NO MATARÁS
Matar es quitarle la vida a un ser vivo, es deshacer lo que ya ha sido hecho. En un principio no existía la muerte, sino solo la vida, pero por cuanto el hombre pecó llego la muerte, es decir que el pecado siempre traerá consigo la muerte.
El
pecado es todo aquello que representado en actos o en pensamientos desobedece
la ley de Dios. La palabra pecado puede ser reemplazada por rebelión,
infracción, delito o semejantes a estas, pero es mejor hacer uso de la palabra
pecado porque denota muchos más significados. El pecado, en la antigua Grecia,
era usado en los juegos de tiro al blanco para referirse al acto de errar al
blanco, por lo tanto se le decía a un jugador –usted pecó- por el hecho de no darle al blanco, así mismo nosotros
pecamos, en el sentido espiritual, cuando no hacemos la voluntad de Dios.
Jesucristo,
una vez más, nos revela lo que significa – no
mataras-
“Oísteis que fue dicho a
los antiguos: “No matarás”, y cualquiera que mate será culpable de
juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano,
será culpable de juicio; y cualquiera que diga “Necio” a su hermano, será
culpable ante el Concilio; y cualquiera que le diga “Fatuo”, quedará expuesto
al infierno de fuego.”
Mateo 5: 21-22 (RVR 1995)
El
errar al blanco “no mataras” es
también enojarnos contra nuestro hermano, es decirle palabras de ofensa, es
irrespetarlo. Y en verdad, pongámonos a pensar por un minuto, ¿Quién no ha
ofendido a su hermano, a su prójimo, a su semejante, al otro, con sus palabras?
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