NO ES UN PROBLEMA ES UNA OPORTUNIDAD

En una avenida muy angosta se encontraba una pareja de esposos, los cuales se habían casado recientemente, pero el hombre mientras esperaba a que los carros pararan en el semáforo fue atropellado por un conductor ebrio. Aunque fue llevado de inmediato al hospital, su cuerpo no aguantó este gran choque y murió pocas horas después. La mujer desesperada, lloraba sin control, hasta que se desmayó. Ella al despertar lo primero que preguntó fue por su marido, pero la enfermera que la acompañaba no le respondió con palabras sino solo la miró y la abrazó. ¿Podría ser una oportunidad este grave problema? Pues la muerte pareciese ser lo peor, pero es en los momentos más cercanos a esta que se puede encontrar la vida y aquella mujer encontró la vida en Jesucristo quien la consoló en estos momentos de aflicción. En cualquier circunstancia, aunque parezca la peor, podremos encontrar lo mejor si eso anhelamos.

Los problemas seguirán siendo un problema hasta que los veamos como una oportunidad. No podemos desfallecer frente a circunstancias que parecen ser desmotivantes y desalentadoras sino aprovecharnos de estas para nuestro bien, porque “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8: 28)

Las universidades son expertas en identificar un problema o eso es lo que parece ser, pero la realidad es que el problema no es el problema sino lo que se hace frente a este. No podemos echar culpas a todo el mundo, sino debemos mirarnos primeramente a nosotros, porque este es el único cambio que puede transformar a toda una sociedad o, es que acaso ¿Nuestro país no es el más bello cuando pensamos que así lo es? Es cierto que tenemos muchos problemas, pero Jesucristo es la respuesta, Él nos vio, no como pecadores sino como sus hijos y, por nosotros, fue que murió

El regocijo en el Señor debe ser cultivado, no menospreciado, porque es esta la fuente de una vida de fidelidad. Pero antes, es necesario, trabajar con el pensamiento porque este es el lugar en el que se formulan las acciones.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4: 6-7 (RVR 1960)

La mente es cuidada cuando dejamos a Dios nuestras cargas o aflicciones, pero nos maltratamos y, de paso, le hacemos daño a otro cuando dejamos que los problemas nos afecten. No podemos seguir en este círculo vicioso de avanzar en reversa, porque esto no edifica, sino es necesario avanzar con regocijo en el Señor.

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