NO TIRES LA TOALLA
-No aguanto más-, - estoy cansado-, es el pensamiento que día a día llega a nuestras mentes después de una larga batalla.
Ninguna
oferta del mundo produce algo bueno, mas Dios te garantiza vida eterna si pones
tu confianza en El. Espera con firmeza y seguridad en la Palabra de Dios y todo
te saldrá bien. Cuando estés cansado y agotado ve al manantial de vida y bebe
el agua viva para hallar pronto descanso a tu alma.
“Y estaba allí el pozo de
Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como
la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de
beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.
La mujer samaritana le
dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?
Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.
Respondió Jesús y le
dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber;
tú le pedirías, y él te daría agua viva.
La mujer le dijo: Señor,
no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua
viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo,
del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
Respondió Jesús y le
dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo
le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
La mujer le dijo: Señor,
dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
Jesús le dijo: Ve, llama
a tu marido, y ven acá.
Respondió la mujer y
dijo: No tengo marido.
Jesús le dijo: Bien has
dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes
no es tu marido; esto has dicho con verdad.
Le dijo la mujer: Señor,
me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y
vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
Jesús le dijo: Mujer,
créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al
Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos;
porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando
los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque
también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los
que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Le dijo la mujer: Sé que
ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas
las cosas.
Jesús le dijo: Yo soy, el
que habla contigo.”
Juan 4: 6-26 (RVR 1960)
El
cansancio del espíritu y del alma es tan natural como lo es el cansancio
físico, por lo tanto, cuando estés triste, con depresión o, simplemente
cansado, solo ve delante de Dios y ora (lea Santiago 5:13) pero no te quedes
solo en orar sino también ve a la Biblia y escucha lo que Dios tiene que
decirte, para recibir consolación y pronto ánimo.
“En el último y gran día
de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo:
—Si alguien tiene sed,
venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior
brotarán ríos de agua viva.
Esto dijo del Espíritu
que habían de recibir los que creyeran en él, pues aún no había venido el
Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”
Juan 7: 37-39 (RVR 1960)
Si
estás cansado, con un gran vacío, y tu alma esta sedienta, entonces ve ante
Jesucristo y bebe del agua que Él te ofrece. Todos los que en El creen no
tendrán sed jamás porque el Espíritu Santo les llena completamente. Jesucristo
fue glorificado por el Padre en su muerte y resurrección y ahora tú puedes ser
recibido ante el Padre como hijo por la Obra de Jesucristo. También tienes,
como hijo de Dios, el privilegio y el mandato de dar ese amor a quien aún no lo
ha recibido.
Mucha
gente alrededor del mundo está agotada y cansada de la vida, no quieren
continuar en este mundo, por lo tanto necesitan con URGENCIA del Agua Viva que
es Jesucristo. Tú, que ahora conoces a Jesucristo y has disfrutado de la
plenitud del Espíritu Santo, ve y comparte del gozo de la salvación que todo
hombre arrepentido puede recibir (lea Efesios 5:18).
El
Evangelio es el diario vivir de todo hijo de Dios y, como respiramos oxigeno
todos los días, es necesario que respiremos del evangelio todos los días.
Respirar del evangelio consta de inhalar, leer la Palabra de Dios y, orar,
exhalar, compartir al prójimo de la Palabra de Dios e interceder por El.
Como
dicen las escrituras ríos de agua viva corren en nuestro interior, ríos que no
deben quedarse estancados solo para nosotros porque el agua podría pudrirse
(este es el verdadero sufrimiento y tristeza de un hijo de Dios), sino debe
fluir constantemente, mas solo andará así cuando obedezcamos la Palabra de
Dios.
“Y no contristéis al
Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la
redención”
Efesios 4:30 (RVR 1960)
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