ÉL LO HIZO TODO
El Señor creó todo lo que existe, lo visible y lo invisible, con su boca dijo y fue hecho, porque Él lo hizo todo. Las personas, todas, fueron creadas por Él y nada de lo que Él hizo fue malo, aun los sordos y los ciegos fueron creados por Dios.
“Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la
boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy
yo Jehová?” Éxodo 4:
11 (RVR 1960)
Nada
se le ha escapado a Dios, todo está bajo su control, por lo tanto nuestra
mirada tiene que ser siempre hacia lo que Dios quiere, porque Él lo ha hecho
todo con un propósito. El propósito de que una persona nazca ciego es para que
el nombre de Dios sea glorificado.
“Respondió Jesús: No es que pecó éste,
ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él”
Juan
9: 3 (RVR 1960)
La
ley de Dios tuvo un propósito diferente al de ahora, pero fue hecha por Dios.
Ahora no vivimos bajo la ley sino por gracia, si es que hemos creído en el
Señor Jesucristo. El saber que Él lo hizo todo, es un entendimiento que se nos
ha nublado desde nuestra niñez, porque la maldad de nuestro corazón no nos
permite vislumbrar la verdad de la creación. Es esta la razón por la que se
hace imposible pensar que el hombre, malo y perverso, como lo es, haya creado a
un Dios bueno y soberano, eso no tiene sentido, sino lo que en verdad es
coherente pensar es que Dios en su bondad creó a un hombre bueno que se apartó,
por el pecado, del Señor.
La
vida y la muerte, el sufrimiento y la alegría, todo, absolutamente todo ha sido
creado por Dios con un único propósito, que es imposible pensar correctamente
sin la mente de Cristo, porque solo en el pensamiento de Jesucristo se
comprenden estos misterios de Dios que se nos quieren revelar. Entonces,
siguiendo esta misma línea, podríamos pensar que Dios hizo el pecado, pero
erraríamos en declarar esto, debido a que pecado es sinónimo de error y Dios no
ha cometido error alguno en su creación, pero la creación si lo ha hecho,
entonces el pecado fue permitido por Dios pero cometido por el hombre. Y,
aunque el pecado es malo, el Señor lo permitió para que la humanidad
comprendiera la bondad de su Creador, la cual sobrepasa todo entendimiento.
El
Señor lo hizo todo, por lo tanto ir ante su presencia es lo más sabio debido a
que la sabiduría es de Él.
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