LA POSTURA CORRECTA
La postura, en el sentido de la actitud que se adopta sobre algún asunto, es necesaria para generar debates, replantear pensamientos y repensar estructuras. Sin una postura clara es imposible saber a dónde ir.
Lo
primero que hay que hacer para tener una postura correcta es no tenerla. Es
como cuando aprendimos a hablar, primero escuchamos sin decir ni una palabra
clara, luego imitamos para, finalmente, poder decir con nuestras propias
palabras lo que queríamos. En la postura correcta nosotros escuchamos la Palabra
de Dios, la memorizamos o interiorizamos y, finalmente, le damos prioridad en
nuestra vida.
Las
personas que no han asumido una postura correcta, sino han preferido optar por
seguir y defender esas voces que solo hablan engaños, no recibirán con agrado
las enseñanzas de la Biblia, ni permitirán repensarse en su propio obrar, sino
solo criticarán lo que hacen los demás. Aquellos que no tienen un pensamiento
correcto vivirán sin esperanza, enceguecidos por el mal, aunque piensen vivir
bien. Para quienes no quieren creer, cualquier argumento es válido, para seguir
haciendo el mal que hacen, y, si no tienen se los inventan, por lo tanto, no es
fructífero discutir con ellos desde la razón sino, es mejor, hablar desde el
corazón, porque quien habla a lo profundo del corazón no tiene enemigos que se
le opongan sino vidas que se disponen. A los niños no se les enseña la verdad
sino a justificar la mentira, por ende, cuando son adultos tienen argumentos
bastante razonables que justifican lo que hacen, haciendo imposible hablarles
desde la razón.
Las
subjetividades y relatividades manipuladas por lo banal, en lo ético y moral,
son consecuencias de vidas corrompidas que se oponen a la verdad absoluta de la
Palabra de Dios, porque han preferido hacer el mal que andar en la luz.
“Porque todo aquel que hace lo malo,
aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean
reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea
manifiesto que sus obras son hechas en Dios” Juan 3: 20-21 (RVR 1960)
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