NO TOREEMOS AL DIABLO
No tentemos al tentador, no juguemos con la serpiente, no metamos las manos al fuego, no nos creamos más fuerte que nuestro enemigo, porque no tenemos que demostrar a nadie que somos superiores a nuestro tentador, es mejor huir ante el peligro, es mucho mejor que digan huyó un cobarde que cayó un valiente, por lo tanto no seamos orgullosos ni nos creamos fuertes ante la tentación sino más bien creamos lo que somos, que somos débiles y pobres necesitados continuamente del Señor, para huir rápidamente de toda cruel tentación, porque bien dice Proverbio 16: 18: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”.
Como muchos de mis hermanos, yo tambien me he encontrado,
de manera personal, envuelto en grandes peligros y caídas debido a que he
olvidado la gran verdad de Proverbios, por ello procuro tener cuidado de mí
mismo, para no caer en el orgullo y para reconocerlo a fin de apartarme de este
silencioso enemigo. No es bueno el orgullo, ni creerse firme como hemos dicho
anteriormente, sino que es necesario que quebrantemos nuestro orgullo, nuestra
soberbia, que mortifiquemos nuestra carne, nuestro yo, que nos humillemos por
completo ante nuestro Señor y lo reconozcamos en todos nuestros caminos
haciendo lo que es bueno, justo y agradable ante Sus ojos.
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