VÍCTIMAS DE UNA SECTA
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Juan 8: 31-32 (RVR 1960)
Millones
de millones de pensamientos rodean el mundo, por lo tanto, hay abundante maldad
en la tierra, porque los pensamientos que al hombre le rodea no son de bien
sino de mal. La filosofía ha razonado el pensamiento del hombre y esto ha
generado distintas corrientes como el sofismo, existencialismo, evolucionismo,
marxismo, etc. La religión ha creado nuevas doctrinas para acercarse a Dios por
medio de buenas obras convirtiendo a las personas en “sepulcros blanqueados”.
Las sectas no son indiferentes a estas anteriores por lo que van paralelas, en
un camino de confusión y desesperación.
“Le respondieron: Linaje
de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú:
Seréis libres?
Jesús les respondió: De
cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del
pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para
siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé
que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no
halla cabida en vosotros. Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros
hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.”
Juan 8: 33-38 (RVR 1960)
Muchos,
hoy día, han caído en el engaño de aceptar y respetar a todas las religiones
pero ha sido esta tolerancia la que nos ha llevado a caer en la esclavitud del
pecado. No podemos tolerar que nos engañen porque cuando lo hacemos caemos en
el engaño. La religión, como las filosofías e ideologías, o rudimentos que
gobiernan el mundo, son un engaño.
“El sacrificio de los
impíos es abominación a Jehová;
Mas la oración de los rectos es su gozo.”
Proverbios 15: 8 (RVR 1960)
Solo
Jesucristo puede salvar a una víctima de una secta, a un esclavo del engaño
para darle libertad. ¿En qué secta has caído? ¿Cuál fue el engaño que te
convirtió en esclavo de tu misma creación? Aunque no conozcas la causa de tu
confusión es necesario que no te ahogues en la desesperación sino en la gracia
que te puede dar salvación. Jesucristo te compró a precio de sangre. Gota a
gota fue derramada para que tu vida fuera transformada o, mejor, para que
pudieras tener vida, porque en tus delitos y pecados estabas muerto mas ahora,
en Jesucristo, puedes tener vida.
“Jesús le dijo: Yo soy el
camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan
14: 6 (RVR 1960)
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