EL LIBRO DE DIOS
Ningún libro es perfecto sino solo el que Dios nos ha dado, la Biblia. La Biblia es el libro más criticado, más odiado, más amado, y más leído en la historia de la humanidad. Es singular en todo el sentido de su palabra porque ha perdurado por años, aun cuando muchos se propusieron destruirlo o esconderlo.
La
Biblia ha sido interpretada de muchas maneras o, más bien, manipulada de
diversas formas por los hombres malvados, porque las falsas interpretaciones
son la tergiversación de la Palabra de Dios. Solo existe una verdadera
interpretación de las Escrituras, y es posible conocer esa verdadera
interpretación por los frutos de las personas más que por sus palabras, porque
la mejor interpretación de la Biblia que podemos hacer es a través de nuestra
vida. Nuestra vida debe ser reflejo de lo que en ella está escrito. Si la
obedecemos la entenderemos, si la rechazamos no la podremos comprender porque
para conocer el significado de las Escrituras es necesario vivirlas.
La
Biblia son palabras muertas para quienes están muertos, mas para nosotros,
seguidores de la Palabra, son palabras de vida eterna, porque el Señor nos ha
vivificado por medio de ellas.
“Él, por su propia voluntad, nos hizo
nacer de nuevo por medio de la palabra de verdad que nos dio y, de toda la
creación, nosotros llegamos a ser su valiosa posesión.”
Santiago
1: 18 (NTV)
Dios
nos dio nueva vida por medio de su Palabra. El libro de Dios es poder de Dios
que no solo nos ha salvado, redimido y regenerado en nuevas personas sino que
también sigue siendo el alimento que fortalece nuestro cuerpo, alma y espíritu.
“…—Escrito está: “No sólo de pan vivirá
el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”
Mateo
4: 4 (RVR 1995)
Negar
la Palabra de Dios, el libro de Dios, la Biblia, es negar a Jesucristo porque
Él es la Palabra de Vida, por lo tanto recibir la Palabra de Dios creyendo en
lo que en ella está escrito es creer en Jesucristo.
En
la introducción del libro de Juan está escrito el siguiente testimonio de los
apóstoles sobre Jesucristo:
“Les anunciamos al que existe desde el
principio, a quien hemos visto y oído. Lo vimos con nuestros propios ojos y lo
tocamos con nuestras propias manos. Él es la Palabra de vida.” 1 Juan 1: 1 (NTV)
Debemos
abrazar la Biblia, no adulterada (existen biblias que han sido manipuladas por
consenso de hombres debido a intereses propios, a estas no debemos prestar
atención), en nuestro corazón porque Dios nos la ha dado para que la
escuchemos, guardemos y nos deleitamos en obedecerla.
“¡Cuán dulces son a mi paladar tus
palabras!, más que la miel a mi boca.” Salmos 119: 103 (LBLA)
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