RELIGIÓN
La
palabra religión se atribuye a dos términos “religar” y “relegar”, el primero
se refiere a volver a ligar y el segundo apartar, en cualquiera de los dos
casos, se ha expresado históricamente como una noción que hace referencia al
esfuerzo humano como camino que acerca a la humanidad con Dios, es decir que es
una filosofía con diferentes ramificaciones, pero que tienen en común las obras
del hombre como principal medio para estar en paz con Dios, lo cual es
contrario a lo que enseña Dios a través de su Palabra (la Biblia), porque Él no
invitó a los hombres a unirse a una religión sino les dijo:
“Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Mateo 11: 28 (RVR 1960)
“Yo soy la puerta; el que por mí entrare,
será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” Juan
10: 9 (RVR 1960)
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la
verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan
14: 6 (RVR 1960)
Jesús,
la segunda persona de la Trinidad, quien vino al mundo en forma de hombre, no
dijo matricúlate en una religión sino “el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá” (Juan 11: 25).
Las
religiones, filosofías, tradiciones, reflexiones y estudios no son ni hacen
nada verdaderamente relevante en el ser humano, sino por el contrario,
promueven una insatisfacción por
la vida, un malestar, confusión y despropósito continuo que termina en un
modelamiento conductual, pero no integral, porque solo el verdadero y único Dios,
revelado en las Escrituras, puede transformar el interior del ser humano, para llenar
con su amor aquel vacío que toda persona tiene.
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