UNA ÉPOCA MUY ACELERADA
La comunicación, las relaciones de amistad, la creatividad, y muchas semejantes se han estado perdiendo en la vida de muchos de nosotros porque no hemos sabido utilizar el tiempo que Dios nos ha regalado. Este es uno de los tiempos donde “menos tiempo hay”. Estamos tan ocupados en cosas que no valen la pena que ya no podemos pensar bien, porque el sistema nos ha mantenida con la mente entretenida en vanidades que de nada nos edifican.
Según
una psicóloga de vasco, Diaz Bada: "Vivimos
en una época muy acelerada, rápida, con muchas presiones del trabajo, de los
niños... Es un periodo muy cambiante, fíjate en las nuevas tecnologías. También
muy Disney: todo tiene que ser perfecto. Por ejemplo, la apariencia, aunque los
cánones de belleza sean absurdos hay que cumplirlos. Todo es muy exigente y eso
nos genera mucho estrés". Este y muchos pensamientos de psicólogos son
acertados al dar cuenta de lo que ahora es nuestra generación, los medios de
comunicación, el internet, la televisión, los artículos publicitarios… todo nos
ha llevado a crear un ideal inexistente sobre cómo debe ser nuestra vida. En
las mujeres el hombre perfecto que cumpla todos sus caprichos, la lleve a un
castillo lleno de lujos para que sean las reinas de casa. En los hombres el
tener dinero, poder, autos, lujos y una mujer que cumpla todas sus fantasías.
Mas cuando llega el fracaso en el intento de buscar la perfección en cosas
efímeras y vanas entonces nos damos cuenta que no era como creíamos y se
desvanece el castillo de arena en donde queríamos vivir llegando en su
reemplazo: los problemas, la depresión, la ansiedad y el estrés.
Un
hombre, inspirado por el Espíritu Santo, refiriéndose a lo importante que es
entender la voluntad de Dios, dijo:
“…Si oyereis hoy su voz, NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES, como
en la provocación.”
Hebreos 3: 15 (RVR 1960)
Dios
no desea que te quedes en el fracaso sino que entiendas, por medio del fracaso,
que tu vida sin Él es como un pez en medio del desierto: sin esperanza, ni
sentido de vivir. Necesitas a Dios pero no puedes ir delante de El por tus
obras o por tus méritos sino es necesario que comprendas que el Señor solo
puede recibirte en su Reino por medio de Jesucristo. Jesucristo es el Hijo de
Dios, la segunda persona de la Trinidad, que vino a este mundo haciéndose como
uno de nosotros para tomar todas nuestras iniquidades, maldades, fracasos,
tristezas, estrés, depresión, ansiedades y cosas semejantes, que se definen en
una sola palabra llamada pecado, para morir en la cruz, en el lugar donde
morían los peores criminales, sin El haber cometido ningún delito, es decir,
Jesucristo recibió la condena que tú y yo merecíamos a fin de ser justificados
ante el Padre, y su resurrección es esperanza para nosotros porque su
resurrección no solo representa que Jesús venció la muerte sino que en su
victoria nosotros venceremos la muerte en el día final, cuando los muertos en
Cristo resuciten.
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