NO SIGAMOS AL HOMBRE
Se nos ha hablado mentiras por siglos acerca de Dios, pero es tiempo de cambiar esta mentalidad, yendo directamente a la fuente de verdad, a la Palabra del Señor. Nos dijeron que fuimos creados a la imagen de Dios, pero poco hemos escuchado de que Adán le dio entrada al pecado en el corazón del hombre y que todos hemos pecado. La gravedad del pecado como la honra a falsos dioses ha sido de las cosas que más nos han ocultado y es por tal razón que en este mundo en el que vivimos no son muchos los que adoran al Dios verdadero.
Es
triste saber que personas que se les ha llamado “reformadores protestantes”,
cristianos o puritanos, siguieran llamando a María: “madre de Jesús” o “madre
de todos nosotros”, cuando la verdad es que ella fue otra hija de Adán, débil al
pecado, pero que por la gracia de Dios fue usada para que de ella naciera
Jesucristo nuestro único Señor y Salvador, por eso ella misma atestiguo que no
era madre sino sierva de Dios:
“…He aquí la sierva del Señor…”
Lucas 1: 38 (RVR 1960)
Ya
no necesitamos más reformas, ni nada que se le parezca, en la Iglesia, sino la
transformación de hombres corrompidos por el pecado. Es triste saber que en la
historia muchos escriban que el cristianismo empezó con Lutero cuando en la
Biblia se nos dice:
“…a los discípulos se les llamó
cristianos por primera vez en Antioquía” Hechos 11: 26 (RVR 1960)
Y
este libro (Hechos) fue escrito en el primer siglo, entonces no exista alguna
cabida para llamar a la iglesia cristiana “de la reforma” o algo similar porque
Jesucristo no vino a reformar ninguna religión sino a destruirla por completo,
para dar vida al hombre que estaba muerto en sus delitos y pecados. No somos
reformados sino transformados por la gracia de Dios manifestada en la muerte,
sepultura y resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
La
conformidad es creerle al hombre, pero la sabiduría es creerle a Dios. La
mayoría de personas son fáciles de engañar porque no tienen fundamentos
bíblicos firmes en su vida sino solo pensamientos inciertos de hombres
aduladores y, la causa de tal fragilidad, es que han preferido escuchar la voz
del hombre antes que la de Dios. Es más cómodo para la gente escuchar lo que
otro tiene que decirle acerca de Dios que ir directamente ante su Creador para
escuchar su voz, pero es lo que causará que su entenebrecido corazón se aparte
cada vez más del Señor.
No
busque más en YouTube o en internet a Dios, sino ve a tu habitación, arrepiente
ante tu Creador, porque si lees su Palabra comprenderás que no le has sido fiel
como deberías sino has pecado contra Él, pero que “así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán
vivificados” (1 Corintios 15: 22 (RVR 1960)), por lo tanto no te presentes
ante Él como los fariseos, por tus buenas obras, sino solo por medio de
Jesucristo.
“El que pone atención a la palabra
hallará el bien, y el que confía en el SEÑOR es bienaventurado.”
Proverbios
16: 20 (LBLA)
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