Las
tecnologías fueron creadas para el hombre, no el hombre para estas. Pero
pareciese que esto se ha olvidado y se ha dado mayor importancia a las
tecnologías que a cualquier otra cosa. El mismo Facebook se promociona,
diciendo “Las personas están muy
involucradas y pasan más de 50 minutos al día en Facebook,
Instagram y Messenger”. ¿No te da conmoción esto? Si no es así es porque te
has conformado a esta nueva idolatría.
Las
llamadas redes sociales están volviendo a una sociedad cada vez más asocial,
perezosa y egoísta de lo que antes era. Quizás eso no era lo que querían los
creadores de estas tecnologías, sino lo contrario, pero este remedio fue peor
que la enfermedad. No podemos seguir ignorando las Escrituras, pues solo en
Dios está la respuesta a nuestras agonías.
En las nuevas
adicciones se ha posicionado Facebook entre los primeros puestos, pues los
jóvenes ya no pueden desconectarse de estos medios ya que se han vuelto
totalmente dependientes de los mismos. ¿Por qué ha sido tan popular este medio?
La necesidad de ser amado y de amar pareciese que para muchos ha sido
satisfecha por este, no solo esto, sino también el saber lo que ocurre con las
otras personas, el ser reconocido o admirado por fotos o comentarios, entre
otras cosas. Ahora que ha tomado tanta fuerza este medio las personas se han
olvidado de otros medios que antes se usaban más a menudo, convirtiéndose en
esos catalizadores del montón, pero las personas se aburrirán deseando un nuevo
medio que los satisfaga aún más, buscando que las relaciones virtuales se vean
cada vez más reales. Pero no podemos seguir satisfaciendo los vanos placeres de
nuestra sociedad, sino es necesario que marquemos la diferencia generando
impacto no solo con nuestras palabras sino también con nuestro estilo de vida
que no depende de la tecnología sino únicamente del Dios único y verdadero.
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