PREGUNTAS QUE NO DEBERÍAMOS HACER
¿ERES CRISTIANO?, ¿ASISTES A UNA IGLESIA DE SANA DOCTRINA?....
La
pregunta que más nos inquieta cuando hablamos con alguien es ¿será que es
cristiano o es cristiana? Y deseando saber prontamente la respuesta lo
analizamos o la analizamos con el fin de preguntarle: ¿Eres cristiano?, ¿eres cristiana?, y escucharle decir –sí, soy cristiano-, - sí, soy cristiana. Aun así, aunque
nuestras intenciones parezcan buenas no son las correctas porque de serlo así
escucharíamos la Palabra de Dios, al Espíritu Santo, antes que a nuestro
corazón.
La
Palabra de Dios NO nos dice –por sus
palabras, por su forma de vestir, por su manera de comportarse conocerás si en
verdad cree en Jesucristo- sino nos dice
“…Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso
se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen
árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el
buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo
árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por
sus frutos los conoceréis.”
Mateo
7: 16-20 (RVR 1960)
¿Qué
quiere decir “por sus frutos los
conoceréis”? Es bastante interesante que Jesucristo nos explicara por medio
de una analogía cómo discernir entre un falso y un verdadero hijo de Dios. La
mejor analogía que nos llevará a discriminar a los lobos rapaces de las ovejas
verdaderas del rebaño del Señor es la de los árboles y sus frutos. Los árboles
son conocidos por lo que producen, por ejemplo el árbol de naranjas podemos
discernirlo porque su fruto son las naranjas, de la misma manera sucede con la
humanidad. Podemos conocer la persona de quien es, si es de Dios o es emisario
del diablo, dependiendo de su vida. Pero como los que siguen el camino del
diablo, si podríamos llamarle camino, no producen fruto porque no tienen vida
entonces no podemos conocerlos, llevándonos a pensar en lo que Jesucristo les
dirá en aquel tiempo, si no se arrepienten, -“Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7: 23).
Aquellos
que no son verdaderos cristianos aunque digan serlo presentaran estas obras en
sus vidas:
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no
satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra
el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí,
para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el
Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne,
que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones,
herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a
estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los
que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”
Gálatas
5: 16-21 (RVR 1960)
Los
verdaderos cristianos, primeramente no andan diciendo a todo el mundo “soy
cristiano” sino más bien, dicen “Jesucristo
me ha salvado; Él me ha perdonado, redimido y regenerado por gracia”. Y
cabe decir que la palabra cristiano o cristiana aún sigue siendo muy
cuestionada por su confusión etimológica pero no debe estresarnos, por decirlo
así, que nos digan cristianos, más bien procuremos no decir soy cristiano o
cristiana, mas si nos preguntan entonces respondámosles - sí, yo amo a Dios, porque Él me amó primero- en vez de disputar por
cuestiones irrelevantes. Los que en verdad aman a Dios, son discípulos de
Jesucristo que presentaran en su vida el siguiente fruto del Espíritu:
“Mas el fruto del Espíritu es amor,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza;
contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado
la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos
también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a
otros, envidiándonos unos a otros.”
Gálatas 5: 22-26 (RVR 1960)
A
diferencia de los incrédulos, de los que aun andan bajo el pecado, nuestra vida
es fruto, es vida, y no solo obras, obras muertas. Es vida el reflejo de un
verdadero creyente, hijo de Dios, heredero del reino de los cielos, mas es
muerte la condición de quien aún no ha nacido de nuevo.
La
Palabra de Dios es clara, estamos en los últimos tiempos. Tiempos donde la
inmoralidad, la pecaminosidad, la maldad, la perversión está inundando nuestras
naciones, pero no nos desanimemos porque Dios pelea por nosotros. Confiemos en Su
Palabra porque esta es inconmovible a diferencia de la materia que nos rodea.
“El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán. Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los
ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y
orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.” Marcos 13: 31-33 (RVR 1960)
Miremos,
velemos y oremos juntos, dirigidos por Dios, esperando alegremente la venida de
nuestro Señor Jesucristo. Si andamos en esta dirección podremos llegar a
discernir no solamente quien es un engañador que dice ser siervo de Dios sino
que iglesia en verdad es dirigida por el Espíritu Santo, en vez de preguntarle
a quien nos ha respondido que es cristiano: ¿TU IGLESIA ES DE SANA DOCTRINA?
Dejemos de ser facilistas con estas preguntas, pensando que podremos resolver
fácilmente nuestros interrogantes y más bien vayamos primeramente ante el Señor
a fin de que Él nos de sabiduría y discernimiento para entender estos tiempos.
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