SER YOUTUBER NO ES UN OFICIO NUEVO
Los youtuber por mucho tiempo han existido, antes se llamaban bufones, pero siguen cumpliendo su misma misión, la distracción de las masas.
La
función de los bufones era el entretenimiento de la gente, principalmente de la
corte y de los poderosos. Ellos aprovechaban que eran escuchados por muchos
para lanzar críticas en forma de sátira, asumiendo una influencia importante en
el comportamiento de la sociedad. El papel que ellos ejercieron, ahora es
ejecutado por los actores y, más recientemente, por los llamados youtubers.
El
telón que permite la entrada de los bufones contemporáneos se abre al oprimir
un botón en el control o al hacer solo un clic en el mouse. Ellos parecen ser
los más populares y el deseo de ser de muchos jóvenes de hoy en día, pensando
que es novedoso, pero mentira, siempre han existido. La iglesia no puede
pensarse en llegar a muchos a través del entretenimiento, porque actuaría como
un bufón, sino es necesario que se prepare en la Palabra de Dios, estudiando,
leyendo, preguntando, escribiendo, indagando y orando.
“Pero tú habla lo que está de acuerdo
con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes,
sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean
reverentes en su porte. Que no sean calumniadoras ni esclavas del vino, sino
maestras del bien”
Tito
2: 1-3 (RVR 1995)
La
seriedad en los ancianos es importante en las congregaciones, no se puede tomar
en forma de chiste ninguna palabra que Dios nos ha escrito en la Biblia. Nadie
que cree en Jesucristo vive en una fantasía llena de escarnecimiento, burlas,
entretenimiento y engaños sino en el camino verdadero de la vida. Sobre los
bufones, dijo el escritor español Francisco de Quevedo
Costumbre antigua de príncipes, tener
cerca de sí locos para su entretenimiento. Quizá permisión de Dios, para que si
los cuerdos no les dijeren las verdades, se las digan los locos para su adiento
y para confusión de los otros.[1]
Los
youtubers, como muchos actores, payasos, cirqueros y humoristas, aunque solo
piensen en entretener a las personas, aun con todo el engaño que sale de sus
bocas y palabras grotescas en sus muchos chistes, el Señor los ha usado para
hablar verdades, porque Dios puede usar aun a una piedra para que testifique de
su nombre.
Muchos
de estos bufones el Señor los ha transformado, enseñándoles que verdaderamente
es vida y no risas lo que necesita la humanidad.
[1] Francisco de
Quevedo, Los Sueños, ed. Ignacio Arellano (Madrid: Cátedra, 2011)
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