ALIMENTA TU AMOR A DIOS
La vida del creyente inicia en su justificación que da comienzo a su santificación, por lo tanto la santificación del creyente es toda su vida y eso hace que sea muy importante que le prestemos atención al consejo de Dios para vivir de manera piadosa en este sendero. Quisiera que cada uno de nosotros podamos tener muy en claro en nuestro entendimiento que es solamente por la Gracia de Dios que podemos vivir en humildad para disfrutar la piedad, pero que será el orgullo lo que nos llevará a caer en actos vergonzosos, por lo tanto procuremos permanecer en humildad.
La confrontación del pasado no es fácil, es mejor para
muchos de nosotros olvidarlo, no traer a la memoria lo antiguo cuando el
recuerdo ha sido malo, pero hay momentos que es bueno rememorar para no caer en
el orgullo y te aconsejo que recuerdes muy bien de donde te ha sacado el Señor
para glorificarlo cada vez más por Su Gracia inmerecedora en tu vida y para
tener más misericordia hacia los demás. La iglesia de Éfeso aprendió muy buena
doctrina, se esforzó en gran manera para evitar la apostasía y la falsedad,
pero lamentablemente cayó en el orgullo, olvidando su primer amor.
“Yo
conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a
los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los
has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has
trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo
contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde
has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto
a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres
arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas,
las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la
vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.”
Apocalipsis
2: 2-7 (RVR 1960)
El enfriamiento, la falta de desear a Dios, una monotonía
o trabajo sin amor a Dios, estudiar las Escrituras con ausencia de pasión,
entre otras cosas, requieren ser confrontadas en el recordar de donde el Señor
nos ha sacado. Si no recuerdas de donde has caído, que los recuerdos de otros
te lleven a recordar y a reconocer una vez más las misericordias del Señor para
contigo, y en ese recordar puedas amarle más y ser más compasivo con los demás.
Es necesario que reconozcamos que tenemos confesiones
vergonzosas y al mismo tiempo dolorosas, como una gran derrota, volver a caer
en lo que creímos que nunca más íbamos a volver a caer, porque pensábamos estar
lo suficientemente alertas y firmes, pero no fue asi y volvimos a ver al pecado
de manera inofensiva trayendo como consecuencia nuestra tristeza y amargura. No
será nunca casualidad el sentimiento de vergüenza y menos en quienes se supone
que somos personas maduras en la fe. Aunque no deberíamos pecar contra Dios y
quienes nos rodean, muchas veces es algo que hacemos, aun asi el Señor en su
Gracia nos levanta de nuevo y nos exhorta a ser vigilantes, a tener cuidado de
nosotros mismos, a administrar bien el tiempo, a no creernos mejor de lo que
somos, por nuestro bien, porque esta lamentable situación de orgullo nos puede
llevar a la caída, que aún podría afectar nuestra salud física, pero tambien es
hermoso poder ser quebrantados para que podamos conocer nuestro corazón y
trabajar con mayor firmeza contra nuestro pecado, y ¡Que gozo es saber que
puede ser restaurado un corazón arrepentido ante Dios!
Solamente la misericordia del Señor puede restaurar a una
persona que ha caído en la vergüenza del pecado, ninguno lo merecemos pero
gracias debemos dar a Dios por Jesucristo, nuestro Señor, quien derrotó el
pecado y la muerte, es en Él, solo en Él que podemos obtener la libertad frente
a nuestro pecado, la esperanza de un mejor lugar y el verdadero gozo. Es a
Jesucristo que debemos dirigirnos en medio de nuestra vergüenza, aun con
nuestra suciedad y pecado, porque solo Él puede limpiarnos y restaurarnos, por
lo tanto no temas ir ante Él, porque es el Medico que vino a los enfermos, es
el Salvador que vino a salvar a los perdidos.
Un verdadero hijo de Dios no quiere más tener que
experimentar el pecado, no lo desea sino lo odia, pero a veces caerá en el
mismo por su soberbia, a fin de que reconociendo su maldad vuelva a Dios como
el hijo pródigo, con un corazón contrito y humillado, uno que reconoce las
bellezas del Señor y se lamenta por su condición pecaminosa para ir ante aquel
que puede restaurar su alma. No nos dejemos engañar por la filosofía o
psicología que continuamente enseña que Jesucristo no es suficiente, porque no
es verdad, Jesucristo si es suficiente, su expiación es suficiente para la
restauración de tu alma, solo tienes que verlo a Él y serás salvo, serás
sanado, serás perdonados y serás restaurado, por lo tanto ruega a Dios que Su
Misericordia sea acompañándote continuamente en tu vida, y fortalece tu
confianza en Él, odiando toda clase de pecado, desechando toda oferta del mal,
y deseando ser fiel a Dios, necesitado del Señor continuamente para que te
ayude, y asi tambien poder estar cada vez más alerta contra las asechanzas del
enemigo.
Si te sientes aburrido, triste o en soledad, no te
atribules, sino descansa, espera en el Señor, y no vayas a ir a ningún ídolo, a
ninguna adicción, sino recházala, aunque quiera atraerte huye de ella y si te
sientes cansado o desesperado ora a Dios, pero no te dejes llevar por tus
emociones las cuales te pueden engañar para caer en el pecado. No te canses de
luchar contra el pecado, pero si te cansas ve ante Dios pidiéndole que te
fortalezca para poder seguir luchando hasta tu muerte contra este gran mal. A
veces pueden servir estrategias como contar los dias que no has estado en esa
adicción, como un ánimo, pero creo que es mejor tomar una decisión radical
contra el pecado de no volver a caer nunca más en esta adicción. Aun asi puede
que vuelvas a caídas terribles, en donde no pudiste manejar la ansiedad y
volviste a caer, que triste es esta situación, pero no te quedes en la caída,
sino confiesa ante Dios tu pecado y aprende de tus errores para estar más alerta
en una próxima situación en la que experimentes la misma ansiedad. De manera
practica puedes escribir una estrategia que podría ayudarte para evitar caer,
conociendo bien tus debilidades, y tambien pueden ser de gran utilidad hacer
fuertes resoluciones en tu corazón.
Personas de ejemplo en piedad como Jonathan Edwards
escribieron resoluciones que les permitieron vivir disfrutando al Señor
Jesucristo en la libertad y gozo que solo Él puede dar. Estas resoluciones se
refieren a estrategias o decisiones que resuelves hacer para poder crecer mejor
en la santidad y en el gozo del Señor, no todas deben ser iguales, pero puedes
tomar como referencia las que escribió Edwards, y con sinceridad en tu corazón
escribir las tuyas. Pueden ser cosas sencillas como cuidar tu mirada, dejar de
frecuentar ciertos lugares, evitar el uso del celular en privado, vender el
televisor, dejar de hablar con algunas personas, vestirte de una manera
diferente, evitar largos tiempos de ocio, entre otras que te pueden ayudar a
matar y despedazar con mejor precisión a este pecado que mora en ti y quiere
tomar ventaja en tu vida, y esto debes hacerlo con la correcta de motivación de
disfrutar del Señor, de alabarlo con una conciencia limpia.
No quiero que creas que ignoro que en medio de la
tentación es difícil pensar sensatamente, porque el engaño parece llevarnos a
olvidar lo terrible que es la caída, haciéndonos creer lo contrario, que es
disfrutable, llevándonos a perder todo sentido de razón y de prudencia, porque en
esos momentos no se piensa con sensatez sino solo se decide bajo el engaño del
placer, un placer que es ilegitimo, porque es uno que se da por el pecado, por
la codicia. Por lo anterior creo que es necesario aprender a abstenernos de los
perversos deseos. La abstinencia es algo importante en la vida del cristiano,
es una decisión radical que exige compromiso y una motivación correcta, la cual
debe ser glorificar a Dios con un corazón limpio, pero como es un aprendizaje,
no nacemos con ello, es necesario que seamos constantes e intencionales en abstenernos
de todo tipo de mal, para que cada vez más esta decisión sea arraigada en
nuestra vida.
Satanás, el sistema y sus demonios saben muy bien que
después de que una persona se ha ensuciado por el pecado, o se siente sucio por
su pecado, es mucho más fácil dominarlo y que caiga en más y más pecado. Pero
no es verdad que después de caer en un pecado tengas el derecho de caer como un
cerdo en todo el lodo, debes alejarte de pensamientos como que nunca vas a
cambiar y que es mejor vivir como un cerdo en medio de la suciedad. Lo mejor
que debes hacer cuando has pecado es ir inmediatamente ante Dios en arrepentimiento
y procurar con todas tus fuerzas no volver a caer, porque después de una caída
la tentación se hará más fuerte, pero resiste, solo asi aprenderás a abstenerte
del mal.
No dejes que la ansiedad te consuma sino llévala a los
pies de la cruz, entrégale a Dios todas tus ansiedades y preocupaciones, porque
Él tiene cuidado de ti y en el punto de decisión, de fragilidad, huye con todas
tus fuerzas del mal, y aunque no parezca natural al principio, sino un gran
esfuerzo, progresivamente se hará normal en tu vida. Por ultimo recuerda que no
puedes solo, necesitas primero de Dios y del apoyo de la iglesia, reúnete en
una iglesia en donde puedas ser pastoreado en los verdes y deliciosos pastos de
la sana doctrina.
La batalla diaria contra el pecado requiere de fuertes
resoluciones, decisiones radicales, una conciencia limpia, un corazón entregado
al Señor, un profundo deseo hacia Dios y un gozo inconmovible. Nos
encontraremos en dias en los que se necesitara más lo anterior que otros, pero
en todos los dias debemos estar igual de bien preparados, para que cuando
llegue la tentación o el momento de ansiedad podamos desechar, sin dudar, al
pecado y, con nuestra mirada puesta en Jesucristo, disfrutar de cada
circunstancia o momento. Para poder vencer las adicciones, las cuales son
esclavitudes a las que voluntariamente nos hemos involucrado, es necesario que
diariamente tomemos la decisión radical de decirle NO al pecado, debemos
recordarlo a diario, no solo con los pecados que culturalmente se han
catalogado como vergonzosos sino tambien con aquellos que aparentemente son
inofensivos, pero pueden ser hasta peores, por lo que luchemos contra todo
pecado de la misma manera, reconociendo que solo podemos disfrutar de la libertad
del pecado en la Gracia sustentadora de nuestro Dios.
La Gracia de Dios debe ser suficiente, el comprender que
Dios es más grande que cualquiera, que la salvación es gratuita y aunque no la
merecemos Dios ha querido dárnosla, en que este mundo pasará, pero un día
estaremos con el Señor a quien debemos disfrutar con todo nuestro corazón, y
para ello debemos estudiar sus bellezas escritas en las Escrituras, y que hay
libros que tambien podemos leer y nos pueden ayudar a ver mejor las bellezas de
las Escrituras, para que amando más a nuestro Señor Jesucristo, podamos
gozarnos y obedecer mejor sus mandamientos los cuales como enseña el Salmo 119
son un gran deleite para nuestra alma y serán siempre nuestro más grande
sustento.
La lucha que tenemos no es contra personas sino contra
principados y potestades infernales, los cuales solo buscan destruir a la
humanidad, por lo tanto no nos airemos contra las personas sino contra estos
enemigos y el pecado. No es fácil controlar la ira y el enojo, pero es
necesario que lo hagamos, no airándonos contra el pecador sino contra el
pecado, recordando que en “la ira del hombre no obra la justicia de Dios”
(Santiago 1: 20). Por lo anterior pongámonos toda la armadura de Dios que se ha
descrito anteriormente y sigamos la justicia de Dios, con el ánimo de vivir en
santidad y gozo.
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