COMO NIÑOS NO COMO PERROS
Muchas veces decimos ser como niños cuando en verdad actuamos como perros. ¿Qué quiere decir esto? ¿Acaso cómo actúan los perros para ser comparados a ellos?
Los
perros son tiernos, son de buena apariencia en su mayoría, buscan agradar a
todos, son fáciles de domar, son juguetones, y se dejan llevar por el instinto.
Ellos pueden estar en un parque y de un momento a otro orinarse y hacer sus
heces, mirar una perrita o perrito, olerlo e inmediatamente montársele. Su
forma de vida es esta, no trabajan, están acostumbrados a pedir comida aunque
sea a un extraño, y muestran sus dientes cuando están disgustados. Ellos no
piensan lo que hacen, ni lo que van a hacer tan solo se dejan llevar por las
circunstancias y por sus instintos.
Esta
caracterización mencionada anteriormente parece casi exacta a la de una persona
en nuestra actualidad, porque ha sido esta la dirección que muchos han optado
por seguir, una dirección sin dirección.
“En aquel tiempo Jesús respondió y
dijo: -Te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido
estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los
niños. Sí, Padre, porque así te agradó-.” Mateo 11: 25-26 (RVA-2015)
Es
importante que comprendamos el significado de ser como niños, y para ello es
necesario que observemos primeramente cómo son los niños. Observando los niños
y contextualizándome a la Biblia he visto una característica que nos hace ser
como niños, la sencillez. La humildad de un niño se demuestra en que cree en
Dios sin dudarlo y que anda preguntando constantemente a su padre o madre,
porque confía en ellos y desea conocer todo lo que hay a su alrededor, así como
los discípulos que hacían preguntas constantemente a Jesús.
“En aquel tiempo los discípulos se
acercaron a Jesús diciendo:
— ¿Quién es el más importante en el
reino de los cielos?
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio
de ellos y dijo:
—De cierto les digo que si no se
vuelven y se hacen como los niños, jamás entrarán en el reino de los
cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el
más importante en el reino de los cielos.”
Mateo
18: 1-4 (RVA-2015)
Debemos
hacernos como niños, no como perros, despojándonos de nuestro orgullo, de
nuestra soberbia, para poder recibir la sencilla Palabra de Dios en nuestro corazón.
“Entonces Jesús les dijo:
—Dejen a los niños y no les impidan
venir a mí, porque de los tales es el reino de los cielos.”
Mateo
19: 14 (RVA.2015)
Acerquémonos
a Dios como estos niños lo hicieron, aunque nos lo quieran impedir, porque lo
amamos. Seamos sinceros ante Dios, arrepintámonos de corazón ante Él, busquemos
Su Voluntad, amemos Sus designios, honrémoslo. Alabemos a nuestro Dios porque
nos ha salvado, nos ha redimido, nos ha perdonado del castigo que merecíamos a
causa de nuestro entenebrecido corazón corrompido por la maldad.
“De la boca de los
pequeños
y de los que todavía maman
has establecido la alabanza
frente a tus adversarios
para hacer callar al enemigo
y al vengativo.”
Salmos 8: 2 (RVA-2015)
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