IDEOLOGÍAS DE LA VANIDAD
Las ideas que fundamentan el pensamiento de una persona o un grupo no siempre son las más adecuadas. Se han abierto las fronteras a diferentes pensamientos con el fin de crear una nación con una misma ideología, sin Dios. Este tipo de ideologías que no se fundamentan en Dios ni en su Palabra lo hacen en la vanidad.
Las
personas arrogantes son la encarnación de cualquier ideología de la vanidad.
Ellos solo dicen palabras inútiles generando ilusiones en sus oyentes. El
ejemplo más claro de estas ideologías de la vanidad lo podemos contemplar en
nuestros gobiernos, unos gobiernos divididos por partidos políticos que solo
buscan ser reconocidos con el fin de tener aceptación social.
“Muchos pensamientos hay en el corazón
del hombre;
Mas el consejo de Jehová permanecerá”
Proverbios
19: 21 (RVR 1960)
Son
muchas las ideologías de la vanidad y siguen naciendo otras mezclas, pero todas
quieren lo mismo, el gobernar a la sociedad. A diferencia de esto que llamó
Marx “ideologías”, el consejo de Dios permanece para siempre. La Palabra nos
aconseja a entregar nuestra vida a Jesucristo, quien murió por nosotros, no
buscando que la sociedad sea gobernada por nuestros pensamientos sino por
Jesús. No es Jesucristo una ideología que debemos defender sino, es el mismo
Dios, a quien necesitamos adorar.
La
Palabra de Dios, la Biblia, es la única que nos enriquece con riquezas que no
son vanas, porque no son de este mundo, sino son eternas. Por lo tanto, es una
pérdida de tiempo y un total fracaso seguir perteneciendo a un grupo con
fuertes rasgos ideológicos y sectarios, es decir, no nos conviene creer, ni
siquiera una ideología de la vanidad. Más bien, escuchemos con claridad el
siguiente consejo de Dios:
“Hoy te he dado a elegir entre la vida
y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la
tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para
que tú y tus descendientes puedan vivir!” Deuteronomio 30: 19 (NTV)
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