ENSEÑANZA Y LUEGO ORDENANZA


Pastores y maestros que anhelen y busquen la Verdad, deben tambien reconocer que exhortar es un llamado al deber, es un llamado de pasar a una posición estática a una posición de acción. Es el deber de cada líder siervo enseñar la doctrina, pero tambien hacer un llamado a la acción, no olvidando que si empiezo por las emociones y no por la mente puedo caer en grandes errores doctrinales y que si solo nos preocupamos por el hacer de hecho estaríamos minimizando la importancia del mismo. El hacer es relevante, por lo tanto no debemos llegar a la acción misma del hacer sin aprender bien la doctrina, es de esta manera que decimos que antes de buscar enseñar a otros debemos aprender bien la doctrina que queremos enseñar.

En Mateo 28 el Señor nos dice que no temamos porque Él estará con nosotros, lo que nos da una gran confianza para poder avanzar en la sana doctrina, en obedecer y enseñar cada declaración imperativa, aquella que es un mandamiento, la cual esta después de que se nos ha dado el indicativo. El indicativo en Mateo 28 es la seguridad que Jesucristo nos da de estar con nosotros y el imperativo es la orden de ir y hacer discípulos. Este balance entre indicativo e imperativo no solo lo vemos en Mateo 28 sino en todas las Escrituras, por ejemplo Romanos 12 es un imperativo que viene después de los indicativos de Romanos 1 al 12.

Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes.” Romanos 12: 1 (NBLA)

El “por tanto” en las Escrituras es generalmente un conector entre lo indicativo y lo imperativo, es de esta manera que podemos concluir que lo imperativo está basado en lo indicativo que nos enseña quien es Dios y lo que ha hecho, para luego darnos la confianza necesaria para poder recibir el llamado a la acción, por esta razón Romanos no comienza a hablar de imperativos sino hasta el capítulo 12. Por lo anterior antes de aprender y enseñar el capítulo 12 de Romanos deberíamos aprender y enseñar del 1 al 12, al menos algunos de sus puntos centrales.

“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” Efesios 4: 1 (RVR 1960)

El mandato viene después del indicativo es un orden pedagógico que tambien podemos ver en Efesios 4:1, el cual es un mandamiento conectado a los hechos previos, a lo indicativo, porque el indicativo nos da un argumento claro para hacer lo que debemos hacer, es semejante a lo que hace un profesor cuando imparte un curso, primero lo enseña, resuelve preguntas y luego realiza el examen, pero no es lo contrario.

La obediencia a Dios se hace más sencilla, significativa y placentera cuando le conocemos más y mejor. La instrucción de andar como dignos de la vocación a la que fuimos llamados se hace mucho más fácil y natural seguirla a medida que vamos comprendiendo el amor de Cristo que excede todo conocimiento. Por ejemplo el perdón; no es fácil perdonar a otra persona a menos que comprendamos el perdón de Dios en nuestras vidas, y no deberíamos procurar tener el perdón a Dios sin considerar perdonar a quienes nos ofenden, como nos enseña la oración modelo que nos enseñó Jesús:

“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” Mateo 6: 12 (RVR 1960)

El orden pedagógico enseñanza y luego ordenanza, de los hechos a las acciones, de la comprensión de lo real a un llamado a la acción, nos permitirá avanzar mejor en las instrucciones del Señor, porque la comprensión de lo real conduce a un llamado a la acción.

Los falsos maestros y los demonios reconocen lo anterior, por lo que enseñaran primeramente su doctrina falsa que es opuesta a la enseñanza de los profetas y los apóstoles, es decir que no enseñaran lo que enseñan las Escrituras sino lo que su envanecido corazón dice usando erróneamente las Escrituras (Gálatas 1: 8-9), lo cual no trae paz, para llevar a las personas a cometer actos degradantes (Ap. 2: 20).

Pablo dice paz y misericordia, porque la verdad trae paz, mas La falsa doctrina no descansa en la verdad (1 Cor. 1: 24, 2 Cor. 2: 17, 1 Tes. 1: 6). Un falso evangelio nos aleja de las instrucciones del Señor, nos invita a vivir en contra de la verdadera y sana doctrina, porque no reconoce la fuente de autoridad de las Escrituras, que la Biblia es la Palabra de Dios. En lo anterior hay que reconocer dos principios claros, el externo es la revelación y el interno es la fe, sin ellos no podemos batallar en contra del falso evangelio.

Nos movemos a la salvación, no por nuestra acción, sino solo por Gracia, y llegamos a la salvación solo por Fe. De esta manera hemos pasado de la simplicidad a una vida de riqueza y exaltación, pero los falsos maestros enseñaran lo contrario, escondiendo su falsa enseñanza detrás de un discurso elocuente, con una aparente gran lógica, que procurara exaltar a sus seguidores para explotarlos de manera económica. Conforme a lo anterior, al hacer teología lo debemos hacer en oración y humildad, no en orgullo y soberbia, sino como el salmista que rogó a Dios “Abre mis ojos y mirare las maravillas de tu ley”, esta debe ser nuestra oración continua.

Debemos ser valientes al momento de enseñar sin tener temor de la gente, pero tambien la valentía va juntamente con la claridad. Si buscamos ser claros en nuestro mensaje, seremos valientes, porque podemos ser valientes sin ser claros, pero no claros sin ser valientes.

Al hacer teología estamos parados o sentados sobre los hombros de quienes vinieron antes de nosotros, es de esta manera que hacemos teología reconociendo a los verdaderos discípulos de Jesucristo porque son ellos los que hacen verdadera teología y la ejercen en sus vidas como una disciplina espiritual. Por lo anterior, la primera pregunta de un teólogo debe ser ¿soy un discípulo?, ¿Soy un estudiante de Jesucristo? El que es un discípulo de Jesucristo es un estudiante de Él y un teólogo es un discípulo de Jesucristo, no puede ser un teólogo quien no es un discípulo de Jesucristo, por lo menos un sano teólogo.

Judas era un aprendiz de Jesús, pero no fue un estudiante de Jesús, porque el estudiante va entendiendo la Palabra, como un verdadero discípulo, para ser conducido a la doxología, es decir a la adoración a Dios. Debemos procurar que la teología pueda transformarnos a nosotros antes de llevar esta información a otros, por lo que es necesario que oremos para que las mentes sean iluminadas, asi como oró Pablo en Efesios 1: 18:

“alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (RVR 1960)

La oración es importante para evitar el orgullo y alimentar la humildad. Debemos orar para aprender con humildad, por el bien de la Iglesia. Debemos orar antes y después de la enseñanza, debemos orar en todo momento.

La teología se basa en el estudio de la Biblia, no en el estudio de los libros, y nos enseña por qué exactamente estamos alabando a Dios, humillando nuestro orgullo. La verdadera doxología va a humillar el orgullo intelectual. Por lo anterior la buena teología es buena para la iglesia y los mejores adoradores son los estudiantes mejor enseñados.

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