UN MISMO CUERPO

 “...para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”

Efesios 4: 14–15 (Reina Valera Revisada (1960))

Los verdaderos creyentes estamos unidos por el Espíritu con un vínculo de paz, pero debemos esforzarnos en conservar esa unidad, permitiendo que la paz nos mantenga unidos. La paz que el Señor nos ha otorgado es la paz a la que fuimos llamados por lo tanto conservemos la unidad de la Iglesia siendo pacientes, humildes, amables y soportándonos con amor unos a otros.

Somos un cuerpo, somos Iglesia, donde ninguno es mayor que otro, sino solo Jesucristo que es la cabeza. Como cuerpo somos uno pero como miembros somos diferentes y necesarios en la edificación de la Iglesia, porque a Jesucristo le ha placido darnos dones para que nos sometamos unos a otros en el temor de Dios. Jesucristo dio dones para preparar a su pueblo santo. Jesucristo ha dado dones a sus hijos para capacitarnos, sirviéndonos unos a otros.

“Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

1 Pedro 4:10 (LBLA)

Jesucristo murió por los pecadores y resucitó al tercer día venciendo a la muerte. La buena noticia para nosotros es que en su muerte tenemos la seguridad de que la deuda de nuestros pecados ha sido cancelada gracias a Jesucristo y la resurrección de Jesucristo es la victoria de Jesucristo frente a la muerte por el poder de Dios, el mismo poder que da vida al pecador muerto en sus delitos y pecados. El evangelio es esta buena noticia, la buena noticia que es poder de Dios para salvación a todo aquel que en Él cree.

Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva.” Filipenses 1: 6 (NTV)

La piedad se refiere a la compasión que se tiene al otro. Una compasión que no proviene de la lastima, sino del sincero amor. Ese amor que no proviene del hombre sino de Dios.

“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento…” 1 Timoteo 6: 6 (RVR 1995)

En 1 Timoteo 3: 6 Pablo se refiere a la piedad como “grande misterio”, porque no se puede comprender ni explicar. La piedad, en este versículo, es traducida en la Nueva Versión Internacional como “nuestra fe”, una fe que es inexplicable pero que cree que Dios:

“…Él se manifestó como hombre; fue vindicado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria “

1 Timoteo 3: 16 (NVI)

La nueva vida que el Señor nos ha otorgado es inexplicable, la obra redentora de Jesucristo es un gran misterio y la fe que el Señor nos dio para ser salvos es incomprensible, porque no provienen del hombre sino de Dios.

“El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.”

Juan 3: 8 (NVI)

Jesucristo le dijo a Nicodemo, principal entre los fariseos, que quienes hemos nacido del Espíritu tenemos una vida inexplicable porque no es obra del hombre sino de Dios, no proviene de algo visible sino del Dios invisible. La vida que el Señor nos ha dado es transitoria en este mundo pero eterna después de despojarnos de este cuerpo a uno celestial, por lo tanto, no esperamos en este mundo sino en la vida eterna.

La nueva dirección que seguimos es la piedad de la que se refiere el libro de Timoteo, por lo tanto encaminémonos en andar en sincero amor hacia los otros, recordando que el amor no proviene de nosotros sino de Dios y hemos adquirido nueva vida por gracia, por medio de la fe en Jesucristo, y no por nuestros propios méritos. Tengamos por lo tanto contentamiento en Jesucristo y en hacer el bien, porque haciendo esto haremos tesoros en el cielo, donde no se perderán estas riquezas.

Muchos, en estos tiempos, no se conforman con la sana doctrina, con el evangelio, con la Palabra de Dios, porque tienen una mente envanecida, entregada a este mundo, por lo tanto usan la piedad como fuente de ganancia. Ellos son sembradores de envidias, pleitos, blasfemias, discusiones vanas, malas sospechas. El Señor nos ordena a apartarnos de los tales.

No nos preocupemos por lo que tiene el otro, envidiándolo, sino disfrutemos de lo que el Señor nos ha dado. La piedad que hemos recibido aprovechémosla con contentamiento.

“…porque nada hemos traído a este mundo y, sin duda, nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos ya satisfechos; pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición, porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron atormentados con muchos dolores.”

1 Timoteo 3: 7-10 (RVR 1995)

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA SALVACION ESTA DETERMINADA POR DIOS PARA TODOS

EL CONOCIMIENTO ENVANECE

¿CESACIONISMO, CONTINUISMO O CONTINUACIONISMO?