EL ESPIRITU SANTO, LA IGLESIA Y LOS MEDIOS DE GRACIA
EL ESPÍRITU SANTO
El
Espíritu Santo asiste al creyente en sus luchas diarias contra el pecado,
recordándole las Escrituras, fortaleciendo su espíritu, confortando su ánimo,
examinando su corazón y guiándolo a Jesucristo para que pueda vencer en contra
del mal, lo equipa guiándole a vivir en el sendero de la santificación en
humildad y gozo. Sobre la santificación y la fortaleza del Espíritu Santo en la
vida del creyente el pastor Stanley nos aconseja:
Si
ha pecado, confiéseselo al Señor y pida Su perdón. También pídale que lo ayude
para no ceder a la tentación en el futuro. Todos los días pídale al Espíritu
Santo que lo guíe y lo dirija lejos del pecado y hacia los caminos por los que
Dios quiere que usted ande.[1]
No
solo debemos procurar vivir lejos del pecado sino cerca al amor de Dios,
disfrutando en servirle a Él, desde nuestros hogares, trabajos y descansos. En
la santificación viviremos luchas, batallas continuas, dudas, frustraciones,
victorias y derrotas, es un camino que muy bien ilustró John Bunyan en el
Progreso del peregrino, porque aún en medio de las diferentes dificultes que
podremos presentar tenemos la maravillosa guía del Espíritu Santo que nos
consolara y sostendrá para que podamos permanecer, ser levantados y sostenidos
en cualquier momento, aun en medio de la más grande caída. Sobre este sendero
que cada creyente tiene que caminar sobre esta tierra y lo que significa ser
una persona santificada el teólogo J.C. Ryle escribió:
la
santificación es aquella obra espiritual interna que el Señor Jesús obra a
través del Espíritu Santo en aquel que ha sido llamado a ser un verdadero
creyente. El Señor Jesús no sólo le lava de sus pecados con su sangre, sino que
también lo separa de su amor natural al pecado y al mundo, y pone un nuevo
principio en su corazón, que le hace apto para el desarrollo de una vida
piadosa. Para efectuar esta obra el Espíritu se sirve, generalmente, de la
Palabra de Dios, aunque algunas veces usa de las aflicciones y de las
visitaciones providenciales "sin la Palabra" (1 Pedro 3:1). La
persona que experimenta esta acción de Cristo a través de su Espíritu, es una
persona "santificada".[2]
La
obra del Espíritu Santo en la vida del creyente en la santificación es de una
continua renovación de afectos. Pero para que el cristiano verdadero pase de amar
al pecado a odiarlo tambien es necesario que trabaje en su santificación, apoyándose
de la Iglesia y haciendo uso de los medios de Gracia, porque el crecer en la santificación
es una obra del Espíritu Santo y del cristiano.
LA
IGLESIA
La
Iglesia es creación de Dios, el mismo Señor Jesucristo la fundó y es la cabeza
de toda ella. No es el papa, ni el rabino, ni un pastor o un buen maestro sino
es Jesucristo el que dirige a la Iglesia y es por eso que las puertas del Hades
aunque quieran destruirla no podrán hacerlo, porque Jesucristo no permitirá que
satanás, ni ningún adversario que pueda levantarse en contra de ella prevalezca
sino la cuidará como lo ha hecho desde su creación, guiándola a vivir conforme
a la Biblia, porque es la Biblia el manual de vida de la Iglesia sobre esta
tierra que le da las herramientas necesarias para crecer y fortalecerse.
La
Iglesia universal es todo creyente de toda época, por eso se le llama la
Iglesia invisible, porque no la vemos en su plenitud, algunos no están sobre
esta tierra, porque ya han muerto, pero un día estaremos todos los hijos de
Dios reunidos para adorar juntos, con gran gozo, a nuestro Señor. Aunque no
podamos contemplar en esta vida la Iglesia universal si podemos disfrutar de la
comunión entre hermanos en lo que conocemos como iglesia local, lo cual se
refiere a un puñado de creyentes, un grupo de cristianos, que se reúnen en un
lugar para crecer en santidad por medio de la enseñanza y predicación de la
Palabra de Dios, de la exhortación unos a otros, y de amistades que no solo
procuraran el fortalecimiento comunitario en la santidad sino tambien la
evangelización a los perdidos para que los que el Señor ha escogido sean salvos
por medio de la predicación de la Palabra de Dios.
La
iglesia local no debe verse como un club social sino como un equipo de trabajo,
en donde hay un capitán al que se le llama pastor, obispo o anciano, unos
compañeros y una misión, que es evangelizar, obedecer la gran comisión, no
dejarse vencer por el maligno, permanecer en la Palabra, ayudar al que se
encuentra afligido, cansado o deprimido, fortalecer al débil, y sostener en muy
alto la Verdad. Por lo anterior como creyentes necesitamos reunirnos en una
iglesia local, porque nos necesitamos unos a otros para poder andar como
debemos hacerlo en el camino de la santificación.
“Los
que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles y no agradarnos
a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno,
para edificación, porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como
está escrito: «Los vituperios de los que te vituperaban cayeron sobre mí.»” Romanos 15: 1-4 (RVR
1995)
Tengamos
mucho cuidado de procurar nuestro propio bien antes que el de los demás, y
principalmente los que son servidores en la iglesia, porque es fuerte la condenación
para quienes en vez de fortalecer a la oveja débil, enferma y perniquebrada ha
sido indiferente hacia ella o le ha hecho daño (Ez. 34: 1-6).
LOS
MEDIOS DE GRACIA
Los
medios de Gracia son medios que Dios ha provisto a la iglesia para que crezca
en Su Gracia, los cuales son: la Palabra, la oración y los dos sacramentos: la
cena del Señor y el bautismo. Cada cristiano debe acudir a ellos para poder
crecer en santidad y es deber de la iglesia administrar estos medios como bien
dijo Kuiper “es tarea de la iglesia, asignada por Dios, administrar los medios
de gracia:-la Palabra y los sacramentos”.[3]
Los
medios de Gracia no son para obtener salvación sino son dados a quienes tienen
la salvación para darles gozo, confianza y seguridad en esta salvación,
fortaleza en medio del desanimo, consuelo y animo en su santificación,
introspección continua y un deseo de querer parecerse más a Jesucristo. No solo
se debe hacer uso de los mismos sino tambien se debe usarlos de manera correcta,
buscando la bendicion de Dios en el uso de cada uno de ellos, como escribió
Kuiper “Solamente cuando Dios bendice los medios de gracia, podrán estos ser
efectivos. Pero queda el hecho que Dios ha confiado a la iglesia los medios
para el crecimiento espiritual.”[4]
Los
medios de Gracia nos permiten fortalecer en nuestra relación con Dios,
disfrutar con mayor deleite de la Gracia del Señor, de Su Salvación, de
regocijarnos en el sendero de la santificación cuando los usamos en humildad y
no en soberbia, de manera consciente y no indiferente, para la gloria de Dios y
no la nuestra. La Palabra escuchada, estudiada, guardada, enseñada obedecida y
practicada, la oración continua, el partimiento y el compartir de los elementos
de la Cena: el pan y el vino, el bautizo del creyente y la continua asistencia
a la iglesia son los apoyos que nos fortalecerán para crecer en el amor al Señor,
como escribió Owen:
En
nuestro presente estado terrenal hay algo como una pared entre nosotros y
Cristo. Pero a veces le vemos a través de las "ventanas", "Helo
aquí, está tras nuestra pared, mirando por las ventanas, atisbando por las
celosías" (Cant.2:9). Estas "ventanas" son las oportunidades que
tenemos de escuchar y recibir las promesas del evangelio a través de los medios
de gracia y el ministerio de la Palabra.[5]
Los
medios de Gracia como esas “ventanas” que nos permiten contemplar el evangelio
deben ser valoradas como el verde pasto para una oveja hambrienta o esa dulce agua
que alienta al sediento, con un corazón agradecido al Señor que nos da esas
oportunidades para crecer en la fe, en nuestra relación con el Señor y con los
hermanos.
“Respondiendo
Simón Pedro, dijo: —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le
respondió Jesús: —Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo
reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te
digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas
del Hades no la dominarán.” Mateo 16: 16-18 (RVR 1995)
La
edificación de la Iglesia sobre la Roca del evangelio que enseña que Jesús es
el Cristo y el Hijo del Dios viviente es una promesa que se nos ha dado por
medio del Espíritu Santo, la Iglesia y los medios de Gracia, por lo que debemos
darle gracias a Dios por no dejarnos solos sino proveernos del Espíritu Santo,
de una iglesia en donde podemos reunirnos y de los medios de Gracia. Si no te
reúnes en una iglesia procura hacerlo y si no hay ninguna iglesia en donde
vives entonces pídele a Dios que sea sembrando una en medio del lugar en el que
vives para que te puedas congregar allí, aun con todo lo anterior es necesario
aclarar que el Espíritu Santo esta sobre la Iglesia y los medios de Gracia, no
al mismo nivel, sino es la que sostiene y da crecimiento a la Iglesia y a la
iglesia, refiriéndonos tanto a la iglesia local como a cada creyente de manera
individual.
[1]
Charles F. Stanley, Cuando el enemigo ataca (Nashville, TN: Caribe, 2004), 41
[2]
Juan Carlos Ryle, El Secreto de la Vida Cristiana (Barcelona, España: El
Estandarte de la Verdad, 1988), 80
[3] R.
B. Kuiper, El Cuerpo glorioso de Cristo (Grand Rapids, MI: T.E.L.L., 1985), 105
[4] Ibid.,
105
[5]
John Owen, La Gloria de Cristo (Graham, NC: Faro de Gracia ), 52
Comentarios
Publicar un comentario