COMPLETAMENTE SATISFECHO EN JESUCRISTO
Vivir en una adicción por años, en caídas y recaídas, es un problema de corazón más que de conducta, que habla de insatisfacción por lo que no solamente requiere de un cambio de hábitos. Cuando pensamos en los momentos que hemos caído en un pecado, no debemos olvidar que se dan, por lo general, en tiempos de mucho estrés, desesperación, ansiedad, depresión, incertidumbre o pereza, los cuales representan emociones de insatisfacción, y en una adicción es lo mismo, la diferencia de la caída es que se cae siempre en el mismo pecado, porque es un pecado conocido que tambien se ha convertido en un refugio, como una cueva para esconderse, que poco a poco hemos formado como un tipo de dios. Por lo anterior, la adicción es un problema de insatisfacción y de idolatría que únicamente puede ser resuelto, erradicado de nuestra vida, en el estar completamente satisfecho en Jesucristo a pesar de cualquier cosa.
El mayor tesoro que puede encontrar el ser humano no es
ganarse la lotería, tampoco casarse con una buena mujer, ni tener una hermosa
familia, sino es Jesucristo. No podemos olvidar a Jesucristo en los momentos de
estrés, desesperación, ansiedad, depresión, incertidumbre o pereza, no debemos
dejarnos llevar por el miedo cuando las olas del mar mueven el barco, si
Jesucristo está en nuestro barco, por lo que aunque todo se mueva a nuestro
alrededor y está Jesucristo, debemos estar confiados, escuchemos esta enseñanza
que nos ha dejado Jesucristo por medio de una experiencia que tuvo en la barca
con sus discípulos, la cual ha quedado registrada en las Escrituras:
“Jesús
subió a la barca, y sus discípulos lo acompañaron. En esto se desató sobre
el lago una tormenta tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se
había dormido. Entonces sus discípulos fueron a despertarlo, diciéndole:
—¡Señor,
sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!
Él
les contestó:
—¿Por
qué tanto miedo? ¡Qué poca fe tienen ustedes!
Dicho
esto, se levantó y dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente
tranquilo. Ellos, admirados, se preguntaban:
—¿Pues
quién será éste, que hasta los vientos y el mar lo obedecen?”
Mateo
8: 23-27 (DHH)
El problema de los discípulos no era la tormenta tan
fuerte que estaban enfrentando, sino su falta de fe, eso era lo que Jesucristo
quería que comprendieran y que quiere que comprendamos todos nosotros tambien
hoy en día, en medio de nuestras tormentas. El problema de nuestras caídas y
recaídas no son las tormentas que nos rodean sino es nuestra falta de fe que nos
lleva a la incertidumbre, el miedo, la ansiedad o la depresión. La causa de
nuestro mal vivir no es el rechazo, el maltrato o los problemas económicos,
sino es una fe no puesta en Jesucristo, es decir que nuestro grave problema,
del que debemos continuamente huir, es no estar satisfechos completamente en
Jesucristo, porque si lo estuviéramos no tendríamos miedo en medio del caos,
pero muchas veces lo tenemos, por lo tanto, como cristianos, nuestra lucha, o
en lo que debemos trabajar diariamente en nuestro corazón es primeramente en la
completa satisfacción en Jesucristo. Por lo anterior enfoquémonos
principalmente en Él, no en la tormenta, confiemos con completo gozo en
Jesucristo, en nuestra eterna unión con Él, no dejemos de perseverar en la fe y
hagamos de ello nuestro estilo de vida saludable, nuestro remedio seguro,
preventivo y curativo en medio de cualquier situación.
Nuestro deleite en el Señor debe ser nuestra más grande
búsqueda, de tal manera que rechacemos todo aquello que quiera afectar nuestro
gozo en el Señor en la esperanza de un mejor lugar, como dijo John Piper
“experimentaremos la realidad de una forma infinitamente superior, a tal grado
que hasta nos preguntamos cómo pudimos estar satisfechos con el mejor sexo del
mundo”.[1]
[1] John Piper, Viviendo en la Luz:
Dinero, Sexo y Poder (Colombia: Poiema, 2017), 108.
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