LA NATIVIDAD DE JESUCRISTO
Jesucristo es notoriamente un revolucionara que no solo dividió la historia de la humanidad en dos (a.C. (antes de Cristo) y d.C. (después de Cristo)) sino aún sigue transformando vidas alrededor del mundo dando vida nueva. Su nacimiento fue tan importante como su muerte, sepultura y resurrección porque el evangelio es la vida de Jesucristo en este mundo dada al hombre a través de su muerte, sepultura y resurrección. El Cordero inmolado pagó el precio de nuestros pecados al redimirnos con el fin de que obtengamos la salvación de la condenación que por justicia merecíamos.
Cuando
la estrella en Belén estaba resplandeciendo las Escrituras se estaban
cumpliendo porque de esta pequeña tierra nacería el Libertador. Belén fue la
tierra de los corderos porque en este pequeño lugar nacían los corderos que el
pueblo ofrecía a Dios por perdón de sus pecados. Mas Jesucristo nació en este
lugar como el Cordero de Dios para perdón de todos los pecados, una vez y para
siempre. Jesucristo vivió como el Cordero de Dios sin mancha del pecado
mientras estuvo entre nosotros y murió como Cordero sin decir ni una palabra.
Su muerte significa nuestra muerte al pecado, mas su resurrección nueva vida en
Él.
No
es útil ni significativo para tu vida saber que Jesucristo nació en Belén de
Judá para morir por tus pecados si aún no has nacido de nuevo. Debes entender
que tu vida es inútil sin Cristo como tu Redentor, sin el Espíritu como tu
Consolador, sin el Padre como tu Padre Celestial. Jesucristo aunque vivió entre
nosotros como Cordero y de esa misma manera murió, ahora vive porque resucitó
al tercer día para ascender a los cielos, sentarse a la diestra del Padre e
interceder por nosotros, mas en su segunda venida no vendrá de nuevo como
Cordero sino como León para devorar a todo aquel que no cree en Él.
Créele
a Dios antes que sea demasiado tarde y no haya remedio para tu alma. No seas
insensato y obedécele. Deja de ser tan necio alabando ídolos que tienen oídos
mas no oyen, boca mas no hablan, pies mas no caminan. Mas si estás seguro, por
la seguridad que el Espíritu Santo te ha dado, de salvación entonces aprovecha
bien el tiempo adorando a tu Señor con todo lo que eres, sientes y piensas.
Espera en el Señor porque si verdaderamente has confiado en Él, guardando su
Palabra entonces él te exaltara dándote por heredad la tierra.
Navidad
no es una fiesta para regalarte a este mundo sino para entregarte a Dios. No
celebres la Navidad como lo has hecho todos estos años sino haz la diferencia
este año y entrégale toda tu vida al que es digno. No creas el engaño de “que
emborracharse, fornicar, engañar o robar una vez al año no hace daño” porque
realmente hace más daño del que te imaginas. Es repugnante ver a familias
emborrachándose en esta época, mientras los niños tan solo quieren verdaderos
padres, porque ser padre biológico es muy fácil pero muy pocos son los
verdaderos padres que enseñan la Biblia. Que esta Navidad sea diferente para tu
familia, para tu barrio, para tu nación y para quienes te rodean, mas solo esto
será posible cuando Jesucristo sea la base de tu hogar y de tu propia vida.
Hermano
o hermana que el Señor sea poniendo en ti verdadera paz para disfrutar esta
navidad agarrado de la mano del Señor. Celebra no solo el nacimiento de
Jesucristo sino también su vida, muerte y resurrección, porque en su muerte has
muerto y en su resurrección vives hoy.
“Una noche, un fariseo llamado
Nicodemo, que era líder de los judíos, fue a visitar a Jesús y le dijo:
—Maestro, sabemos que Dios te ha
enviado a enseñarnos, pues nadie podría hacer los milagros que tú haces si Dios
no estuviera con él.
Jesús le dijo:
Te aseguro que si una persona no nace
de nuevo no podrá ver el reino de Dios.
Nicodemo le preguntó:
¿Cómo puede volver a nacer alguien que
ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre?
Jesús le respondió:
Te aseguro que si uno no nace del agua
y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Todos nacen de padres
humanos; pero los hijos de Dios sólo nacen del Espíritu. No te sorprendas
si te digo que hay que nacer de nuevo. El viento sopla por donde quiere, y
aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así también
sucede con todos los que nacen del Espíritu.
Nicodemo volvió a preguntarle:
¿Cómo puede suceder esto?
Jesús le contestó:
Tú eres un maestro famoso en Israel, y
¿no lo sabes? Te aseguro que nosotros sabemos lo que decimos, porque lo
hemos visto; pero ustedes no creen lo que les decimos. Si no me creen cuando
les hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo me creerán si les hablo de las
cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo, sino solamente el que bajó de
allí, es decir, yo, el Hijo del hombre. Moisés levantó la serpiente de bronce
en el desierto, y del mismo modo yo, el Hijo del hombre, tengo que ser
levantado en alto, para que todo el que crea en mí tenga vida eterna. Dios
amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo,
para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Porque
Dios no me envió a este mundo para condenar a la gente, sino para salvarla. El
que cree en mí, que soy el Hijo de Dios, no será condenado por Dios. Pero el
que no cree ya ha sido condenado, precisamente por no haber creído en el Hijo
único de Dios. Y así es como Dios juzga: yo he venido al mundo, y soy la luz
que brilla en la oscuridad, pero como la gente hacía lo malo prefirió más la
oscuridad que la luz. Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan
a ella, para que no se descubra lo que están haciendo. Pero los que
prefieren la verdad sí se acercan a la luz, pues quieren que los demás sepan
que obedecen todos los mandamientos de Dios.”
Juan
3 (RVR 1960)
Como
en nuestro nacimiento natural no contribuimos en nada, así mismo en el
nacimiento espiritual no podremos contribuir en nada porque es obra únicamente
de Dios.
Si Jesucristo es tu Señor entonces
eres siervo de Dios, mas si por lo contrario, has negado a Cristo, no creyendo
en Él, tu conclusión será en el más cruel lugar que existe en el mundo entero.
“Sean
agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para
ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.” 1
Tesalonicenses 5: 18 (NTV)
Hermano o hermana deja todas tus
preocupaciones a Cristo para descansar en su Palabra y en su perfecto Amor
porque solo así vivirás en plenitud. Termina este año dándole gracias a Dios
por lo que te ha dado, por esa familia maravillosa que te ha regalado, por tus
padres que tanto te han enseñado, por tus hermanos que han sido buenos
compañeros, por esa bella mujer que tienes, por aquel hombre que da brillo a
tus ojos, por esos hijos que moldean tu carácter, por las circunstancias que te
han llevado a glorificar aún más su Santo Nombre, porque nunca te ha faltado lo
necesario. Amigo dale la gloria a Dios por lo que ha hecho y seguirá haciendo
en tu vida. No te conformes solo con agradecer en palabras sino propón en tu
corazón entregar todos tus proyectos, logros y en conclusión: toda tu vida a
Dios en manera de agradecimiento.
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