CRITICA AL CALVINISMO

El calvinismo surgió como una doctrina filosófica y teológica de la Reforma, en el siglo XVI, teniendo como máximo representante a Juan Calvino.

Juan Calvino (1509-1564) nació en Noyon (Francia) bajo la formación inicial del catolicismo. Estudió en el College de Montaigne, donde también fue instruido Erasmo de Rotterdam, y terminó su estudio profesional en la universidad de Orleans graduándose como abogado, igual que su padre. Su camino a las leyes no se limitó al claustro sino, bajo su formación doctoral y permeado de muchas ideas humanistas que lo acompañaban, tuvo su primer contacto con la teología de Martin Lutero. Calvino, como pensador humanista, empezó a contradecir muchas de las ideas que el catolicismo había impuesto, pero a diferencia del humanismo empezó a fundamentarse en la doctrina de la justificación solo por gracia.

La justificación por gracia no es una idea humanista, ni siquiera es un pensamiento que surgió en el siglo XVI sino es una verdad pronunciado desde los comienzos de la Iglesia neotestamentaria. La Biblia dice muy claramente en la carta a los Efesios:

“Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” Efesios 2: 8.9 (RVR 1960)

La Reforma apeló en contra de la religión católica sobre este hecho, pues el catolicismo no estaba predicando la Biblia sino sus propias ideas que solo buscaban infundir temor en el mundo para ejercer mayor control tiránico. Aun así, muchos reformadores como Calvino empezaron a centrar algunas de sus ideas en su propio raciocinio y, confiando en sus estudios, establecieron que la predestinación sería uno de los pilares fundamentales de su doctrina.

La predestinación es uno de los misterios del evangelio que no se pueden ver bajo una simple mirada humanística, sino es necesario que el Espíritu Santo sea mostrándonos con claridad sobre esta noción filosófica. Es importante aclarar que la Biblia no enseña con claridad sobre la predestinación por lo tanto afanarse en establecer la predestinación como un pilar fundamental en el cristianismo no fue una decisión sabia dentro del calvinismo, sino apresurada que abrió, lamentablemente, el paso a sistemas políticos y económicos como el capitalismo que, personas como Max Weber, lo sustentaron como señal de predestinación para la salvación eterna.

La predestinación no tiene nada que ver con el humanismo, la filosofía de la Ilustración, ni mucho menos con el capitalismo, sino solo se puede ver con claridad en la carta a los Efesios. En Efesios 1: 5, 11, la Biblia nos enseña que fuimos predestinados para ser adoptados hijos de Dios, por medio de Jesucristo, conforme a la voluntad de Dios, pero en ningún lugar de la Biblia menciona la predestinación sobre aquellos que irán al infierno, entonces afirmar que Dios ha predestinado a algunos para el cielo y a otros para el infierno es una necedad porque demuestra no solo una idea equivocada sino la terquedad por mantenerla.

“…el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”  Timoteo 2: 4 (RVR 1960)

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro 3: 9 (RVR 1960)

Dios quiere que todos los hombres sean salvos, es una verdad clara y absoluta en la Biblia, que no niega la Omnipotencia de Dios, sino que demuestra que Dios es paciente para con el hombre y aunque es su voluntad que todos vengan al conocimiento de la verdad, no significa que decide por el hombre. Ahora, pensar en cómo decide el hombre si es esclavo de su propio pecado es una cuestión que la filosofía calvinista ha buscado responder bajo su propio credo, pero la verdad es que es un misterio, porque no existe ningún pasaje en la Biblia que resuelva con completa claridad esta incertidumbre que surge en muchos cristianos, como tampoco es posible comprender como Dios nos amó siendo aún pecadores (lee Romanos 5: 8).

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.” Deuteronomio 29:29 (RVR 1960)

Las cosas secretas no pertenecen al hombre sino a Dios, por lo tanto, el calvinismo tiene que tener mucho cuidado con ir a buscar apropiarse de lo que no le pertenece, al igual que el arminianismo, y más bien debería ocuparse, como todo cristiano, en obedecer la Palabra de Dios que se resume en el amor a Dios, en primer lugar, y a nuestro prójimo, predicando la Palabra de Dios (La Biblia), no ideas humanas, evangelizando a las naciones no alcanzadas, en vez de dedicarse a debatir pensamientos filosóficos.

“Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.” Mateo 12: 29-31 (RVR 1960)

“Porque toda la ley en una palabra se cumple en el precepto: AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO.” Gálatas 5. 14 (LBLA)

El amor al prójimo no es sinónimo de obsesión con nuestro prójimo, ni tampoco es este el principal mandamiento, es importante hacer esta aclaración, porque muchas personas han malentendido este pasaje, juntamente con otros, creyendo que la comunión y las relaciones interpersonales es lo más importante en la iglesia, sin importar la doctrina que tenga nuestro hermano, aunque sea errada. Esto es un terrible error, una estrategia de satanás para hacer caer a la verdadera iglesia, porque lo más importante no es ser sociable con los demás sino la gloria de Dios, porque para este propósito fuimos creados, para la gloria de Dios.

“…a todos los llamados de mi nombre, que para gloria mía los he creado, los formé y los hice” Isaías 43: 7 (RVR 1995)

Buscar las riquezas de este mundo, el reconocimiento de las personas o el deseo de estar con una mujer o un hombre, son las motivaciones que mueven el comportamiento de la mayoría de personas, pero en nosotros no debe ser así, porque esto no solo es una pérdida de tiempo sino es desagradable ante los ojos de Dios. No es agradable para nuestro Creador las filosofías, como el feminismo o el machismo, porque esto no solo provoca una indiferencia total en nuestra sociedad, sino que no hace parte de la voluntad de Dios. Dios quiere que el ser humano confíe plenamente en El, en su voluntad, en sus tiempos, por lo tanto, esperemos en El, confiemos en El y, si aún no has creído en Jesucristo, cree en El, arrepiéntete de tus maldades y cree en El. Él quiere que todos procedan al arrepentimiento, que ninguno perezca.

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