¡NO HAY RAZON PA’ UFANARNOS!

“Digo entonces: ¿Acaso tropezaron para caer? ¡De ningún modo! Pero por su transgresión ha venido la salvación a los gentiles, para causarles celos. Y si su transgresión es riqueza para el mundo, y su fracaso es riqueza para los gentiles, ¡cuánto más será su plenitud! Pero a vosotros hablo, gentiles. Entonces, puesto que yo soy apóstol de los gentiles, honro mi ministerio, si en alguna manera puedo causar celos a mis compatriotas y salvar a algunos de ellos. Porque si el excluirlos a ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? Y si el primer pedazo de masa es santo, también lo es toda la masa; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y fuiste hecho participante con ellas de la rica savia de la raíz[i] del olivo, no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te sustenta a ti. Dirás entonces: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado. Muy cierto; fueron desgajadas por su incredulidad, pero tú por la fe te mantienes firme. No seas altanero, sino teme; porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás cortado. Y también ellos, si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. Porque si tú fuiste cortado de lo que por naturaleza es un olivo silvestre, y contra lo que es natural fuiste injertado en un olivo cultivado, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?” Romanos 11: 11-24 (LBLA)

Los cristianos israelitas y los cristianos gentiles enfrentaron muchas discusiones necias, emanadas principalmente del orgullo, como ha ocurrido a través de la historia entre diferentes grupos de cristianos por cuestiones estúpidas como el color de piel, nacionalidad, estrato socioeconómico, entre otras, por lo que en este pasaje bíblico de Romanos el Señor, por medio de Pablo, exhorta a los gentiles que habían creído en el evangelio a dejar a un lado todo tipo de arrogancia, como dice Craig S. Keener en el comentario del contexto cultural de la Biblia:

“Anteriormente, en Romanos Pablo se había opuesta a la arrogancia judía contra los gentiles; aquí se opone a la arrogancia gentil contra los judíos” (p. 436)

No tiene sentido que los gentiles cristianos (no israelitas) se jacten contra los israelitas como tampoco que los israelitas fanfarroneen contra los gentiles , como si alguno fuera merecedor de la gracia del Señor, recordemos que anteriormente en el AT (Antiguo Testamento) los gentiles aunque eran una minoría podían llegar a ser parte del pueblo de Israel, ser contados como uno más del mismo, si habitaban entre este y seguían la ley que Dios le había dado a Israel como dice Éxodo 12: 48-49, ejemplo de lo anterior fue Rahab tatarabuela del rey David y Rut, la moabita, y bisabuela de David, quienes hacen parte de la línea generacional de la promesa del Mesías(2 Samuel 7: 12-13; Mateo 1). Lo anterior nos enseña, una vez más, que el mensaje del evangelio siempre fue pensado para todo aquel que cree, pero es importante que no ignoremos como cristianos gentiles que el mensaje del evangelio fue entregado primeramente al judío, por voluntad de Dios, es decir que han sido los primeros a quienes el Señor ha invitado a la reconciliación.

Romanos es una carta apostólica dirigida a los cristianos en Roma, quienes en su mayoría eran gentiles, y tenía como mensaje principal el evangelio que enseña la justicia de Dios revelada por fe y para fe como dice Romanos 1: 17 “mas el justo por la fe vivirá”. Pero ¿Por qué parece haber prioridad para los judíos en el evangelio?...

“¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.” Romanos 3:1-2

Israel como pueblo ha tenido prioridad en el evangelio por ser históricamente el pueblo escogido de Dios (Génesis 12; Nehemías 9). Así mismo dice Deuteronomio 14: 2 al pueblo de Israel “Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra” y Amós 3: 2 “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra”.

Aunque Israel fue el pueblo que Dios escogió entre los pueblos, para darse a conocer a las naciones, muchos israelitas rechazaron a Jesús, pero en esta sección de la carta a los Romanos el Señor nos aclara que no ha desechado a su pueblo, Israel, aun cuando ellos sí lo hicieron. Pero ¿por qué Dios escogió a Israel como su pueblo?

“No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres” (Deuteronomio 7.7-8)

La razón de que Dios escogiera a Israel como su pueblo y no a otro pueblo o país es porque así quiso y no es sensato cuestionar la voluntad de Dios. Continuando con la prioridad de Israel en el evangelio podemos afirmar como evidencia de lo anterior que Jesucristo vino como un israelita y llamó primeramente a Israel al arrepentimiento y a la fe en El (Mateo 15: 24), así también los apóstoles fueron enviados por Dios a ir primeramente a la ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 10: 5-6) y cuando Pablo iba a una nación gentil buscaba primeramente enseñar en la sinagoga a los judíos que allí residían.

La nación de Israel en este pasaje de las Escrituras es comparada a un árbol de olivo que crece bajo el cuidado especial de Dios, pero pasa algo interesante y es que muchas ramas parecen caer al dejar de buscar ser sustentadas por medio de la raíz quien es Jesucristo, por lo anterior Juan el bautista dijo a los israelitas que se creían lo mejor solo por ser israelitas:

“Por tanto, dad frutos dignos de arrepentimiento; y no presumáis que podéis deciros a vosotros mismos: «Tenemos a Abraham por padre», porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras.” Mateo 3: 8-9

Nosotros somos llamadas ramas de olivo silvestre, otro pueblo que no era pueblo, pero que por pura gracia hemos sido injertados en el árbol de olivo para resplandecer y ser sustentados por Cristo y su preciosa Palabra (Efesios 2: 11-13). En cuanto a la promesa de salvación es dada únicamente a quienes se arrepienten y creen en Jesucristo, sin importar su nacionalidad, por lo que en la promesa de ser parte del pueblo de Dios y ser llamados hijos de Abraham en el sentido espiritual es dado únicamente a los que se arrepienten y creen en Jesucristo, como dice Gálatas 3: 7 “los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.”.

En cuanto al evangelio se puede afirmar que históricamente las personas naturalmente israelitas es decir que hacen parte de la descendencia de Jacob (las 12 tribus de Israel) han tenido prioridad, como escribió John Pipper (1998)

“(…) tal como Dios escogió a Israel, se les reveló y les envió al Mesías Salvador, así la salvación viene de Israel. Era acomodándose a esto que Pablo les predicaba del Mesías y de las buenas de salvación primero a los judíos cuando llegaba a nuevos lugares.”[1]

No somos israelitas en el sentido físico, es decir hijos de sangre de Abraham, no se nos manda a practicar los mismos decretos que el Señor dejó a Israel en el antiguo testamento, pero hemos sido injertados por gracia y no por obras en el olivo natural, es decir que somos israelitas en el sentido espiritual, como dice Romanos 9: 6, 25-26, para servir al Señor con un corazón integro.

Como gentiles creyentes no menospreciemos al pueblo de Israel, no ignoremos el antiguo testamento ni que Dios escogió a Israel, por lo tanto no debemos jactarnos ni enorgullecernos porque no hay razón para ello.

“El estado natural de cada uno de nosotros es ser silvestre por naturaleza. La conversión es como el injerto de las ramas silvestres en el buen olivo. El olivo silvestre se solía injertar en el fructífero cuando este empezaba a decaer, entonces no solo llevo fruto, sino hizo revivir y florecer al olivo decadente. Lo gentiles, de pura gracia, fueron injertados para compartir las ventajas. Por tanto debían cuidarse de confiar en sí mismos y de toda clase de orgullo y ambición” (Matthew Henry, 1706, Comentario de la Biblia, p.891)

Después del orgullo viene la caída (Proverbios 16: 18), por lo tanto tengamos mucho cuidado, seamos humildes, sencillos y honremos al pueblo de Israel porque fue por medio de este pueblo que Dios se dio a conocer al mundo, busquemos con diligencia la bendición para Israel, porque aún sigue siendo un pueblo que ha sido cuidado y protegido por Dios, lo vemos en la Biblia y, la historia, también evidencia como ha sido guardado cuando muchos quisieron su exterminio, pero recordemos que la mejor bendición que pueden tener los israelitas como cualquier otro pueblo es conocer de Jesucristo, recibir el nuevo nacimiento, por lo tanto compartamos del evangelio a los que son de Israel, pero también a quienes no, porque el evangelio es dado a todos y el centro del mensaje nunca fue el hombre sino siempre fue Jesucristo, es solamente en el que hay salvación, verdadera bendición de Dios (Gen. 12: 3, Rom. 8: 37, Efesios 1:3).

“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. El que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra y entonces tendrá, sólo en sí mismo y no en otro, motivo de gloriarse, porque cada uno cargará con su propia responsabilidad.” Gálatas 6: 2-5 (RVR 1995)

“Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación, porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: «Los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí.» Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Y el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 15: 1-6 (RVR 1995)



[1] John Pipper. Al judío primeramente y también al griego. Recuperado de https://www.desiringgod.org/messages/to-the-jew-first-and-also-to-the-greek?lang=es.

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