¿ES POSIBLE DEJAR LA CORRUPCIÓN?

La maldad en nuestra nación está creciendo de manera desenfrenada. Los desaparecidos por la guerra, producto de corazones egocéntricos, no es anual, es diaria, pero lo más triste es que las consecuencias de un mundo que se ha olvidado de Dios, a pesar de su aflicción, no han sido suficientes para que comprendan que necesitan del Salvador, presentándose con sincero arrepentimiento ante su Creador.

La mafia se ha globalizado, no es algo que solo se vive en Colombia sino aun en Europa, en el continente de los gobiernos, supuestamente, transparentes, pero no solo se ha expandido la corrupción en este continente sino también se ha posicionado, teniendo mayor presencia de mafias que en muchos de los países latinoamericanos. Pero ¿Por qué ocurre esto en naciones que se hacen llamar primer mundistas? Es que no es el estudio ni la economía la solución a la maldad, sino solo Cristo, es por esto que las naciones que han rechazado a Jesucristo nunca han prosperado.

Una de las proxonetas más distinguidas en el mundo de la mafia, conocida como Madame Rochy, refiriéndose a este sistema de corrupción del cual pertenecía activamente, dijo: “no es un mundo del cual se pueda salir fácilmente, no porque se lo prohíban, sino porque crea adicción”. Esta realidad que viven estos títeres de satanás no es tan envidiable como muchos lo hacen pensar sino es bastante triste y vacía, sin sentido de ser, por lo tanto, aun ellos, con toda la maldad que han podido cometer, necesitan de la Salvación del Señor, porque no existe pecado tan grande que Dios no pueda perdonar ni tan pequeño que no necesite del perdón de Dios, por lo tanto, todos necesitamos que Jesucristo sea quien dirija nuestra vida.

Las personas que disfrutan la maldad, gozándose en hacerle daño a otro ser vivo, no merecen seguir viviendo, como ninguna persona que ha pecado contra Dios, por tal razón es que Jesucristo pagó el juicio que el hombre merecía por sus pecados, la muerte eterna. Pero no se equivoquen al pensar que este regalo de Dios es para todos, porque, aunque es ofrecido a todo el mundo solo es otorgado a quienes con sincero arrepentimiento se presentan ante Dios, dándole la espalda a la corrupción para seguir a Jesucristo, quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Y esto tampoco significa que un ladrón, por seguir a Cristo ya no merezca ser llevado a prisión, sino que, por el sacrificio de Jesucristo, hecho una vez y para siempre, este ser humano que sinceramente ha creído en Jesús ya no es condenado a la eternidad en el infierno.

La pregunta con la que se ha titulado este escrito tiene una respuesta negativa en las posibilidades del hombre, pero es completamente afirmativa en Jesucristo, porque solo en Él está la verdadera libertad.

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8: 31-32 (RVR 1960)

La Biblia, en todos sus 66 libros y en cada versículo, nos enseña la Verdad, a Jesucristo, por lo tanto, reconocerlo en las Escrituras es conocerlo y es en conocer a Jesucristo que somos verdaderamente libres.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” Gálatas 5: 1 (RVR 1960)

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