CONTENTAMIENTO EN MEDIO DE LA CRISIS

El apóstol Pablo sufrió grandes pruebas, fue encarcelado, calumniado, entre otras cosas, pero podemos ver en Filipenses 4: 10-13 que en medio de estas circunstancias aprendió lo que es el verdadero contentamiento. Pablo estaba gozoso en medio de su encarcelamiento, porque el verdadero gozo que experimentó este hombre y podemos experimentar nosotros no depende de las circunstancias que nos rodean, sino descansa únicamente en Dios.

Pablo aprendió a contentarse en la escuela del discipulado de Jesucristo, su contentamiento en Dios fue su riqueza y poder, llevándole a decir con sinceridad “en todo y por todo soy enseñado”.  Esa humildad de Pablo debe enseñarnos a evitar quejarnos de lo que nos ocurre o hablar apresuradamente en contra de otros, más bien a vivir en agradecimiento, aun cuando no entendamos el porqué de las cosas. En este caminar aprenderemos a decir no sé pero Dios si sabe y descanso en Su Soberanía.

En el proceso de la santificación debemos aprender a descansar en Dios, en Su soberanía, voluntad y misericordia, porque tambien tendremos derrotas, caídas, flaquezas, por eso es que el camino de la santificación no es lineal como una flecha que va hacia arriba sin ninguna caída en el camino, sino es más bien parecido al libro del progreso del peregrino, en donde se ve a cristiano a veces en victoria y en otras en derrota. Es como el esquema de la izquierda que aunque su dirección es hacia arriba, a lo eterno y verdadero presenta cuestas, algunas caídas en su caminar, pero podemos descansar en el Señor quien aun en medio de nuestras derrotas nos levanta, anima y fortalece para continuar adelante, puestos los ojos en Él.

En cambio el camino de la perdición es uno en caída continua, sin nadie que lo levante, es un camino dirigido a la total destrucción. Todo lo que es y hace va degradándose poco a poco, aunque aparente buena moralidad, por lo que necesita reconocer que se dirige a la destrucción para clamar a Dios por arrepentimiento y perdón de pecados, a fin de que lo libre de la merecida condenación.

En la Biblia se nos enseña el camino que debemos andar, el sendero de la santificación. Cuando dicen las Escrituras Dios ha hablado, enseña la obra de Dios, los indicativos de Dios para posteriormente darnos los imperativos que es donde se nos exhorta a escuchar Su voz y obedecerla, es lo que somos llamados a hacer, la respuesta que debemos asumir a Su obra. Respondamos en agradecimiento a Dios, pues es sensato vivir en obediencia a Dios cuando hemos podido entender, disfrutar y conocer Su gran Salvación (Romanos 12:1-2).

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