto, un no esclavo, sino un
libre, uno que puede disfrutar la libertad, porque está en libertad. Creo que la
siguiente ilustración puede ayudarnos un poco: En muchos lugares del mundo, para
criar y someter a los elefantes los atan de una pata desde pequeños con una
cuerda a un tronco, debido a su debilidad no pueden salir de allí, cuando son
pequeños, pero de grandes siguen con esa misma cuerda que ya no debiera
significar nada para ellos porque son mucho más fuertes que esa cuerda, pero
debido a que por muchos años estuvieron atados con esa cuerda a un tronco,
siguen creyendo que no pueden liberarse de su atadura y ni lo intentan.
No hagas lo mismo que el elefante, sino reconoce que en
Cristo eres libre y bajo esa convicción vive en libertad, profundiza y convéncete
día a día de esta verdad, calla las voces del enemigo que quieren que olvides
lo que eres en Jesucristo y recuerda a tu alma que eres nueva criatura en
Jesucristo, que no eres un adicto, no eres un esclavo, sino uno que ha sido
libertado para vivir con gozo y santidad en el Señor, con tal convicción rompe
toda débil cuerda que quiera verte atado.
No te dejes engañar por las mentiras de satanás, recuerda
lo que dice la Escritura, llénate de ella constantemente, profundiza en su
mensaje, amalo y procura vivir conforme a lo que dice y veras un cambio
significativo en tu vida. No te dejes engañar, recuerda constantemente la
verdad de las Escrituras, deja ahora tu adicción y prepárate para el periodo de
abstinencia, porque en este periodo tendrás grandes tentaciones que debes
enfrentar fortaleciéndote fuertemente en el Señor, prepárate antes de que vengan
los momentos de prueba, antes de un tiempo de estrés, de aflicción, de
seducción al pecado, recordando tu identidad en Jesucristo, que eso no te
define sino es Jesucristo y lo más importante es lo que piense Él de ti.
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