ÉL ESTÁ POR LLEGAR
El aire que entra por nuestra nariz tan profundamente y exhala por nuestra boca tan espontanéame esta por cambiar. Todo ya no será lo mismo como lo conocemos actualmente.
El afanarse por lo efímero, lo pasajero,
lo que algún día terminará, es el resultado de un pensamiento que no tiene
certeza de lo que acontecerá dentro de no mucho tiempo. En muy poco tiempo Él
vendrá. Aquel de quien muchos se burlaron, deshonraron, abofetearon y
crucificaron, el mismo que creó todo el universo, junto al Padre y al Espíritu
Santo, está por llegar.
Las personas se creen únicas en un
sentido soberbio, sublevándose contra su Creador pues se creen mejor que Él.
Muchos de ellos justifican sus perversas acciones culpando a sus gobernantes,
hermanos o cualquier otro. Es bastante triste que aunque han escuchado de aquel
que vino a nuestra tierra, haciéndose hombre, para morir crucificado, a fin de
redimirnos, es decir, tomar el castigo que nos correspondía, y resucitar al tercer día, venciendo a la
muerte y la maldad, para ascender a los cielos y dejarnos el Espíritu Santo a
quienes en Él hemos creído, dándonos la esperanza de su segunda venida para
gobernar y juzgar a todas las naciones, pueblos, tierras y lenguas, que
habiendo muchos oído de Él prefirieron darle la espalda y continuar en sus
perversos y obstinados caminos.
La sirena de la policía es un sonido de
alivio para quien desea ser librado del ladrón, pero es una inmensa
preocupación para aquel que ha quebrantado la ley. Este sonido produce una
reacción semejante al mensaje de la Palabra de Dios. El mensaje de la Biblia es
esperanza para aquel que perdido estaba, pero ahora ha sido guiado al Señor
Jesucristo. Este mismo mensaje es bastante terrible, desastroso, y preocupante
para quien ha negado al Señor Jesucristo, rechazando el mensaje del evangelio.
“…Tú
espera, aunque parezca tardar, pues llegará en el momento preciso”
Habacuc 2: 3 (DHH)
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