¿QUÉ DIJO DIOS QUE LE OCURRIRÍA AL LIBERTADOR (EN EL ANTIGUO TESTAMENTO)?
En el antiguo testamento están escritas las profecías que hablaban sobre el Mesías, aquel que salvaría al mundo de la condenación que el hombre merece por sus pecados. Tengamos presente que cada profecía fue escrita mucho tiempo antes de la venida de Jesucristo al mundo.
PROFECIAS QUE SE CUMPLIERÓN EN
JESUCRISTO
“Lo dilatado de su
imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino,
disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para
siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”
Isaías 9:7 (RVR 1960)
El
Libertador implantaría paz infinita, verdadera PAZ, a través del
establecimiento de su reino. Jesús vino de la descendencia de David (Mateo 1:
1) y estableció su reino: El Reino de los Cielos, trayendo verdadera Paz.
“Por tanto, el Señor
mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y
llamará su nombre Emanuel”
Isaías 7:14 (RVR 1960)
El
libertador vendría de una virgen, siendo Dios mismo, pues Emanuel es “Dios con nosotros”. Jesús es el mismo
Dios (Mateo 17: 5).
“Pero tú, Belén Efrata,
pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será
Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la
eternidad.”
Miqueas 5:2 (RVR 1960)
Nacería
en Belén. Jesucristo nació en Belén (Mateo 2: 1)
“Cuando Israel era
muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.” Oseas 11:1 (RVR 1960)
Iría
a Egipto pero luego volvería de Egipto. Jesucristo siendo niño fue llevado a
Egipto en la época de la matanza de los niños y estuvo allí hasta la muerte de Herodes
(Mateo 2: 13-15)
“Y reposará sobre él el
Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de
consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.” Isaías 11:2 (RVR 1960)
El
Espíritu Santo de Dios moraría y reposaría en El Libertador. Sobre Jesús
reposaba el Espíritu Santo (Mateo 3: 16)
“Ciertamente llevó él
nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por
azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre
él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” Isaías 53: 4-5 (RVR 1960)
El
Libertador sufriría a causa de nuestros pecados y, por ese sufrimiento,
nosotros seriamos curados del gran cáncer llamado pecado. Jesucristo sufrió a
causa de nuestros pecados para darnos salvación (1 Pedro 1: 10-12)
“Aun el hombre de mi paz,
en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.”
Salmos 41:9 (RVR 1960)
Uno
de sus seguidores, de los más cercanos del Libertador, le traicionaría. Judas,
uno de los doce apóstoles, lo traicionó entregándolo a los hipócritas (mateo
26: 14-15).
“Y les dije: Si os parece
bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta
piezas de plata. Y me dijo Jehová: Echalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me
han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de
Jehová al tesoro.”
Zacarías 11:12-13 (RVR 1960)
El
Libertador seria vendido por treinta piezas de plata. Judas entregó a
Jesucristo a los principales sacerdotes por treinta piezas de plata (Mateo
26:15), mas ese dinero lo echó al templo antes de ahorcarse (Mateo 27: 5).
“No me entregues a la
voluntad de mis enemigos;
Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran
crueldad.”
Salmos 27:12 (RVR 1960)
El
Libertador tendría enemigos que buscaban su muerte. En contra de Jesús se
levantaron: los fariseos, los saduceos (Mateo 12: 14), los principales
sacerdotes, los escribas y los ancianos del pueblo (Mateo 26: 3-4). Estos
enemigos de Jesucristo solo buscaban falso testimonio contra Jesús para
entregarle a muerte y encontraron dos falsos testigos que testificaron contra
El (Mateo 26: 59.60).
“Di mi cuerpo a los
heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro
de injurias y de esputos.”
Isaías 50:6 (RVR 1960)
El
Libertador seria herido por sus enemigos mas no escondería su rostro de sus
falsas acusaciones. Jesucristo fue escupido y golpeado antes de ser crucificado
(Mateo 27: 27-31).
“Angustiado él, y
afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja
delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”
Isaías 53: 7 (RVR 1960)
El
Libertador seria semejante a un cordero preparado para la muerte, sin decir una
palabra. Jesucristo nada respondió a sus acusadores (Mateo 27: 13-14)
“Despreciado y desechado
entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que
escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.”
Isaías 53: 3 (RVR 1960)
No
le darían la gloria que merece. Jesucristo fue menospreciado, ni su pueblo lo
estimó (Mateo 27: 39-44).
“Se han aumentado más que
los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Se han hecho
poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar
lo que no robé?”
Salmos 69: 4 (RVR 1960)
Sin
causa alguna buscarían la muerte al Libertador. Jesucristo tuvo muchos enemigos
sin razón alguna y murió en la cruz pagando el precio que no merecía, porque
realmente esa muerte debía ser para cada uno de nosotros (Gálatas 3: 13.14),
mas Jesucristo nos amó tanto que prefirió hacerse como uno de nosotros para
morir por nosotros. Por la gracia de Dios, en su muerte hemos muerto, en su
sepultura hemos sido sepultados y por su resurrección vivimos hoy.
“Porque perros me han
rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies.”
Salmos 22:16 (RVR 1960)
Al
Libertador le dejarían agujeros en sus manos y pies. Jesucristo tiene las
cicatrices de los clavos que le hincaron en sus manos y pies (Mateo 27: 38-40)
“Repartieron entre sí mis
vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.”
Salmos 22:18 (RVR 1960)
Tomarían
su ropa y sus vestidos en forma de burla. Cuando crucificaron a Jesucristo
repartieron entre si sus vestidos echando suertes (Mateo 27:35)
“Por tanto, yo le daré
parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó
su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado
el pecado de muchos, y orado por los transgresores.”
Isaías 53:12 (RVR 1960)
Moriría
siendo contado entre los pecadores por haber llevado el pecado de muchos.
Jesucristo tomó nuestros pecados y los cargó en su cuerpo sobre el madero para
que nosotros, estando muertos al pecado, vivamos a la justicia (1 Pedro 2: 24).
“Mas yo soy gusano, y no
hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
Todos los que me ven me
escarnecen;
Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:
Se encomendó a Jehová;
líbrele él;
Sálvele, puesto que en él se complacía.”
Salmos 22:6-8 (RVR 1960)
Todos
los que verían al Libertador le menospreciarían. Mientras Jesucristo moría en
la cruz por nuestros pecados la gente que lo miraba meneaba su cabeza y se
burlaban de El (Marcos 15: 29-30)
“Y se dispuso con los
impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo
maldad, ni hubo engaño en su boca.”
Isaías 53:9 (RVR 1960)
El
Libertador prepararía con los impíos su lugar de muerte mas su muerte sería con
los ricos. Jesucristo murió en medio de dos impíos mas fue sepultado en terreno
de José de Arimatea, un hombre rico (Marcos 15: 43)
“Porque no dejarás mi alma en el Seol,
ni permitirás que tu santo vea corrupción.”
Salmos 16:10 (RVR 1960)
El
Libertador no permanecería en la tumba sino seria levantado por el poder de
Dios. Jesucristo al tercer día de su muerte resucitó (Hechos 2: 32). Nosotros
estamos muertos al pecado, por la muerte de Jesucristo, mas tenemos nueva vida
por la resurrección de Jesucristo (Romanos 6:4)
“Subiste a lo alto, cautivaste la
cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para
que habite entre ellos JAH Dios.”
Salmos 68:18 (RVR 1960)
El
Libertador ascendería al cielo, dejándonos al Espíritu Santo para que habitara
en nosotros. El Espíritu Santo (persona distinta a Jesucristo y al Padre, pero
Dios mismo, como Jesucristo y el Padre son Dios mismo y los tres son Dios
mismo, un solo Dios: SANTISIMA TRINIDAD) también llamado el Consolador fue
enviado a nosotros después de Jesucristo ascender al cielo (Hechos 1: 6-11). El
Espíritu Santo fue enviado a los primeros creyentes mientras estaban en el día
de la fiesta de los judíos memorando la ley de Dios dada en el monte Sinaí (50
días después de la muerte de Jesús) (Hechos 2)
El
Espíritu Santo mora en los corazones de los hombres y de las mujeres que han
depositado su confianza enteramente en el Dios vivo y verdadero. Esa confianza
que es mediante la fe en Jesucristo. Esa fe que es don de Dios. En ese don, el
Señor demuestra su gracia hacia nosotros. Esa gracia es el amor puro de Dios
demostrado en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo.
“Además os declaro,
hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el
cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os
he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he
enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados,
conforme a las Escrituras; y
que fue sepultado, y que
resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”
1
Corintios 15: 1-4 (RVR 1960)
El
evangelio que hemos recibido es el que nos ha transformado de hijos del diablo
a hijos de Dios. En la nueva naturaleza que hemos obtenido, gracias a Dios,
también hemos sido equipados de dones y ministerios que nos hacen únicos en el
servicio a Dios por eso es necesario que los conozcamos a fin de servir con
eficacia en el cuerpo de Cristo, edificándonos unos a otros.
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