LA FIEL PRESERVACIÓN DE LAS ESCRITURAS
Las
Escrituras son confiables, no debemos dudar de su autenticidad, como algunos
han querido que hagamos, sino confiemos con completa seguridad en que Dios se
dio a conocer al hombre (Revelación), uso a hombres para dejar por escrito Su
revelación (Inspiración), pero es el único Gran Autor que ha preservado Su
Palabra hasta nuestros dias, como las mismas Escrituras dicen en Mateo 24: 35,
Marcos 13: 31 y Lucas 21: 33:
“El cielo y la tierra
pasarán, pero mis palabras no pasarán.” (RVR
1960)
Dios
preservó Su Palabra a través del tiempo porque lo prometió y lo seguirá
haciendo a pesar de satanás, el mundo y aún, de nosotros mismos, por lo tanto
tengamos la seguridad de que lo seguirá haciendo, sin ninguna interrupción. En
cuanto a la Preservación de las Escrituras, se pueden hablar de dos posturas,
una llamada conservación natural o interrumpida en el tiempo y la otra conocida
como conservación milagrosa o constante en el tiempo, como se enseñan a continuación:
|
PRESERVACIÓN
CONSTANTE EN EL TIEMPO |
PRESERVACIÓN
INTERRUMPIDA EN EL TIEMPO |
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RVR (Reina
Valera) – Antigua, 1909, 1960 |
NVI,
LBLA, BIBLIA TEXTUAL, DHH, NTV |
|
Texto base de las traducciones de la
Reforma Nuevo
Testamento: “Textus Receptus” -
Antiguo Testamento: “Texto Masorético” |
Ediciones
criticas -
Nuevo Testamento: NA (Nestle Adam) 28, UBS5, THBNT -
Antiguo Testamento: BHQ (Biblia Hebrea Quinta), BHS,
HBCE |
|
Reconoce
que todos los textos griegos y hebreos fueron preservados a través del tiempo
por la Providencia de Dios. |
Se
reconoce a sí misma como la postura más científica y en su discurso general parece
decir que la Soberanía de Dios depende del accionar humano. |
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Se le llama ortodoxa, porque la ortodoxia
cristiana la aceptó, como los reformados y los puritanos, pero tambien
confesional porque en la confesión de Fe de Westminster y Bautista de Londres
dice que el A.T. en Hebreo y el N.T. en Griego fueron “conservados puros a
través de los siglos por su especial cuidado y providencia” (Cap. I, Párrafo
VIII). |
Descarta
la Preservación de las Escrituras a través del tiempo, diciendo que no hubo
una línea de preservación a través de la historia de los textos originales,
por lo que sus exponentes principales, Wescott y Hort, tuvieron que buscar
los manuscritos más antiguos “Códice vaticano y sinaitico” para poder
realizar una edición del Nuevo Testamento al que de manera pretenciosa llamaron
“el Nuevo Testamento en el original griego”. |
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El
Texto recibido (Texto Receptus) tiene varias ediciones que no representan
ninguna diferencia sustancial, sino coinciden entre sí en un 99%, y han
tenido en cuenta alrededor de 15 manuscritos que representan el 90% de
manuscritos existentes, los cuales son alrededor de 5000, siendo estos
manuscritos copias más confiables que el restante 10%. |
Se
basa en manuscritos que fueron encontrados y publicados a mitades del siglo
XIX (vaticano y sinaitico) que se cree que eran de origen alejandrino (Alejandria
- Egipto), con estrecha relación con la Septuaginta, omite la pericopa de la
mujer adultera (Juan 8: 1-11) y la agonía de Jesús en Getsemani (Lucas 22:
43-44). El
origen geográfico y época de estos manuscritos coinciden en el espacio y
tiempo que el arrianismo gobernó fuertemente. Este movimiento herético no
creía en la deidad de Jesucristo y mucho menos en la Trinidad, por lo que no
se debe de extrañar de que buscaron manipular algunas copias de las
Escrituras, quitando versículos que no apoyaban sus doctrinas, como lo hizo
Marcion en su época. |
El
cuadro comparativo anterior nos enseña que la Preservación constante en el
tiempo tiene mayor coherencia con las Escrituras y la ortodoxia cristiana, puesto
que reconoce que la Palabra de Dios se ha mantenido a través de los tiempos y a
pesar de las dificultades, porque Dios dijo:
“Sécase
la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para
siempre.”
Isaias 40: 8 (RVR 1960)
La
providencia de Dios ha conservado las Escrituras a través de las edades. Dios
inspiró las Escrituras, guio a la Iglesia a reconocerlas y las preservó, porque
lo ordenó (Is. 30: 8) y lo prometió (Mt. 5: 18, Lc. 21: 13). No debemos dudar
de lo anterior, sino confiar completamente en que Dios, a pesar de los errores humanos,
ha guardado Su Palabra, conservándola pura en su transmisión desde sus manuscritos
originales (autógrafos).
La
Preservación no puede separarse de la transmisión, por lo que si decimos que
creemos en la fiel Preservación de las Escrituras debemos tambien creer en la
fiel Transmisión de las mismas. Para los masoretas, como los copistas del Nuevo
Testamento era tan importante realizar una copia que hacían revisiones
continuas de la misma para evitar algún tipo de error, por lo que lo hacían con
temor y temblor, recordando continuamente las Escrituras que dicen:
“Toda
palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan. No añadas a
sus palabras, para que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso.” Proverbios 30: 5-6
(RVR 1960)
“Yo
testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si
alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están
escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta
profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de
las cosas que están escritas en este libro.” Apocalipsis 22: 18-19 (RVR 1960)
Las
copias de otros libros podían quedar mal, pero no las Escrituras. En el Antiguo
Testamento el pueblo judío fue designado a conservarlas puras. Los sacerdotes
levitas debían de cuidar las originales y el rey, como pastor del pueblo, debía
escribir una copia de las mismas con mucho cuidado, como dice Deuteronomio 17:
18-19:
“Y
cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un
libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes
levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que
aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y
estos estatutos, para ponerlos por obra” (RVR 1960)
Los
escribas, por orden del rey, tambien realizaban de manera diligente copias de
las Escrituras del Antiguo Testamento, como lo hizo el sacerdote y escriba
Esdras (Esd. 7: 6,11). Ellos tenían normas estrictas para copiar los
manuscritos, por lo que se creía que toda copia nueva era de igual valor a la
antigua. Las personas a cargo de la conservación y el cuidado de la pureza en
la copia y transmisión de las Escrituras eran el rey, los sacerdotes levitas y
los escribas. Esdras, como cualquier otro ser humano se hubiera podido
equivocar, pero la Soberana mano de Dios estaba sobre él, como dice Esdras 7:
6: “la mano de Jehová su Dios estaba
sobre Esdras”.
En
dos formas (rollos y codex) y en dos materiales (pergamino y papiro) se han
encontrado los manuscritos de las Escrituras, que fueron escritos a mano (Salm.
40: 7, 2 Tim. 4: 13), por autores humanos que de manera consciente sabían que lo
que escribían era la Palabra de Dios, por lo que buscaron su Preservación (1
Tes. 2: 13, 2 P. 1: 15). Mas de mil manuscritos del Antiguo Testamento y más de
cinco mil del Nuevo Testamento se han encontrado, lo que representa una
cantidad asombrosa que ha permitido reconstruir el texto original, pero tenemos
un grave problema en alguna de las dos posturas de la Preservación que
expusimos anteriormente, aunque no presenten mucha variación, y es que una de
las dos está quitando o la otra añadiendo a la Escritura y esto es muy
peligroso, por eso esta doctrina de la Preservación la debemos estudiar con
mucha seriedad.
Los
pasajes de la postura de Preservación interrumpida en el tiempo niegan como
Palabra de Dios muchas partes de las Escrituras. Es lamentable escuchar que
Marcos 16: 9-20 que nos habla de la resurrección y ascensión de Jesucristo,
Juan 7: 53-8: 1-11 que nos enseña la
misericordia de Jesucristo y 1 Juan 5: 7 que nos enseña el testimonio de la
Trinidad sobre Jesucristo han querido ser eliminados de las Escrituras.
Negar
la deidad de Jesucristo o atribuirle un tipo de deidad inferior, como si fuera
un tipo de creación, fue la misión principal de los arrianos, una secta que
surgió a finales del siglo III encabezada por Arrio, obispo de Alejandria,
quien más tarde fue expulsado del ministerio por sus falsas enseñanzas. Estas
enseñanzas han seguido siendo expuestas por sectas como los llamados “testigos
de Jehová”, que han cambiado la Biblia a su conveniencia, asi como hicieron los
arrianos en su época, cambiando el significado de textos a uno que fuera
relacionado a sus falsas doctrinas. En contra de este movimiento herético
escribió Atanasio de Alejandria lo siguiente:
Todas
aquellas herejías que se apartaron de la verdad, al haberse propuesto una
locura, han quedado en evidencia. En efecto, el hecho de que los que han
inventado semejantes cosas se hayan apartado de nosotros, como escribió el
bienaventurado Juan, sería un signo claro de que el modo de pensar de tales
individuos ni estuvo, ni está ahora, con nosotros (…)Puesto que una de las
herejías, la más reciente que ha surgido ahora como precursora del anticristo,
la que es llamada arriana y es engañosa y perversa, viendo abiertamente
proscritas a sus hermanas mayores, las demás herejías, finge no serlo
ataviándose con expresiones tomadas de las Escrituras (como hiciera su mismo
padre, el diablo) y se esfuerza por entrar de nuevo en el paraíso de la
Iglesia, forjándose una apariencia cristiana para engañar a algunos y para
hacer que piensen en contra de Cristo.[1]
Atanasio,
obispo de Alejandria, posterior a Alejandro I, quien habló muchas veces con
Arrio, buscando convencerlo de su error, debido a que luchó en contra de las herejías
de su tiempo, no fue querido por una gran multitud de personas. Los arrianos se
dedicaron a hacerle la vida imposible hasta lograr convencer a Constantino, el
emperador “cristiano” romano, de desterrarlo, como lo narró el historiador F.
X. von Funk,
Constantino
prevenido, le juzgó culpable, y le desterró a Tréveris, ciudad considerable de
la Galia Belfica, distante ochocientas leguas de Alejandria. Atanasio partió
inmediatamente para el lugar de su destierro, y llegó a él a principios del año
336. Tal es el triste destino de los príncipes: con las mejores intenciones,
cometen algunas veces grandes injusticias, porque están expuestos a ser
engañados por los malvados, y a confiarse de hombres, que toman la apariencia
de virtud, para perseguir a la virtud misma.[2]
El
poder de los arrianos era grande, por eso no nos debe sorprender que
encontremos en esta región manuscritos de dudosa procedencia. El sucesor de
Atanasio no siguió la misma ortodoxia de él, sino hizo alianzas con los
arrianos, el mismo Jeronimo denunció que Pedro II de Alejandria había sido
comprado por los arrianos.[3]
En Alejandria la dominancia arriana era tan grande que aunque muchos los
consideraban cristianos, los concilios de Nicea contradijeron sus falsas
enseñanzas, confirmando que los que seguían las enseñanzas arrianas no eran
verdaderos cristianos.
La
sana doctrina representa la unidad de la Iglesia, por lo que era necesario,
como lo sigue siendo hoy en día, contradecir falsas enseñanzas que solo quieren
destruir la unión de la verdadera Iglesia, como Cipriano de Cartago escribió:
El
Señor nos amonesta diciendo: "El que no está conmigo está contra mí y el
que no recoge conmigo esparce" (Mat., XII, 30). Quien quebranta la paz de
Cristo y la concordia, obra contra Cristo. Quien recoge en algún lugar fuera de
la Iglesia de Cristo, disipa la Iglesia de Cristo. Dice el Señor: "Yo y el
Padre somos una misma cosa" (Juan, X, 30). Asi como tambien está escrito
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo que "Los tres son uno solo"
(1 Juan, V. 8). ¿ Y creerá alguno que esta unidad proveniente de la divina
firmeza y coherente gracias a los misterios celestiales, pueda ser dividida en
la Iglesia y separada por el divorcio de voluntades opuestas? Quien no guarda
esta unidad, no guarda la ley de Dios, no guarda la fe del Padre y del Hijo, no
tiene ni vida ni salvación.[4]
La
unidad de la verdadera Iglesia, de la que guarda la doctrina verdadera, es
necesaria, por lo que no debemos dejarnos perturbar ni confundir por una duda
inducida hacia la Preservación de las Escrituras. No creo que sean confiable los
textos críticos que ha tenido como fundamento principal el Códice Vaticano que
fue publicado por los romanenses (“El Nuevo Testamento en el griego original”
de Westcott y Hort, Nestle-Aland y los textos de Bover y Merk). Este Códice (el
Vaticano), como el Sinaitico, se cree que fueron dos de las cincuenta biblias
que Constantino le encargó a escribir a Eusebio de Cesarea, pero son solo
hipótesis que se han hecho, porque se desconoce su verdadera procedencia,
aunque se diga que son muy antiguos no lo sabemos, porque no son confiables, como
si los son los manuscritos mayoritarios, es decir los que representan la mayoría
de manuscritos.
La
mayoría de manuscritos no son de tipo textual alejandrino, sino bizantino,
representando más del 90% de manuscritos, por eso es el texto mayoritario,
mucho más confiable por su distribución y aceptación. Fue el que la Iglesia
ortodoxa admitió y el que los reformadores aceptaron. El reformador y
prominente teólogo Theodore Beza realizó una revisión del Receptus y no
encontró motivo para descartar textos como 1 Juan 5: 7, por lo que podemos ver
en su revisión que escribió “tres son los que dan testimonio en el cielo: el
Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”.[5]
Calvino, reconociendo el conflicto hacia este versículo, el cual tambien existía
en su época, comentó:
Hay
tres que llevan registro en el cielo. Todo este versículo ha sido omitido por
algunos. Jerome piensa que esto ha sucedido por diseño más que por error, y que
de hecho solo por parte de los latinos. Pero como incluso las copias griegas no
están de acuerdo, no me atrevo a afirmar nada sobre el tema. Sin embargo, dado
que el pasaje fluye mejor cuando se agrega esta cláusula, y como veo que se
encuentra en las mejores y más aprobadas copias, me inclino a recibirlo como la
lectura verdadera. Y el significado sería que Dios, para confirmar más
abundantemente nuestra fe en Cristo, testifica de tres maneras que debemos
consentir en él . Porque como nuestra fe reconoce a tres personas en la única
esencia divina, así se llama de manera tan real a Cristo que puede descansar
sobre él. Cuando dice: Estos tres son uno, no se refiere a la esencia, sino al
consentimiento; como si hubiera dicho que el Padre y su Palabra y Espíritu
eternos testifican armoniosamente lo mismo con respecto a Cristo. Por lo tanto,
algunas copias tienen εἰς ἓν, "para
uno". Pero aunque leas ἓν
εἰσιν, como en otras
copias, no hay duda de que se dice que el Padre, la Palabra y el Espíritu son
uno.[6]
El
comentario pastoral de Calvino es muy equilibrado, porque aunque reconoce la
otra postura, mantiene la suya con confianza, templanza y sabiduría, enseñándonos
como cristianos que sea la postura que mantengamos, evitemos caer en situaciones
que quieran en poner en peligro la unidad de la Iglesia. Aun asi mantengo la
postura conservadora, porque creo en la Providencia de Dios ha guardado Su
Palabra en el transcurso del tiempo, sin interrupciones.
La
Verdad se conserva y prevalece sobre la mentira, aun personas como Gamaliel lo
reconocieron, cuando dijo “si este consejo o esta obra es de los hombres, se
desvanecerá; pero si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez
hallados luchando contra Dios.” (Hechos 5: 38-39). Por lo anterior los
manuscritos erróneos no se distribuyeron como lo hicieron los verdaderos, los
que eran fieles al original, y los manuscritos de tipo textual bizantino fueron
mayormente distribuidos que los alejandrinos y es este texto mayoritario que tambien
aceptaron los reformadores y es el que creo que debemos reconocer como copias
fieles de los Autógrafos (manuscritos originales). Lo anterior no significa que
solamente debamos leer de la versión Reina Valera, porque tenemos versiones o
traducciones de la Biblia como LBLA o NTV que tambien nos sirven de apoyo en el
estudio de las Escrituras, sino que podemos tener la confianza absoluta que
tenemos la bendita Palabra de Dios, porque “Toda la Escritura es inspirada por
Dios”(2 Tim. 3: 15), por lo que no podemos aceptar la omisión de textos que si
son parte de las Escrituras.
[1]
Atanasio de Alejandria (SIGLO IV), Discursos contra los arrianos. https://www.cristoraul.org/SPANISH/sala-de-lectura/Historia-universal/CRISTIANISMO-E-IGLESIA/PDF/DOCTORESDELAIGLESIA/Atanasio-DiscursosContraLosArrianos.pdf,
23-24
[2] F.
X. von Funk, Compendio de la historia eclesiástica.
http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080014615/1080014615_15.pdf, 175
[3]
Van Nuffelen, Peter. 2008. “Arrio, Atanasio y los otros: Cuestiones jurídicas y
políticas del regreso del exilio”. En Exilio y Relegación: Las tribulaciones
del sabio y el santo durante la Antigüedad romana y cristiana (siglos I-VI d.
C.): Actas del Coloquio organizado por el Centro Jean-Charles Picard, editado
por Philippe Blaudeau, pp. 147-175. París: De Boccard.
[4] Cipriano
de Cartago, LA UNIDAD DE LA IGLESIA CATOLICA (SIGLO III). https://www.mercaba.es/teologia/renegados_de_cipriano.pdf,
30
[5]
Textus Receptus (Beza 1598), New Testament,
https://www.textusreceptusbibles.com/Beza/62/5
[6] 1
Juan 5 - Comentario Bíblico de Juan Calvino.
https://www.bibliatodo.com/comentario-biblico/?&co=juan-calvino&l=1juan&cap=5
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