NO NOS DEJEMOS LLEVAR POR EL ENOJO

El enojo y el enfado son emociones que pueden ser el resultado de un malestar, una frustración, una irritación, etc. Aunque las causas sean muchas y algunas no se identifiquen con claridad es necesario aprender a lidiar con esta emoción de una manera sabia; de lo contrario podríamos caer en graves pecados. El enojo aunque pueda ser definida como una emoción natural, no debemos normalizarla y permitir que manipule nuestras acciones, sino debemos esforzarnos con gran vehemencia en no ceder a sus tentaciones.

Creo que uno de los errores que Moisés cometió fue dejarse llevar por el enojo, porque este se convirtió en algunas ocasiones de su vida en orgullo. Pero si el hombre conocido por ser “el más humilde de la tierra” se dejó llevar por el enojo, no obedeciendo a Dios ¿Cuánto mayor cuidado debemos tener nosotros? No nos creamos firmes sino en humildad procuremos no dejarnos llevar por esta emoción, buscando ser fieles a Dios en todo (Num. 20: 1-13, 24). No quiero decir con lo anterior que el enojo siempre sea malo, en ocasiones es bueno, porque nos lleva a buscar la justicia, sino lo que quiero decir es que no debemos dejarnos controlar por el enojo sino por el Señor, de tal manera que cuando sintamos que nos encontramos en medio de esta intensa emoción entonces clamemos en nuestro corazón al Señor por Su Fortaleza para poder vivir de acuerdo a Su ejemplo y de esta manera dirigir esta emoción para la edificación de la Iglesia.

“Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” 1 Pedro 2: 20-23 (RVR 1960)

No es fácil controlar el enojo, como tampoco es fácil no dejarse llevar por la pereza, la frustración, la tristeza o cualquier otra emoción, pero debemos esforzarnos hasta sufrir, si es necesario, para soportar esta emoción y llevarla a los pies de Jesucristo, procurando con todo nuestro ser serle fiel a Dios aunque nuestro corazón no lo entienda. Si no morimos a las emociones que quieren descontrolarnos entonces decaerán nuestras fuerzas, en esto no debe haber una simplicidad, sino una firmeza y una determinación muy clara en contra todo lo que quiera conducirnos al mal. Aun asi tambien es importante aclarar que muchas veces las emociones tambien nos están indicando un problema físico, por lo que tambien debes aprender a identificar la causa, porque si la causa de una emoción que quiere alterarte es la falta de sueño, no comer saludable o algo similar debes entonces procurar dormir mejor y tener un estilo de vida mucho más saludable.

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