VALIENTES Y ESFORZADOS
Los valientes de Jesucristo son hombres y mujeres, esforzados y atentos, que quieren agradar a Jesucristo en todo.
David, fue un ejemplo de valentía porque en todo reconoció
a Dios, buscaba agradar primeramente a Dios, y eso fue lo que le llevó a pelear
contra gigantes, a esperar en el Señor, y a arrepentirse de su maldad. Como
retribución, fue honrado por su pueblo. Pablo, valeroso y entregado
completamente al Señor, predicó el evangelio a todos los lugares donde el Señor
lo enviaba, porque solo a Jesucristo buscaba agradar. Ester, una mujer prudente
y sabía que buscó al Señor en oración fue escuchada por el rey Asuero (conocido
comúnmente como “Jerjes”) para librar al pueblo de Israel de la destrucción.
Los ejemplos siguen y siguen, aun, en la actualidad, Dios tiene a quien le
adore en cada rincón del mundo. Y tú ¿haces parte de los escogidos? ¿De los
valientes de Jesucristo? O ¿del pelotón que no sabe lo que es vivir?
Agradar a Dios antes que a los hombres fue lo que
constantemente buscaban hacer los 12 valientes apóstoles de Jesucristo. Ellos,
como todos los valientes de Jesucristo, predicaban con pasión de las virtudes
de su Señor porque tenían su esperanza en Dios.
“Los que esperan
a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y
no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”
Isaías 40: 31 (RVR 1960)
Los valientes de Jesucristo, como David, entregan todas
sus fuerzas a Jesucristo porque están convencidos de que el Señor les aumentara
las fuerzas.
“Pero tú
aumentarás mis fuerzas como las del búfalo” Salmos 92: 10 (RVR 1960)
Si en verdad quieres agradar a Dios antes que a los
hombres, debes pararte firme en la victoria de Jesucristo frente a la muerte y
el pecado. Es necesario que te vistas de toda la armadura de Dios para poder
hacer frente a las artimañas del diablo (lee Efesios 6: 10-20).
“Mas velad en
todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas
que están por suceder, y podáis estar en pie delante del Hijo del Hombre.”
Lucas 21: 36 (LBLA)
Orar con fe, creyendo con completa convicción en el Señor
y, teniendo esperanza en su venida, es confortante para el alma, porque el
hombre interior realmente se agrada en servir al Señor.
“Mas el justo
vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.”
Hebreos 10: 38 (RVR 1960)
Entregar toda nuestra vida a Jesucristo es lo mejor porque
solamente en su abrigo hay morada eterna, paz segura, descanso para el alma, no
hay temor, ni miedo alguno, porque en Dios todos los temores se van (Lee Salmos
91). Solamente por medio de Jesucristo hay libertad.
“Por tanto no
desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin
embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día.”
2 Corintios 4: 16 (RVR 1960)
Comentarios
Publicar un comentario