¿CÓMO HUIR DE LAS TENTACIONES?
Solo en Cristo podemos vencer las tentaciones, necesitamos mantener fija nuestra mirada en Él. Como creyentes enfrentaremos constantemente diversas tentaciones, pero siempre debemos recordar que solo venceremos huyendo de la tentación, obedeciendo la Palabra de Dios, aunque nuestra razón no lo entienda guiémonos por nuestra conciencia y más que por nuestra conciencia por el Espíritu Santo que nos has sido dado a los creyentes para nuestra santificación. No participemos de lo que hacen los que viven en las tinieblas, no es bueno probar nuestra carne yendo a lugares que no hacen bien como las discotecas o viendo películas que muestren personas desnudas, tengan una connotación sexual o una trama que no es edificante para nuestras almas, lo mismo con nuestras conversaciones o manera de vestir, tengamos mucho cuidado de acercarnos a aquello que sabemos que nos quiere atraer al pecado, y más bien alejémonos de todo lo que nos quiere llevar a pecar, huyendo de ello como lo hace un maratonista, más que como lo hace un velocista, con paciencia y mirando a Jesucristo, nuestra gran meta.
Hermanos es necesario que
obedezcamos la Palabra de Dios, ocupando nuestras vidas en anunciar las buenas
nuevas de salvación a las personas que no le conocen en vez de gastar el tiempo
en espejismos de placer.
“Por tanto, id, y haced
discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo”
Mateo
28: 19 (RVR 1960)
La mayoría de los problemas
que enfrenta la iglesia de hoy en día surgen de haber olvidado su misión sobre
la tierra, necesitamos avanzar y no seguir quedándonos estancados pensada solo
en nosotros mismos y nuestras necesidades. No solo tenemos sino necesitamos
predicar de Cristo a las naciones.
“Si anuncio el
evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ¡ay
de mí si no anunciara el evangelio!”
1 Corintios 9: 16 (RVR 1995)
No solo que la Gran Comisión es
una orden sino una necesidad para el creyente, porque no hacerlo lleva a su
enfriamiento y esto tambien a su caída, por lo tanto toma en serio el mandato
de la Gran Comisión en tu vida.
La Gran Comisión es un mandato
de Dios, no de hombres, por lo tanto obedecerlo o desobedecerlo es obedecer o
desobedecer a Dios. No es un asunto insignificante sino uno muy serio, por lo
que requiere de una rigurosa preparación para poder enseñar bien la Palabra del
Señor, porque su objetivo principal es dar a conocer el evangelio de Dios hasta
la última nación del mundo. Es una responsabilidad que demanda de preparación y
santificación, de estudiar y aplicar la Palabra de Dios, primeramente en
nuestras vidas, aprendiendo a superar cada pecado y obstáculo que nos quiera
impedir avanzar en este propósito.
Comentarios
Publicar un comentario