LA VERDAD DE DIOS REINE EN EL MUNDO
En este pequeño planeta que llamamos
universo la violencia parece no parar, mientras todo “para”. Es lamentable
escuchar sobre la segregación a ciertas poblaciones como la africana por su
color de piel. No puede ser que hallan personas con una mentalidad racista, no
soy quien para juzgar, pero si tengo el derecho de examinar lo que a mi
alrededor ocurre y veo una fuerte tendencia a la discriminación hacia el pueblo
venezolano en Colombia, entre muchas otras cosas, me parece triste ver tanta
soberbia.
La iglesia no puede llamarse iglesia,
si no predica la verdad de Dios, arrepentimiento y fe en Cristo, a todas las
naciones y personas sin exclusión alguna. Todos tienen que saber que solo
Cristo salva, perdona, y restaura. Pero, como decía alguien “la iglesia que no
predica la Palabra de Dios se fosiliza”. Nuestro objetivo no es llegar al
poder, al gobierno, instaurar nuevas leyes, ir en contra o a favor de un
plebiscito, no es odiar, sino amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y
si lo amamos le decimos la verdad, la verdad es la Palabra de Dios.
No más racismo, ni exclusión, el
Señor no vino a llamar a los que se creían mejores como se creen algunas
comunidades que solo se fundamentan en el odio por su soberbia. Dios mismo vino
a este mundo a llamar a los pecadores, a los enfermos y necesitados, a los
humildes y mansos, a los pacificadores y a los justos por la fe.
No más mentiras, no más engaños, que
solo la Palabra de Dios reine, gobierne en el mundo, no más racismo, ni
eugenesia, no más exclusión, no más asesinatos ni intimidaciones que solo la
verdad de Dios reine en el mundo.
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