¿CÓMO SER LIBRE DE LAS ADICCIONES?

Las ciencias humanas reconocen que toda adicción es una esclavitud y lo han analizado en su complejidad como tratable, pero no ofrecen verdadera libertad, porque no pueden darla, como afirmó Cañas (2015) “solo una antropología esperanzadora puede dar esperanza de salir de su esclavitud a la persona adicta”.

Las adicciones se han vuelto en un acompañante de gran cantidad de personas. No se había visto a una sociedad con tantos adictos como la actual, si se le pusieran nombres a las sociedades, nuestra sociedad contemporánea se llamaría muy posiblemente “la sociedad de los adictos”, lo peor es que la sociedad en vez de ayudar a salir a una persona de su adicción, ofrece como soluciones otros tipos de adicciones que terminan en la mayoría de los casos hundiendo más al adicto en su adicción hasta conducirlo, en algunos casos, al suicidio. Quizás hemos perdido la razón y la conciencia y necesitamos ser rehumanizados, pero ¿cómo?

Solo podremos ser libres en la fe esperanzadora, pero no en una fe ciega que cree sin la razón, sino que une mente y corazón en lo real y verdadero que solo puede percibirse en el Creador quien ofrece como única salida a nuestra desesperación mirar a Cristo, nuestro Señor, como el remedio efectivo y verdadero. Solo Él puede dar libertad al adicto.

Las adicciones son el abuso que se ejerce por el exceso sin control a una acción, aunque fuere aparentemente buena como el trabajo o el deporte. Se podría entonces pensar que la adicción no siempre es mala, sino que el problema esencial es la fuente y objeto de la misma, por lo que siempre que no sea el verdadero y único Dios el principal motivo de tu accionar, será una adicción tu motivación. Cuando es Dios el primer lugar en tu vida y es el ánimo principal de tu vivir no estas viviendo una adicción sino adoración, porque la adoración verdadera es obediencia y reverencia al único y soberano Dios, por lo tanto rendirnos en sometimiento absoluto a las Escrituras es adorar a Jesucristo y batallar contra las adicciones. Lo anterior tiene que ver con lo que es bueno y es malo, pero yendo más allá, todo tiene que ver principalmente con lo mejor, no con lo que tú crees que es mejor, sino con lo que realmente es mejor, porque cuando lo mejor en nuestra vida no es lo mejor entonces siempre será lo peor, aunque parezca bueno.

La existencia del ser humano y su propósito principal, como bien enseña el catecismo menor de Westminster es “glorificar a Dios, y gozar de Él para siempre”, por lo tanto no nos enredemos con lo que no glorifica a Dios, sino procuremos vivir una vida que obedezca en gozo los mandamientos, ordenanzas y estatutos del Señor.

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