¿QUÉ ES LA JUVENTUD ESPIRITUAL?

Primero debemos saber que NO es Juventud espiritual. Juventud espiritual no es la apariencia física de un individuo, porque es tan solo una apariencia. No es la capacidad de un individuo de hacer ciertas tareas, porque estas son enseñadas particularmente en cada cultura. No es la edad biológica de un individuo, porque la edad también es un engaño que no nos permite ver en qué etapa de su desarrollo está.

Juventud espiritual es la etapa de un hijo de Dios que ha conocido a Dios y, dejando la niñez a un lado, quiere conocerlo aún más, empezando a servirle en amor. El joven será satisfecho, NO cuando satisfaga su cuerpo ni su mente, dejándose dominar por estos, sino cuando en primer lugar busque alimentar su espíritu para que Dios le muestre como dirigir su cuerpo y mente.

También quiero recalcar a los padres y a los mismos jóvenes que juventud no es un modelo ni un concepto general, como lo ha enseñado este sistema, sino que hay diferentes tipos de juventudes, porque cada joven es único e indispensable, debido a que tiene aspiraciones propias, conforme a los dones y talentos que Dios le ha dado, por lo tanto hay problemáticas únicas para cada tipo de juventud, es decir para cada joven, y  métodos únicos que deberán ser usados conforme Dios le va dirigiendo a través de su Palabra (LA BIBLIA).

Este sistema ha manipulado la mente del mundo construyendo una imagen del otro, de nuestro semejante, por medio de estigmas. Por ejemplo, cuando hablamos de juventud, pensamos en rebeldía, drogas y sexo, porque el mundo ha lanzado esa imagen de la juventud y esta lo ha asimilado de ese modo. Este caso lo comparo al de una madre que por venganza hacia su marido, al serle infiel, manipuló a sus hijos para que testificaran ante el juez de que fueron abusados sexualmente (realmente no lo fueron) por su padre (vea el caso “abusador inocente” del programa de televisión Séptimo día) y los niños hacen lo que la madre les dice y, hasta empiezan a creer que es verdad lo que ella les dice. Así mismo la juventud se ha creído esta imagen (rebeldía, drogas y sexo) de sí mismos, como si fuera verdad, y por eso ahora piensan solo en el sexo, drogas y son rebeldes.

El sistema que dirigen los títeres de satanás es la piedra en el zapato de este mundo que con palabras lisonjeras los ha llevado al camino de la desesperación, angustia y finalmente, muerte. En este libro no les daremos la solución a los problemas más típicos que se enfrentan las juventudes, porque estos siempre estarán presentes en este mundo corrompido por el pecado, sino les mostraremos, por medio de la Palabra de Dios, como enfrentar estos problemas siendo siempre la conclusión: Confiar en el Señor

Mucha gente de toda clase social ha dicho “…he desperdiciado mi vida” o “mi vida es un desastre” y, algunos de ellos, han tenido muchas riquezas materiales, reconocimiento a nivel mundial, lo que podríamos llamar, humanamente, “éxito”, pero no es así como ellos se sienten… ¿Por qué?.. La vida de ellos que, aparentemente, se veía ordenada está totalmente desordenada, porque viven en completa oscuridad. Jesucristo es la Luz del mundo y El habita en los corazones de quienes creen en El, no hay otro fuera de Él. Puedes tener todo lo que este mundo ofrece pero realmente esto no es todo lo que necesitas, tú necesitas que tu corazón este en paz con Dios y, la única manera de lograrlo, es arrepintiéndote sinceramente, reconociendo a Jesucristo como el único Señor y Salvador de tu vida.

Es necesario que comprendamos que sin Dios en nuestra vida perderá sentido todo lo que hagamos. También perderemos alegría cuando idolatramos a nuestro semejante, por lo tanto, no amemos a nuestro prójimo ni a las riquezas, como si fueran el dios de nuestra vida.

En medio de una discusión confundimos nuestra conciencia con la voz de otros, decidiendo ir donde nuestro semejante antes que a Dios.  No debe ser así. Es Dios antes que tu hermano, aun, antes que tú mismo. ¿Cómo vamos a ir donde nuestro hermano antes que a Dios? ¿Con que intenciones iremos ante él?, con las propias, intenciones egoístas. Es importante acercarnos primeramente a Dios, es imprescindible que reconozcamos su gracia y su favor hacia nuestra vida, porque es su perdón el que nos motiva a perdonar a nuestro prójimo y es su amor el que nos hace amar a otros.

El amor de Dios nos debe llevar a hacer su voluntad porque es cuando estamos fundamentados en su Palabra que podremos amar a nuestro prójimo. Y lo amaramos en verdad, porque cuando es Dios a quien tenemos en primer lugar en nuestra vida entenderemos qué es amar verdaderamente a nuestro semejante. Amarlo no es alcahuetearlo, no es satisfacer sus caprichos, no es dejarlo hacer lo que quiera, no es tratarlo como si fuera un dios, sino es verlo como a uno mismo.

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