APRENDIENDO A CONOCERNOS
Estamos en continuo aprendizaje. Aprendemos de nuestro entorno, de los libros, de lo que hacemos y, aun, de lo que no hacemos. Pero ¿nos hemos aprendido a conocer? O ¿tan solo nos hemos vuelto seres críticos de los otros?
El
aprendizaje requiere de un estudiante que desea el conocimiento, la ciencia y
la inteligencia. El estudiante no puede negar el caos que le rodea. Un caos en
la educación, en la sociedad y en los seres que le acompañan.
Las
alternativas educativas y la educación tradicional no parecen ser la mejor
respuesta a este caos porque sigue habiendo en nuestro alrededor profesores de
la crueldad. Maestros que no imparten una educación para la paz sino para la
guerra convirtiéndose la escuela en un campo de batalla.
Los
discursos podrán cambiar opiniones, crearan buena imagen en lo externo, pero
muy difícilmente llevaran a un cambio verdadero. El discurso carece de sentido
cuando la acción no la acompaña, por eso es cierto el dicho populi que dice “entre el dicho y hecho hay gran estrecho”.
Una cosa es decir y otra hacer, pero cuando ambas son coherentes, es decir, si
somos congruentes entre nuestro discurso y nuestras acciones, entonces podremos
educar. Pero es necesario que reflexionemos en otra pregunta ¿Cuál es nuestro
discurso?
La
responsabilidad en el sentido de cuidar y preocuparse por el mundo debe dejar
el egocentrismo que poco le importa lo que sucede a su alrededor. La crueldad
ha convertido a este mundo en un lugar peligroso para vivir. La comparación es
uno de los estímulos de esta crueldad, esa comparación que lleva a una
competencia que se complace en ver destruir a otro.
La
escuela no solo es una institución organizada por el hombre sino es todo lo que
nos rodea. Todos somos estudiantes de este mundo y al mismo tiempo somos
profesores. Nuestras acciones generan mayor impacto que nuestras palabras, por
lo tanto, pensemos en ¿Qué estamos haciendo? Pero no reflexionemos solo por
nuestro propio bien, no seamos indiferentes en nuestra sociedad sino también
pensemos en colectividad ¿Nuestras acciones afectan de manera positiva o
negativa a los demás?, ¿estoy causando tristeza o alegría a mis seres más
cercanos?, ¿estoy haciendo lo que es correcto o tan solo sigo los patrones de
lo indebido?
Es
necesario aprender a conocernos desde nuestro interior porque lo que somos por
dentro lo reflejaremos en lo externo, ya sea para bien o para mal. El
pensamiento es lo primero que debemos cultivar, antes que nuestras obras
externas, no siguiendo patrones de conducta que nada bien llevan consigo.
En
la casa esta nuestra primera escuela, mas no siempre es la mejor, porque en
muchos hogares se sigue viviendo la opresión, la tiranía de un padre, el odio
de la madre, las contiendas entre hermanos. ¿Por qué mientras en la Habana el
gobierno habla de paz nuestra ciudad sigue en caos? Porque en nuestras familias
se vive la guerra. La paz en nuestra nación no existirá si continuamos
ignorando el núcleo de la sociedad, la familia. Si nos preocupamos, o más bien
nos ocupamos en generar paz en nuestra familia podremos esperar algo mejor en
nuestra nación. Pero ¿Cómo esperamos paz en nuestro hogar si en nuestra
interior no la tenemos?
La
información que recibimos, las normas de conducta que seguimos y la moralidad
que hemos aprendido pueden asemejarse a un perfume que nos genera buen olor,
nos hace sentir y hacernos ver ante otros como limpios. Pero es engañosa esta
limpieza cuando la suciedad aún sigue incorporada en el cuerpo. No debemos
preocuparnos por lo externo sino es necesario que, desde el interior, nuestro
ser sea transformado, regenerado, limpiado y redimido a fin de que nuestras
vidas sean integrales. Jesucristo ofrece esta limpieza a todos aquellos que
reconocemos que nuestra vida le necesita, para verdaderamente estar limpios y
poder mirarnos con alegría nuevamente en el espejo, ya no como seres sucios
sino limpios, gracias a la obra redentora de Jesucristo.
“Si confesamos nuestros pecados, Él es
fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.”
1
Juan 1: 9 (LBLA)
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