QUIEN CONFÍA EN DIOS NO MENDIGA

La mendicidad es un acto de repugnancia para la vida de cualquier persona, porque es contrario al propósito del Creador.

“Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan”

Salmos 37: 25 (LBLA)

Bogotá es una ciudad que alberga una gran cantidad de desplazados por la violencia, pero también sustenta a una significativa población de drogadictos que se suben a los buses a mendigar supuestamente por pan, pero la verdad es que el dinero que reciben lo usan en gran parte para sus vicios. Esta lamentable situación nos invita a ser compasivos pero no ingenuos.

Son muchas las historias que tiene cada persona que con cara de sufrimiento busca persuadir a los demás para que le den dinero, pero debemos evitar dar dinero a una persona que lo que necesita es conocer a Jesucristo. Dios no vino a traernos dinero, porque esa no es nuestra verdadera necesidad.

“Los afligidos y los necesitados buscan agua, pero no la hay, su lengua está reseca de sed. Yo, el SEÑOR, les responderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré” Isaías 41: 17 (LBLA)

El alimento es una necesidad básica que debemos, en lo posible, dar al que no tiene, como nos enseñan las Escrituras, pero no es la única necesidad. La necesidad más grande del hombre es nacer de nuevo.

“No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”

Juan 3: 7- 15 (RVR 1960)

La persona que ha nacido de nuevo, no mendigara nunca por pan, porque Jesucristo es su pan de vida que le provee de todo lo necesario. Por lo tanto, no mendigues amor cuando puedes disfrutar del maravilloso amor de Dios, no busques en otros lo que solo tu Creador te puede dar.

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”

Jeremías 29: 11-13 (RVR 1960)

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